Concurso Mares Circulares para reducir la basura marina | Coca-Cola ES

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Concurso Mares Circulares para reducir la basura marina | Coca-Cola ES

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Concurso Mares Circulares para reducir la basura marina | Coca-Cola ES

Preservar la salud de los océanos es fundamental para la Humanidad. No solo porque salvaguardan la vida marina y nos proporcionan recursos claves, sino porque amortiguan un problema aún mayor, el del cambio climático, al absorber parte del CO2 liberado a la atmósfera.

 

Sin embargo, en las últimas décadas la acumulación de residuos en los mares de todo el planeta amenaza con ahogar la vida en ellos. Consciente de la magnitud del problema, Coca-Cola quiere ser parte de la solución, por lo que en 2018 puso en marcha el proyecto Mares Circulares, que trata de dar respuesta a este enorme desafío desde diferentes frentes, siguiendo el modelo de la economía circular.

 

Así, mientras que por un lado limpia costas, espacios protegidos y fondos marinos de España y Portugal, en paralelo trata de concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de los océanos, el reciclaje y la economía circular. Sin embargo, hay otra razón de ser del proyecto menos visible: el apoyo a estudios científicos sobre la contaminación marina y a las start-ups más innovadoras que buscan mitigar el impacto de los residuos sólidos en nuestros mares.

 

Es algo que Coca-Cola hace cada año a través del Concurso Mares Circulares, coordinado por la Asociación Chelonia. Un concurso que cuenta con dos modalidades. 

 

  • En la primera se premian tres proyectos de investigación que incrementen el conocimiento sobre la problemática y los efectos de la basura marina, ofrezcan alternativas para reducirla y promuevan, al mismo tiempo, la economía circular.
  • En la segunda modalidad es reconocido un proyecto empresarial o start-up que contribuya a mitigar el problema, igualmente en el marco de la economía circular. 

 

Ambas modalidades cuentan con una dotación económica. De este modo, los ganadores en la categoría de estudios científicos reciben un capital semilla por valor de 5.400 euros, mientras que es de 5.000 euros en el caso de las start-ups.

 

Investigaciones y empresas emergentes galardonadas

 

En 2019, unas de las investigaciones premiadas fue la dirigida por Giovanni Rizzi, del Madrid Internet of Things Institute (MIOTI), para el uso en playas de contenedores inteligentes para plástico PET. También fue distinguido el estudio encabezado por Mayte Pozo Hernández, del Departamento de Educación e Investigación del Acuario de Zaragoza, que analizó la presencia de microplásticos en la ictiofauna dulceacuícola aragonesa.

 

Finalmente, la tercera de las investigaciones reconocidas fue la dirigida por María de los Ángeles Martín Santos, junto a Carmen Michán y Álvaro Caballero, de las áreas de Ingeniería Química, Química Inorgánica y Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Córdoba. En este caso, este grupo multidisciplinar de investigadores ha logrado convertir los lodos extraídos de los procesos de tratamiento de las aguas residuales en carbón activo con diversas aplicaciones, revalorizando así este residuo.

 

En la categoría de start-up, resultó elegido el proyecto Biomares, de la empresa gallega Ecoplas Barbanza, para sustituir los sacos de plástico empleados en acuicultura por materiales compostables y biodegradables, que se acaban disolviendo dentro del mar sin generar residuos. 

 

En 2018, en la primera edición del concurso, el proyecto ganador fue PlasticFam. Ideado por el grupo de investigación Estructura y Dinámica de los Ecosistemas Acuáticos (EDEA) de la Universidad de Cádiz, proponía usar la vegetación marina de la Bahía de Cádiz como barrera natural para evitar que el plástico llegue a las costas. 

 

También se apoyaron tres estudios científicos: el llevado a cabo por la Universidad de Valencia para analizar la presencia de microplásticos en el tracto digestivo de tortugas marinas y delfines; el de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia para estudiar también la presencia de plásticos en peces óseos y su potencial impacto en la cadena trófica; y el de la Universidad de Cádiz, cuyos drones sirvieron para desarrollar una metodología para monitorizar de forma remota la basura marina en las playas.

 

El concurso Mares Circulares sigue adelante

 

Pese al coronavirus, que lo ha trastocado casi todo este año, la tercera edición del Concurso Mares Circulares sigue adelante. Las candidaturas, abiertas a investigadores y emprendedores de España y Portugal, pueden presentarse hasta el 30 de octubre de 2020. Tras ello, un jurado independiente de expertos elegirá a los ganadores, teniendo en cuenta criterios técnicos, sociales, ambientales y de integración en la economía circular.

 

Desde el sector público al privado, pasando por la sociedad civil, todos los esfuerzos son pocos para avanzar en las posibles soluciones al problema de la basura marina, que ya no está por venir, sino que está aquí. Para ello, la apuesta por una recuperación verde de la economía tras la pandemia, en la que los residuos no tengan cabida y se conviertan en recursos con los que fabricar nuevos productos, se hace más necesaria que nunca.

 

Si estás interesado en participar en el concurso, consulta aquí las bases

 

Última actualización 21/09/2020