Desafío Guadalquivir: protección del agua del estuario | Coca-Cola ES

Desafío Guadalquivir: protección del agua del estuario | Coca-Cola ES

En el tramo final del Guadalquivir hay un lugar único donde se funden el agua dulce del río y la salada del Océano Atlántico. Es su estuario, de 110 kilómetros de longitud y sinónimo de riqueza. No solo por su abundante fauna, con al menos 150 especies catalogadas, algunas en peligro de extinción. También por ser la base de una serie de actividades económicas ligadas al río: la acuicultura, la pesca en el Golfo de Cádiz, la agricultura y el turismo.

 

Sin embargo, el estuario no goza de buena salud y se encuentra en la actualidad en una situación crítica. El principal problema tiene que ver con la cantidad y la calidad del agua. Y es que, como tramo final de un gran río, sufre el excesivo consumo y la contaminación de toda su cuenca.

 

Para tratar de paliar la situación, a principios de 2018 Coca‑Cola y WWF -que mantienen una colaboración histórica- pusieron en marcha el proyecto Misión Posible: Desafío GuadalquivirEl objetivo era claro: mejorar la cantidad y la calidad del agua en el estuario a través de dos intervenciones principales.

 

“Por un lado, hacer un uso más eficiente del agua en más de una decena de fincas de cítricos de la provincia de Sevilla. Por otro, recuperar una de las marismas más características del estuario, ubicada en Trebujena (Cádiz), pues la restauración de zonas húmedas es estratégica desde el punto de vista ecológico, por su capacidad de depuración de vertidos y contaminaciones”, en palabras de Felipe Fuentelsaz, de WWF España y coordinador técnico de la iniciativa.

 

Después de tres intensos años de trabajo, Coca-Cola y WWF han conseguido el ahorro de 1.540.000 m3 de agua en el cultivo de cítricos y restaurar seis hectáreas de la marisma de Adventus, recuperando parte de los humedales tradicionales del estuario del Guadalquivir, considerados como uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados de España.

 

Recuperar los antiguos hábitats del Guadalquivir

 

En la margen izquierda del Guadalquivir, la famosa marisma de Adventus es un área de 4.000 hectáreas cuyos bellos atardeceres llevaron a Steven Spielberg a viajar hasta allí para rodar su película El imperio del sol. De tiempos inmemoriales, “quedó desecada a mediados del siglo pasado para un aprovechamiento agrícola y ganadero ahora escasísimo”, cuenta el naturalista y consultor ambiental Beltrán de Ceballos, quien ha participado en el proyecto.

 

Misión Posible ha logrado, precisamente, lo que buscaba: restaurar una parte de lo que se destruyó. Y lo ha hecho recreando las típicas depresiones del terreno de estos ecosistemas -los denominados lucios- y llenando una lámina de seis hectáreas con agua procedente fundamentalmente de lluvia y de marea, a través de un sistema de canales y compuertas.

 

Antes y después de la marisma de 6 hectáreas restaurada Antes y después de la marisma de 6 hectáreas restaurada

Sin laguna no había vida, pero ahora han proliferado las praderas de algas y la vegetación emergida, que han traído la fauna asociada a ellas, como invertebrados, anfibios y aves. Esto ha hecho que especies en peligro de extinción, como la cerceta pardilla, ya se hayan asentado en la marisma. Además, el manto vegetal de dentro y fuera del lucio actúa como filtro verde, favoreciendo el retorno de agua limpia al estuario.

 

Más biodiversidad y opciones de desarrollo económico sostenible

 

Pero esta recuperación de la biodiversidad tiene otra vertiente: la de impulsar el turismo verde en la zona. A ello contribuirá, sin duda, la torre y el observatorio que se han levantado para disfrutar de las vistas de la marisma y de su interesante avifauna, a los que se puede acceder por una pasarela y diversos senderos que se han construido al efecto.

 

Imagen de la marisma restaurada en la que se puede ver la torre y el observatorio de aves Imagen de la marisma restaurada en la que se puede ver la torre y el observatorio de aves

También se han llevado a cabo actividades de educación ambiental con la población local y, para poner en valor la riqueza natural del estuario, se han lanzado una guía de bolsillo y una aplicación móvil sobre su biodiversidad, en español e inglés.

 

Ahorrar agua en el cultivo de cítricos

 

Río arriba, en la Vega del Guadalquivir, en la provincia de Sevilla, la tierra fértil del río permite el cultivo de cítricos. Aquí se ha trabajado en 13 fincas de naranjas y mandarinas, de 621 hectáreas en total, para fomentar una agricultura sostenible y ahorrar agua gracias a la instalación de unos innovadores sensores.

 

"Estos dispositivos miden en tiempo real el estado de la planta, el agua en suelo y las condiciones meteorológicas”, detalla José Luis Artes, coordinador de cítricos de Tepro Consultores Agrícolas, con cuatro explotaciones participantes en el proyecto. Dichos datos llegan a los citricultores a través de una moderna aplicación móvil, pudiendo ajustar al momento el riego a las necesidades de cada planta.

 

Según Artes, por su experiencia, los agricultores conocen a la perfección el estado del cultivo, pero estos sensores les permiten ver más allá de sus ojos, facilitándoles su labor. “Por ejemplo, no pueden saber qué está ocurriendo bajo el suelo. La humedad debe estar siempre al nivel de las raíces, pues por debajo de ahí se está regando más de la cuenta y derrochando agua”, continúa. No solo eso. “Un uso eficiente del agua hace que también reduzcamos la cantidad de fertilizantes, evitando una pérdida innecesaria de nitrógeno hacia los acuíferos”.

 

En estos tres años de proyecto, se ha producido un ahorro acumulado de 1.540 millones de litros de agua.

 

Las marismas del Guadalquivir La información de los sensores se recoge en una app que permite ajustar el riego a las necesidades de cada planta. Foto: Arturo de Lucas.

Los citricultores de las fincas participantes -cuatro de cultivo ecológico y el resto convencionales- han recibido asesoramiento continuo y varios cursos de formación para aumentar su implicación en la producción responsable de cítricos. Una formación que ha estado abierta a los agricultores de otras fincas con interés en mejorar la calidad de sus cultivos usando la menor cantidad de agua posible. En esta línea, se ha editado una guía pionera sobre el uso legal y eficiente del agua en la agricultura.

 

Un modelo a seguir

 

Misión Posible se enmarca dentro del compromiso medioambiental de Coca-Cola en España, que lleva más de una década trabajando en proyectos de recuperación de agua y promoviendo su utilización responsable a lo largo de toda su cadena de valor. En este sentido, para la directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola Iberia, Ana Gascón, “este proyecto es esencial para Coca-Cola, ya que contribuye al compromiso internacional de la compañía de devolver a la naturaleza el 100% del agua que contienen sus bebidas, un compromiso que llevamos cumpliendo desde 2015”.

 

Con los objetivos iniciales de sobra cumplidos, el deseo de Coca-Cola y WWF es que Misión Posible sirva de ejemplo de lo que se puede hacer para tratar de devolver el equilibro al río Guadalquivir.

 

“El proyecto nos ha permitido trabajar en dos vertientes muy distintas, pero muy relacionadas entre sí, para mantener agua de calidad y biodiversidad en el estuario de uno de los ríos más importantes de la Península Ibérica”, dice el director de Conservación de WWF, Enrique Segovia. “En estos meses hemos aprendido la importancia de relacionarnos con la naturaleza de otra manera y por eso esperamos que las lecciones aprendidas y las opciones de futuro nos permitan conservar en buen estado el estuario del Guadalquivir”.

 

Esta no es la primera Misión Posible que Coca-Cola y WWF emprenden juntas. Entre 2013 y 2017 trabajaron en el ahorro de agua en los cultivos y en la recuperación de la biodiversidad en otro emblemático humedal de la Península: Las Tablas de Daimiel.

 

Proyecto financiado por The Coca-Cola Foundation

 

Última actualización: 18/03/2021