“La alimentación se está convirtiendo en uno de los temas de mayor importancia a lo largo del siglo XXI, por lo que si aprovechamos su potencial podríamos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los retos del Acuerdo de París. En este sentido, nos encontramos ante una oportunidad sin precedentes para crear diferentes sistemas alimentarios pero con un hilo común en todas las políticas internacionales, nacionales y empresariales que se desarrollen para mejorar la salud humana y la sostenibilidad ambiental”.

Esta es una de las conclusiones del informe ‘Alimentación saludable a partir de sistemas alimentarios sostenibles. Alimentos, planeta, salud’, publicado por la revista The Lancet. El documento ha sido realizado por una comisión científica compuesta por 37 expertos de 16 países en distintas áreas como salud humana, agricultura, ciencias políticas o sostenibilidad ambiental, que ha trabajado a lo largo de tres años y que se ha denominado Comisión EAT-Lancet.

Se trata del primer intento para establecer objetivos científicos universales centrados en el sistema alimentario que sean aplicables tanto a la sostenibilidad de la alimentación saludable de las personas, como a la producción sostenible de alimentos. Esta comisión ha destacado que “establecer una ruta para la transformación del actual sistema alimentario es un paso importante para aprovechar esta oportunidad. Por primera vez se presenta un marco global con objetivos científicos cuantitativos tanto para lograr una alimentación saludable como una producción sostenible de alimentos”.

De esta manera, el informe propone cinco estrategias centradas en poner en marcha esta gran transformación alimentaria. Además de que las acciones deban realizarse a todos los niveles y en todos los sectores, el texto subraya que han de guiarse por objetivos científicos. “Los datos son lo suficientemente sólidos como para justificar una acción inmediata”, resalta el documento.

Herramienta para optimizar la salud humana

Según se indica, “la alimentación es la herramienta más potente con la que contamos para mejorar la salud humana y optimizar la sostenibilidad ambiental en nuestro planeta. Nos encontramos ante el gran desafío de proporcionar a una población mundial en crecimiento una alimentación saludable que tiene que provenir de sistemas alimentarios sostenibles. Aunque la producción alimentaria se ha mantenido en línea con el crecimiento de la población, más de 820 millones de personas todavía carecen de alimentos suficientes y un número todavía mayor tiene una alimentación de baja calidad nutricional o bien consume demasiados alimentos”.

Así, continúa explicando el documento, “tener una alimentación poco saludable representa, a día de hoy, un mayor riesgo para la morbilidad y la mortalidad que la suma del consumo de alcohol, de drogas, de tabaco y las prácticas sexuales de riesgo”.

En esta línea, se resalta que “es necesario realizar una transformación urgente y radical del sistema alimentario actual a nivel global. Existen evidencias científicas suficientes que vinculan la alimentación tanto con la salud humana como con la sostenibilidad ambiental. Aun así, la falta de acuerdo a nivel global a la hora de definir objetivos científicos ha supuesto una traba en los esfuerzos a gran escala para la transformación del sistema alimentario”.

Alimentación saludable

La Comisión EAT-Lancet define una alimentación saludable como aquella que “tiene una ingesta calórica adecuada y principalmente engloba una amplia diversidad de alimentos de origen vegetal, bajas cantidades de alimentos de origen animal, contiene grasas insaturadas en lugar de saturadas y cantidades limitadas de granos refinados, alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos”. Teniendo en cuenta eso, y con el fin de conseguir la transformación antes indicada, el informe destaca la necesidad de realizar grandes cambios dietéticos.

Según recoge este texto, “el cambio hacia una alimentación saludable para 2050 requerirá de variaciones sustanciales en la alimentación. Deberá duplicarse el consumo mundial de frutas, verduras, frutos secos y semillas, así como legumbres. Por otro lado, el consumo de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más de un 50 %, haciendo un mayor hincapié en los países desarrollados. Una alimentación rica en productos de origen vegetal y con menor cantidad de productos de origen animal facilita tener una buena salud y además aporta beneficios ambientales”.

El documento indica que “no se trata de una dieta como tal aplicada a la globalidad de la población, sino que se esbozan grupos de alimentos y rangos de consumo de cada uno de ellos. Esta propuesta es compatible con muchos de los patrones alimentarios tradicionales, por lo que es necesario hacer una adaptación local en la que se refleje la cultura, la geografía y la demografía de cada población”.  

Así, la Comisión EAT-Lancet hace hincapié en que “estos objetivos científicos establecidos ofrecen una orientación para el cambio” y, para llevarlos a cabo, señala la necesidad de buscar el compromiso a nivel nacional e internacional que guíe el cambio hacia una alimentación saludable.

Gracias a la propuesta de estrategias concretas, este documento muestra también que “no solo es posible, sino también necesario que en 2050 se pueda alimentar a más de 10.000 millones de personas con una alimentación saludable dentro de una producción sostenible”. Además, resalta que “esto ayudaría a evitar una degradación ambiental grave y evitaría 11 millones de muertes al año aproximadamente”.

Objetivos científicos para una alimentación saludable (posibles rangos para una ingesta de 2.500 kcal/día)

Objetivos científicos para una alimentación saludable

Referencias:

EAT-Lancet Commission. Food Planet Health. Healthy Diets From Sustainable Food Systems. Summary Report. 2019.

Naciones Unidas. Acuerdo de París. 2015.

Naciones Unidas. 17 Objetivos para transformar nuestro mundo. Disponible en: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-development-goals/