Recientemente se ha publicado en la revista Nutrients un estudio científico en el que se ha comparado el consumo medio diario de alimentos y bebidas en una muestra de la población de personas adultas (de 18 a 75 años) de España, Italia y Francia. El objetivo del estudio fue “conocer la contribución de las bebidas a la ingesta dietética de agua y evaluar si la población adulta de la Unión Europea (UE) consume cantidades adecuadas de agua dietética de acuerdo a las recomendaciones de la EFSA”. El estudio, que lleva por título ‘Beverage Consumption Habits among the European Population: Association with Total Water and Energy Intake’, también analizó “las asociaciones entre los distintos tipos de bebidas consumidas y la ingesta de energía de la dieta”.

Según los resultados de esta investigación, “la media de ingesta total de agua en España fue de 1,7 litros para los hombres y 1,6 litros para las mujeres; en Italia fue de 1,7 litros para hombres y mujeres; y en Francia se registraron 2,3 litros para los hombres y 2,1 litros para las mujeres”. Si comparamos estos resultados “con los valores de referencia de la EFSA para la ingesta diaria adecuada de agua, que incluyen el agua de los alimentos y el agua de las bebidas y se sitúan en 2,5 litros y 2,0 litros para hombres y mujeres mayores de 14 años, respectivamente” observamos que en ninguno de los tres países se alcanzaron las recomendaciones de la EFSA, con la excepción de las mujeres en Francia.

Atendiendo a los resultados del estudio, “para ambos sexos, el agua fue la fuente principal de hidratación para los tres países”. Adicionalmente y respecto a otras bebidas, “las más consumidas por los hombres atendiendo a los tres países fueron: las bebidas calientes en el caso de Francia, seguida de la leche en España y las bebidas alcohólicas en Italia, con porcentajes del 23 %, 17 % y 15 %, respectivamente”. Con respecto a las mujeres, “las bebidas calientes fueron la bebida más consumida por éstas en Francia (30 %), y la leche en España (19 %). En Italia, el porcentaje más alto también fue para las bebidas calientes (9 %)”.

Según este estudio, “la media de la ingesta diaria de energía para adultos en España fue de 1.790,8 kcal/día, de las cuales el 12 % provenía de las bebidas. En Italia, la ingesta de energía fue 2.137,9 kcal/día y solo el 6 % provenía de las bebidas. Francia registró una ingesta de energía de 1.884,5 kcal/día de las cuales el 8 % provenía de las bebidas”. Estos porcentajes son muy similares a las recomendaciones de algunas autoridades internacionales, que establecen que la ingesta diaria de calorías proveniente de las bebidas no debe exceder del 10 %.

El estudio destaca que “un estado de hidratación adecuado se asocia con la preservación de las funciones físicas y mentales y que la ingesta de agua es la forma más adecuada de hidratarse”.  No obstante, el análisis señala que “existen otros líquidos con capacidades similares de hidratación que pueden proporcionar nutrientes, estimular, alimentar o simplemente resultar apetecibles”. A este respecto, el análisis hace referencia a que dada “la amplia variedad de bebidas existentes en la actualidad, se deberían elaborar recomendaciones específicas respecto a estos líquidos, incluyendo su capacidad para hidratar, para suministrar energía u otros nutrientes, así como cualquier otro efecto en el organismo”.

Igualmente, el análisis científico pone de manifiesto que “los valores de referencia de una ingesta adecuada de agua pueden variar según las personas como respuesta a diferentes estados de salud, al metabolismo y a factores ambientales como temperatura y humedad, así como en función de la edad, el tamaño corporal y el nivel de actividad física”. Junto a ello, “las necesidades de agua dependen también de la dieta general y del agua contenida en los alimentos”.

En resumen, el estudio evidencia un “consumo insuficiente de agua según los valores de referencia de la EFSA, así como un alto porcentaje de adultos que no cumplieron con estas recomendaciones, que requieren prestar una mayor atención no solo desde la comunidad científica, sino también por parte de la salud pública y la educación comunitaria”.

La investigación confirma que los datos obtenidos muestran “la tendencia de bajo consumo existente, que es más evidente en los hombres que en las mujeres y en las personas de mayor edad”. Según el texto, esta población “tiene una tasa elevada de dolencias crónicas y es más vulnerable a las enfermedades. La evidencia de deshidratación en este grupo es bien conocida y documentada. La deshidratación aumenta sustancialmente la carga en atención médica” por lo que “representa un importante problema de salud pública al imponer una carga económica significativa”.

Por último, el estudio señala que “Europa necesita un esfuerzo colectivo para contribuir a estandarizar la evaluación de la ingesta de bebidas, así como para minimizar el uso de instrumentos dietéticos inapropiados. El futuro de dicha evaluación requiere el uso de nuevos instrumentos y técnicas, la aplicación de nuevas tecnologías disponibles y un debate abierto”.

Esta investigación es uno de los primeros estudios científicos llevados a cabo desde la Cátedra Internacional de Estudios Avanzados en Hidratación (CIEAH), de reciente creación y que tiene como objetivo desarrollar y promover proyectos científicos de investigación sobre hidratación humana y estilos de vida saludable, siendo referencia internacional en este ámbito.

Nissensohn M, Sánchez-Villegas A, Galan P, Turrini A, Arnault N, Mistura L, Ortiz-Andrellucchi A, et al. Beverages consumption habits among the European population: Association with total water and energy intakes. Nutrients, 2017;9:383; doi:10.3390/nu9040383.

EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA): Scientific Opinion on Dietary Reference Values for water. EFSA J, 2010;8:1459.