Con motivo de la celebración del IV World Congress of Public Health Nutrition y el XII Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), NUTRIMAD 2018, celebrado en Madrid del 24 al 27 de octubre, se ha hecho pública la conocida como Declaración de Madrid por la nutrición y la cultura alimentaria en el siglo XXI.

Este documento reconoce y pone en valor lo que la cultura mediterránea ha aportado al mundo: un modelo en todos los ámbitos de la vida, incluyendo los hábitos alimentarios. Estos patrones gastronómicos se han basado a lo largo de los siglos en un tipo de alimentación que hoy todo el mundo conoce como ‘Dieta Mediterránea’, capaz de ser identificada en cualquier lugar y elevada a la categoría de ejemplar, poniendo en relieve el valor que la cultura mediterránea ha aportado al mundo, constituyendo un verdadero legado patrimonial, que debemos trasladar a un esquema contemporáneo.

Con respecto a la adherencia a la Dieta Mediterránea, la declaración destaca que “las poblaciones mediterráneas se han alejado progresivamente de este sistema alimentario, sobre todo entre los más jóvenes, que debieran ser el objetivo preferencial en las campañas y acciones de concienciación, educación y capacitación. La causa de esta erosión progresiva de nuestro modelo alimentario viene en gran medida determinado por el crecimiento del modelo alimentario occidental, con una clara tendencia globalizadora”.

En este sentido, el documento solicita que se favorezca y reconozca la producción alimentaria sostenible, variada, de calidad y en cantidad suficiente. Al mismo tiempo, considera el etiquetado como “parte esencial en la promoción de una información nutricional clara, completa y veraz, que permita realizar al consumidor una elección responsable y adecuada de alimentos y bebidas, con el objetivo final de garantizar una alimentación diaria correcta, debiendo estar armonizado para todos los países miembros de la Unión Europea”.

Educación alimentaria

Asimismo, realiza una mención especial a la educación alimentaria-nutricional que “consiste en formar a los ciudadanos en lo concerniente a la relación entre alimentos, sostenibilidad alimentaria y salud. Por ello destaca que debe contar con la participación de las familias, la comunidad docente, los canales de información y todos los profesionales involucrados en la educación y la salud”. “En este sentido, a través de este documento se insta a las Administraciones a incorporar al sistema educativo de manera definitiva, los conocimientos y las habilidades relacionadas con la alimentación, la nutrición, la gastronomía y la educación del gusto, y siempre en sintonía con la evidencia científica del modelo de dieta mediterránea en todas sus manifestaciones”. En estas acciones debe actuar de forma coordinada profesionales de la dietética y nutrición, de farmacia, de medicina, de enfermería y de la salud en general, para lograr los objetivos a alcanzar.

La Declaración de Madrid no deja de lado la alimentación en el entorno laboral, para la que pide “una adecuación de la legislación relacionada con los comedores en centros de trabajo a la realidad actual”, adaptándose a los turnos y requerimientos especiales por motivos de salud.

Además, considera que debe hacerse un reconocimiento del papel destacado y de la responsabilidad que tiene la industria y la distribución alimentaria en la evolución de la situación nutricional de la población. Por ello, pide que “se incrementen aún más las acciones para la mejora de la composición cualitativa y procesado de los alimentos”. De manera especial en relación la reducción o eliminación del contenido energético, las grasas saturadas y trans, azúcares y sal.

Todo ello redunda en la idea de la puesta en práctica de “políticas urbanas que aborden la seguridad alimentaria y nutricional, así como la salud ambiental”.

Por último, el documento considera imprescindible “fomentar e invertir en investigación en nutrición, tanto básica como aplicada, como garantía de contar con evidencia científica suficiente que permita establecer una política alimentaria y nutricional adecuada para los ciudadanos”.

Esta Declaración “debe considerarse como un compromiso firme de la sociedad en su conjunto para conseguir una mayor calidad de vida, una sociedad más feliz y un envejecimiento positivo, activo y saludable en la generación presente, pero de manera muy especial en las generaciones venideras”.

Referencia:

Declaración de Madrid. 2018.  http://www.nutricioncomunitaria.org/es/noticia/declaracion-de-madrid-por-la-nutricin-y-la-cultura-alimentaria-en-el-siglo-xxi.