El teatro es tan antiguo como la propia Humanidad. Los ritos religiosos de nuestros antepasados prehistóricos ya incluían cierta escenificación teatral, aunque fue en la antigua Grecia donde surgió el teatro tal y como lo entendemos hoy, pasando luego a Roma y extendiéndose a todo Occidente. Casi tres mil años de vigencia que no se justifican solo por su naturaleza artística y lúdica. Y es que el teatro es también una poderosa herramienta educativa.

Es algo que saben bien los organizadores de los Premios “Buero” de Teatro Joven Coca-Cola, que desde hace 16 ediciones apuestan por la formación de los adolescentes a través de este arte universal.

El mundo necesita teatro”, afirma rotunda Pilar Rodríguez, al frente de los cinco grupos teatrales del Colegio Santa Teresa y del IES Isabel de Castilla, en Ávila. Una gran familia teatral convertida en toda una cantera de la que han salido actores como Nacho Sánchez o Ana Peinado.

“Aparte de la consabida presencia que te da, de esa rotundidad al hablar (sin titubeos), el teatro te enseña a relacionarte mejor”, dice esta profesora que lleva años participando con sus alumnos de 2º de Bachillerato en los “Buero”. Además, imparte en ellos talleres de creatividad y movimiento, y ha dirigido algunas de sus galas finales de premios.

“Internet y las redes sociales nos imponen hoy códigos nuevos, pero no podemos dejar de lado el más primario, el del tú a tú”, apunta. “Con el teatro, con su ficción, los chavales dejan atrás un mundo de postureo y comienzan a andar un camino de autenticidad: el de mirar a los ojos al otro, verte reflejado en él y, desde esa verdad, comprenderle”, explica Pilar, socia fundadora de la ONG Caídos del Cielo, que lucha contra la exclusión social a través del teatro.

Pasión por la escena
Pilar Rodríguez, en uno de sus lugares favoritos: el escenario de un teatro.

Sobran los motivos para apostar por el teatro

Desde hace 12 años, Gerard Clúa imparte talleres de cabaret y juego teatral a los participantes en los “Buero”. Este actor, director y gerente cultural destaca el papel del teatro como instrumento de expresión, más aún en un momento clave del desarrollo como es la adolescencia. “Da a los chicos la oportunidad de que muestren qué piensan, qué sienten, qué les ocurre por dentro en una etapa de indefinición personal y autodescubrimiento, con las hormonas revolucionadas”, considera.

Chicos y chicas a quienes exponerse a través de los personajes les reafirma en sus sueños de dedicarse a esta disciplina artística, o sencillamente fortalece su autoestima. “Muchos llegan supertímidos o muy tocados por los comentarios de sus compañeros de instituto porque les gusta el teatro. Y se ven dentro de un grupo con gente con la que se identifican, en el que se les valora y cree en ellos. Eso les da unas ganas enormes de continuar, les sube la moral”, manifiesta Pilar.

Una confianza en sí mismos que aumenta durante los Campus de Invierno que ofrecen los “Buero” en toda España y la Semana del Teatro en Madrid para los grupos finalistas a nivel nacional. “Conocen a muchos más jóvenes en su misma frecuencia vital, con otras maneras de hacer, y eso les muda y amplía la mirada”, asegura Gerard, quien como Pilar, da clases de teatro a personas en situación de vulnerabilidad.

Tampoco hay que olvidar la importancia de este arte en el desarrollo del pensamiento crítico. “Tiene mérito que los chicos dediquen el viernes por la tarde a sentarse en un escenario y leer conjuntamente las obras, debatiendo sobre lo que leen, formándose un criterio propio”, comenta Pilar, a quien siempre se le echa el tiempo encima con los montajes por “dedicar muchas horas a esta actividad que tanto les sirve después”.

Mejorar la comunicación de los estudiantes

La importancia del teatro
El teatro aporta habilidades de inteligencia emocional que no se suelen abordar en las aulas.

Aprender a relacionarse mejor, canalizar y transmitir las emociones, ganar empatía, potenciar la creatividad… a través del teatro. Son habilidades transversales a los conocimientos que se adquieren en las aulas, que no suelen aprenderse en estas y que alumnos y profesores echan en falta.

Por eso, como novedad de este año, los "Buero" han estrenado el taller Herramientas teatrales para ayudar a mejorar la comunicación de sus alumnos, dirigido a docentes de cualquier asignatura de los institutos participantes en los premios. “La idea es que, experimentando las cosas por ellos mismos, con el control de la voz y el cuerpo, la concentración y la energía, los profesores puedan ayudar a los estudiantes a salir airosos de exposiciones en público, exámenes orales o entrevistas de trabajo”, detalla Gerard, encargado de impartir la formación.

Teatro para "cambiar el mundo"

Premios
“El teatro nos hace más tolerantes, nos acerca, es un pasaje al diálogo y la convivencia", asegura Gerard Clúa, profesor en los Premios "Buero" de Teatro Joven Coca-Cola.

Sea en este taller o en el de cabaret y juego teatral, lo que transmite Gerard, al igual que Pilar, es pasión por el teatro. “Es vivir otras vidas, meterte en la piel de otros, y a la vez en la tuya propia, pero siempre jugando”, dice Gerard. “Yo me subo al escenario y me olvido del mundo”, confiesa Pilar, que en muchas ocasiones deja en segundo plano sus asuntos personales por atender los montajes.

“Lo saben mi familia y amigos. Para mí este trabajo es una responsabilidad: la de lograr que a los chavales les sirva en la vida todo lo que han aprendido. ¡Es que tenemos que cambiar el mundo a través del teatro”, exclama. Gerard ve claro el porqué. “El teatro nos hace más tolerantes, nos acerca, es un pasaje al diálogo y la convivencia, lo que cobra mayor significado en estos tiempos inciertos”. El teatro, tan antiguo como la Humanidad, una de las grandes escénicas y excelente herramienta de crecimiento y transformación.