Nace a pocos kilómetros del asfalto del circuito de Montmeló y su curso acaba en Sant Adriá de Besòs, entre Barcelona y Badalona, uno de los puntos con mayor densidad de población de la costa Mediterránea. El último siglo de historia del río Besós está atado a la expansión de las ciudades, la industrialización y el cemento. Y, sin embargo, la naturaleza y el agua han encontrado, también aquí, su refugio.

El corredor de Can Fenosa es, a día de hoy, el único espacio que todavía conecta el parque de la Serralada de la Marina, en la sierra Litoral, con el río Besós a lo largo de sus casi 18 kilómetros de recorrido. Un curso fluvial olvidado que Coca-Cola ha revitalizado como parte de su compromiso medioambiental.

“La construcción de la planta de Coca-Cola entre Martorelles y Montornès del Vallés en 2004 fue una oportunidad única para construir este conector y reforzar nuestro compromiso con la protección del medio ambiente”, explica Marta Font, Gerente de Medio Ambiente de Coca-Cola European Partners. Con la fábrica llegó también la construcción del corredor, un proyecto plenamente operativo desde el año 2008.

Recuperar el terreno perdido

Para cuando se construyó la planta de embotellado, una de las más grandes de Europa, el entorno del río Besós era ya una amalgama de pueblos y ciudades, parcelas industriales y campos baldíos. “Existía una discontinuidad de las formaciones vegetales de la sierra con las del margen del río Besós”, puntualiza Ángel Oliva, Jefe de Sistemas de Gestión de la planta de Coca-Cola en el Vallés.

Básicamente, entre carreteras y campos industriales y sin vegetación, la fauna y la flora de la sierra hacía tiempo que habían perdido contacto con el río. Para poner remedio a esta desconexión nació el proyecto del conector de Can Fenosa, para el cual Coca-Cola colaboró con Acció Natura y los ayuntamientos de Martorelles y Montornès del Vallés.

Así, se construyó un conector medioambiental con pasos elevados y túneles para salvar las carreteras, vegetación autóctona y toda el agua que necesita un ecosistema mediterráneo para reconectar dos ambientes separados, que ahora permite el movimiento de un amplio abanico de especies animales, desde pequeños invertebrados hasta grandes mamíferos.

Replantar la cuenca del Besós

Con un kilómetro y medio de largo y una anchura que varía entre 45 y 60 metros, el conector de Can Fenosa tiene forma de U para evitar el contacto visual entre el entorno industrial y los animales. Cuenta también con dos túneles subterráneos bajo la llamada carretera de la Roca y un puente sobre el conector para reducir el efecto túnel y favorecer que la fauna lo use.

Se plantaron unos 11.300 árboles y arbustos que representan los tres tipos de ecosistemas presentes en la zona. La Sierra Litoral y la ribera del Besós se han unido con una transición gradual pasando progresivamente de los ambientes forestales hacia otros más característicos de las lagunas y los cauces fluviales”, explica Ángel Oliva.

Y es que, como no podía ser de otra manera en una zona de ribera, el agua juega un papel central en el conector de Can Fenosa. El corredor biológico empieza en los márgenes de la Sierra Litoral y acaba en una laguna artificial para favorecer la conectividad con el río. Además, cuenta con cuatro compuertas a lo largo del recorrido que, con la lluvia, consiguen generar pequeños ambientes acuáticos, esenciales para la reproducción de los anfibios.

Y, al final, el agua


Aunque es mucho más que eso, el conector de Can Fenosa forma parte de los proyectos de Coca-Cola para devolver el agua que consume a la naturaleza. Así, con la laguna de Can Fenosa como estandarte, la compañía se ha convertido en parte esencial de la supervivencia de los ecosistemas de la cuenca del río Besós.

Cada día, hasta 80 metros cúbicos [80.000 litros] de agua depurada son enviados de la planta a la laguna para mantener el nivel que se pierde por evaporación. El resto va a la red de saneamiento pública,” detalla el jefe de sistemas de gestión de la planta del Vallés. “Los niveles de agua de la laguna se supervisan periódicamente y se rellena según necesidad”.

Can Fenosa: Litros de agua aportados al año

En 2017, fueron casi 13 millones de litros de agua limpia, que sigue los mismos tratamientos que el agua que se envía a la red pública. Un 1,12% de toda el agua que consume la planta fue a parar a esta laguna, punto esencial del corredor biológico.

“Mantendremos la laguna durante tres años más, hasta el 2020, y posteriormente se encargarán de su gestión, y de la de la parte paralela a la carretera de la Roca, las Administraciones Públicas. El resto del conector lo mantendremos nosotros, para siempre”, concluye Ángel Oliva.

La respuesta del entorno

Aunque se tengan las mejores intenciones, la naturaleza no siempre responde como se espera. Sin embargo, en el caso de Can Fenosa, multitud de especies se han lanzado a utilizar el corredor, recuperando las viejas rutas de sus antepasados entre la sierra y el río.


Así, según los datos de Acció Natura, que se encarga del seguimiento de la fauna y la flora en el corredor, en los últimos años se han detectado especies de avifauna acuática y de zonas húmedas (como el ánade real, la cerceta, el zampullín, el cormorán o la garceta) y abundantes pájaros pequeños (como golondrinas, pardales, estorninos, ruiseñores o cueretas).

Además, se ha documentado la presencia de corzos, jabalíes, conejos y ginetas, e incluso se ha podido fotografiar un zorro. En cuanto a anfibios, se ha detectado la presencia del sapo corredor, la reineta y la rana verde.

“El conector biológico de Can Fenosa es un claro ejemplo del compromiso ambiental de la compañía”, añade Marta Font. “Es un proyecto singular por su enclave, en una zona industrial. Hemos logrado unir dos áreas que antes no estaban conectadas. Y está funcionando”.

Fotos | Acciò Natura

Proyecto financiado por The Coca-Cola Foundation