Era verano y por los altavoces de los chiringuitos sonaban los himnos de la movida. La revolución móvil aún no se veía venir y los amigos quedaban llamándose al teléfono fijo. Hacía poco que la tele se veía en color y triunfaban los videojuegos de plataformas. Era junio de 1982 y España celebraba su primer Mundial de fútbol. Todo un reto que puso a nuestro país en el mapa y que acabó con la selección italiana en lo más alto.

Todo arrancó bastantes años antes, pero un 16 de enero de 1982 aquel Mundial empezó a girar y ya nadie lo podría parar. Ese día, en el Palacio de Congresos de Madrid, se celebró el sorteo de los grupos, para el que se utilizaron los bombos de la Lotería Nacional y en el que participaron los niños del colegio de San Ildefonso. Allí se decidió que el partido inaugural sería también el del debut en los mundiales de una mano de Dios que todavía estaba por llegar.

Su Argentina empezaría perdiendo frente a Bélgica y no cuajaría un gran campeonato. Tampoco lo haría La Roja, que no pasó de segunda ronda y parecía más centrada en debatir sobre el color de las medias de su portero estrella (no llevaban la bandera) que en patear la pelota. Pero un Mundial es mucho más que deporte y el de España 82 estuvo acompañado de grandes hitos en la historia de un país que quería ser moderno.

Organización y financiación

El Mundial de España 82 batió récords de beneficios, anticipando el éxito de un modelo económico por el que se volvería a apostar una década después, en Barcelona 92. Los patrocinios de empresas, entre las que estaba Coca-Cola en España, y la venta de derechos de televisión se convirtieron, por primera vez, en las fuentes de ingresos más importantes del campeonato FIFA. De hecho, el Mundial de España fue el segundo patrocinado, de forma oficial, por The Coca-Cola Company.

Según los datos publicados entonces, el Mundial de España 82 dejó beneficios por valor de 4.153 millones de pesetas (unos 25 millones de euros al cambio). El coste total de la organización había alcanzado los 3.335 millones de pesetas, mientras que los ingresos finales ascendieron a 7.488 millones.

Torrespaña
El edificio de Torrespaña se inauguró días antes de que empezase el Mundial. / iStock 

Aquel Argentina-Bélgica inaugural se disputó, el 13 de junio de 1982, en un Camp Nou recién remodelado. Junto a Barcelona, fueron también sede del torneo Vigo, Coruña, Oviedo, Gijón, Bilbao, Valladolid, Zaragoza, Madrid, Valencia, Alicante, Elche, Sevilla y Málaga. El balón recorrería todas las esquinas del país y el mundo (y los españoles) tenían que verlo.

Por eso, otro de los grandes retos organizativos y de infraestructura fue la remodelación de la televisión y la radio públicas. Así, se mejoraron y ampliaron las redes de transmisores, reemisores y radioenlaces de RTVE. Y se construyeron la mítica Torrespaña, también conocida como el pirulí (se inauguró seis días antes de que empezase el Mundial), y los estudios de televisión de Sant Cugat, en Barcelona. La cobertura de La 1 alcanzó el 97% del territorio y La 2 llegó hasta el 80%.

Naranjito, la música y el móvil

Al margen de la televisión, la presencia de la tecnología en los hogares españoles era escasa. Pero, en aquel año de Mundial, tuvo lugar un hecho que cambiaría el mundo de muchas formas. En 1982, la Conferencia Europea de Administraciones de Correos y Telecomunicaciones (CEPT) asignó la banda de los 900 MHz para el uso de un sistema pionero de comunicación móvil europeo.

Formó así el Groupe Speciale Mobile, o GSM. Las mismas siglas darían lugar más tarde al Global System for Mobile communications, el estándar de telecomunicaciones móviles más extendido en el mundo, con más de 5.000 millones de usuarios en 159 países.

Telefonia movil GSM
En 1982 se sentaron las bases del estándar de telefonía móvil GSM. / iStock

En otra banda de radiofrecuencia muy diferente, la música recorría España de transistor en transistor. Aquel verano del 82, la voz de uno de los tres tenores puso banda sonora al primer evento internacional que se celebraba en la España democrática. Sin embargo, en la radio triunfaban otras melodías. Sonaban los acordes de un grupo sueco que había revolucionado la escena musical. Mientras, algunas artistas folclóricas competían con los himnos de la movida y con un grupo que se maquillaba una y otra vez para colarse en la fiesta del Mundial.

Otro de los claros protagonistas de aquel verano fue la mascota del evento. Naranjito estaba en todas partes y, por supuesto, en las etiquetas de Coca-Cola en España. Aquel año, la mascota hizo acto de presencia en todos los hogares en forma de grabado en un cenicero, una toalla, un gorro, un vaso o una botella. Naranjito, que había vencido en un concurso al niño torero Brindis y al mutante Toribalón (un balón-toro), llegó a protagonizar incluso una serie en televisión junto a su novia Clementina y su amigo Citronio.

El Mundial supuso también aquel año un añadido importante a los atractivos turísticos del país. 1982 se despidió batiendo récord de visitantes, con más de 42 millones de turistas (dos millones más que el año anterior). Más de 13 millones llegaron en avión y las mayores cifras de viajeros las aportaron Francia, Alemania y Portugal.

¿Y qué hacía Coca-Cola en España?

The Coca-Cola Company ha tenido presencia en los mundiales FIFA desde 1950. En 1974 se firmó el primer acuerdo formal entre la compañía y la organización de fútbol, y en 1978 arrancó el patrocinio oficial con el Mundial de Argentina. Además de en el terreno de juego y la organización, la compañía está presente en los torneos internacionales a través de patrocinios, promociones y acciones publicitarias. El de España 82 no fue un caso diferente.

¡Donde está el deporte, está Coca-Cola! fue el eslogan de la marca durante años. Sin embargo, en 1982, Coca-Cola en España “no quería limitarse a adaptar los anuncios que le enviaran para la celebración del Mundial desde Atlanta, así que aprovechó la condición de país anfitrión para producir su propia publicidad”, cuenta Félix Muñoz en su libro La marca de la felicidad.

Así, las estrellas de las selecciones argentina y española fueron protagonistas de los anuncios de Coca-Cola en España. Además, formaban parte de otras promociones como la de “Gana tu Mundial 82 con la etiqueta mágica de Coca-Cola” o la de “Bebe Coca-Cola y Fanta y gana con los ases del Mundial”, que repartían premios como entradas, camisetas o aparatos de vídeo.

Mientras Naranjito aparecía en todas las latas y botellas, Coca-Cola en España consolidaba su buena relación con el deporte, el fútbol y el Mundial, una relación que sigue viva hoy en día. Así, cada cuatro años, tras una espera que se hace, a veces, demasiado larga, Coca-Cola aparece de nuevo en escena justo antes de que vuelva a rodar el balón.