Cuando un delfín o una tortuga aparecen varados en las costas valencianas, la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de la Universitat de València, en colaboración con la Generalitat valenciana, coordina las acciones a seguir. Es algo que lleva haciendo desde hace tres décadas y que ha permitido obtener datos muy valiosos para realizar estudios a largo plazo sobre estas especies en aguas del Mediterráneo.

En la actualidad, la contaminación marina, y en especial el plástico, es una de las principales amenazas para los ecosistemas acuáticos. Degradados los restos plásticos en pequeñas partículas, tortugas y mamíferos marinos (así como aves, tiburones o peces óseos) los confunden con alimentos, impactando en la red trófica marina y con un potencial riesgo para la salud del ser humano, en la cúspide de la pirámide alimentaria. Por eso, una de esas investigaciones de la Universitat de València se centra en identificar y contabilizar microplásticos en tortugas y delfines a partir de las muestras de su sistema digestivo tomadas tras quedar varados en la playa o ser recogidos por pescadores.

Un estudio de la Universitat de València respaldado por Coca-Cola en España analiza la presencia de microplásticos en el tracto digestivo de tortugas marinas y delfines del litoral español

“Por un lado, cuantificamos los microplásticos y los caracterizamos, determinando su forma, color y tamaño”, señala Jesús Tomás, investigador de la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles. “Por otro, identificamos los polímeros en dichos microplásticos, lo que es clave, pues conociéndolos, descubres la procedencia de todas estas partículas nocivas: si son fibras de ropa, proceden de plásticos industriales o son fragmentos de otros plásticos”, prosigue. “De este modo, podemos saber qué residuos plásticos son los que más contribuyen por su degradación a la presencia de microplásticos en nuestros mares, contribuyendo así a cambios en la industria que promuevan una economía más circular”.

Hacia una economía circular que mitigue el problema de la contaminación marina
Microplásticos encontrados en el tracto digestivo de una tortuga boba (Caretta caretta) después del procesado de la muestra.

Este proyecto, dirigido por Tomás y el también investigador Juan Antonio Raga como parte de la tesis doctoral de Olga Novillo, es uno de los tres estudios científicos que en 2018 obtuvieron financiación de Coca-Cola en España dentro de su programa Mares Circulares. Un ambicioso proyecto que, además de limpiar de residuos nuestras playas y fomentar el reciclaje, busca impulsar la investigación para avanzar en el conocimiento del problema de la basura marina y, consecuentemente, en sus posibles soluciones en el marco de la economía circular.

El trabajo fue presentado en noviembre pasado en la conferencia internacional sobre microplásticos Micro 2018, celebrada en Lanzarote. Hasta esa fecha, de los 46 delfines listados analizados, el 90,5% tenía microplásticos en su aparato digestivo, mientras que en el caso de las 12 tortugas bobas estudiadas (las más comunes en el Mediterráneo), estos materiales estaban presentes en el 83,3% de esos reptiles.

Los posibles efectos de la contaminación marina en la salud

Los posibles efectos de la contaminación marina en la salud
Muchos de los peces estudiados tienen plástico en sus estómagos. Foto: Jean Wimmerlin 

Algunos plásticos llegan a absorber sustancias tóxicas presentes en el agua del mar, pudiendo almacenarse en tejidos (grasas) y órganos internos de los animales marinos. En el caso de los peces de consumo humano, la toxicidad acumulada puede llegar a ser un problema de salud para las personas. Precisamente, otro de los estudios que ha apoyado Coca-Cola en España es uno encargado de evaluar la presencia de plásticos en peces óseos (muy consumidos) y su potencial impacto en la cadena trófica.

“Hemos encontrado restos plásticos en el estómago del 20% de los peces óseos estudiados", dice la investigadora a cargo de otro estudio sobre la contaminación marina en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia

Aún en fase de finalización y dirigido por Ana Elena Ahuir, profesora asociada de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, el estudio ha analizado 60 peces de nueve especies, como la dorada, el besugo blanco o el salmonete, capturados en diferentes puntos del Mediterráneo. “Hemos encontrado restos plásticos en el estómago del 20% de los animales estudiados, tanto en forma de microplásticos provenientes de plásticos más grandes que se han ido rompiendo, como de fibras de origen plástico, procedentes de redes, ropa o incluso productos de limpieza y cosmética”, detalla Ahuir.

Esta profesora aplaude el impulso a la investigación desde el sector privado y urge a todas las partes implicadas a “poner su granito de arena” ante un problema “que no está por venir, sino que ya está aquí”.

Control de la contaminación marina desde el aire

Uso de drones para el control de la basura marina
Captura de pantalla donde se puede ver la localización de un objeto (bolardo de señalización vial). A la derecha se puede observar la medida (longitud 3D y proyectada) del eje mayor del objeto a partir de la imagen obtenida.

Limpiar las playas de residuos es un arduo trabajo que implica, antes de recoger y clasificar la basura, monitorizar esos depósitos de arena para saber cuántos residuos hay y cuál es su naturaleza. Es una tarea que siempre hacen personas a pie, registrando los datos de manera manual. Con objeto de reducir esfuerzos y agilizar estas labores, Coca-Cola en España ha respaldado un proyecto basado en el uso de drones para el control de la contaminación marina.

Los drones de la Universidad de Cádiz han servido para desarrollar una metodología que permite monitorizar de forma remota la basura marina en las playas

“Lo que hemos hecho ha sido fotografiar la Playa de Camposoto (Cádiz) en un corto espacio de tiempo y en unos pocos vuelos. Al procesar lo captado con los programas de reconocimiento de imagen, no solo obtenemos una imagen global a partir de las cientos de fotos tomadas, sino imágenes individuales de cada uno de los residuos, a muy alta resolución”, explica Luis Barbero, catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universidad de Cádiz, que ha dirigido la investigación.

“Posteriormente, localizamos y medimos diversos objetos de plástico, comprobando que aquellos de un tamaño superior a los 10 centímetros eran inequívocamente detectados y cuantificados”, prosigue. “A través de esta metodología, vemos posible monitorizar de forma remota la presencia de basura marina en zonas costeras”.

Soluciones desde el aire para el control de la contaminación marina
Zona de vuelo con la localización de 335 fotos tomadas (puntos rojos).

Lo cierto es que un mayor conocimiento del desafío que supone la contaminación marina contribuirá a generar una mayor implicación social y económica para transformar el actual modelo de economía lineal en uno más circular, con el fin de mitigar las causas de este crítico problema ambiental.

La segunda edición de Mares Circulares ya está en marcha y, como ocurrió en 2018, este año Coca-Cola en España volverá a apoyar otros tres estudios científicos para avanzar en este sentido. También llevarán la firma de investigadores de la Universitat de València, la Universidad CEU Cardenal Herrera y la Universidad de Cádiz. Además, el concurso Mares Circulares impulsará de nuevo aquellas iniciativas empresariales que aporten innovaciones, como PlasticFam, ganadora del año pasado. Todos los esfuerzos son pocos para devolver la salud a nuestros mares y océanos.