Tras participar en la edición de 2019 del Foro Económico Mundial, sigo reflexionando sobre los avances que hemos logrado desde el lanzamiento de nuestra estrategia global en materia de envases, World Without Waste (Un Mundo Sin Residuos), que presenté en Davos en 2018.

Estamos progresando. Por ejemplo, nuestra tasa de recuperación global de envases es ahora del 59%. En algunos países, estamos utilizando más del 25% de material reciclado en nuestras botellas y latas. Y en cuatro países hemos desarrollado una botella de plástico hecha al 100% de material reciclado. Mientras continuamos encaminándonos hacia nuestros objetivos, nos inspiran también aquellos que están centrados en encontrar soluciones. El impulso existe, pero está claro que nadie puede hacerlo solo. El desafío colectivo es inmenso, y para que ocurra un cambio real, es necesario que empresas, gobiernos y ONG unan esfuerzos.

Por ello, recientemente hemos anunciado que permitimos el acceso de otras compañías a nuestra tecnología Plantbottle, la primera botella de plástico PET, 100% reciclable, hecha parcialmente de plantas, de modo que también estará disponible para nuestros competidores de la industria de bebidas. Esto ayudará a poner más bioplástico en los envases de otras empresas, mostrando el verdadero impacto que puede tener Plantbottle.

También estamos construyendo colaboraciones a largo plazo, como con la Asociación de Acción Plástica Global, liderada por el Foro Económico Mundial, que busca eliminar la contaminación por plásticos a través de la economía circular. También destinamos fondos a Circulate Capital, una firma de gestión de inversiones que apoya a empresas incipientes que aportan soluciones al problema de los residuos. En octubre pasado, Circulate Capital anunció la creación de The Ocean Fund, un fondo de 90 millones de dólares (más de 78 millones de euros) aportados por Danone, Dow, PepsiCo, Procter & Gamble, Unilever y The Coca-Cola Company para abordar esta crisis que amenaza a nuestros océanos y al medio ambiente.

Nuestras inversiones también incluyen investigación y desarrollo para mejorar el reciclaje y que sea más accesible en un mayor número de lugares. Y a finales del año pasado The Coca-Cola Company hizo dos importantes anuncios.

Por un lado, Coca-Cola European Partners se ha convertido en el primer embotellador de The Coca-Cola Company que firma un acuerdo con Loop Industries para que sea esta empresa la que le suministre el plástico PET Loop, que es material 100% reciclado, para el envasado de sus productos para 2020 en Europa Occidental. Un pacto que permitirá a Coca-Cola acelerar el incremento de PET reciclado en sus envases. Por otro lado, la compañía está apoyando a la start-up Ioniqa Technologies, cuya innovadora tecnología permite convertir plásticos que antes no se podían reciclar en botellas PET de uso alimentario.

Son solo algunas muestras de que trabajar juntos marca la diferencia en nuestro viaje hacia un mundo sin residuos.

Ahora, imaginemos por un momento que ponemos toda nuestra experiencia, conocimientos y recursos en resolver juntos el desafío de los residuos plásticos. En no dejar las latas y las botellas allí donde no pertenecen, en no pensar que es un problema de cada uno, sino que, muy al contrario, nos atañe a todos y la responsabilidad es compartida.

Entonces, de repente, un mundo sin residuos es posible.

James Quincey es CEO de The Coca-Cola Company

Este artículo es una adaptación del publicado en Coca-Cola Journey Global