El próximo 24 de marzo a las 20:30 horas el mundo entero se apagará. Pero no hay motivo de alarma, no es la última predicción de Nostradamus ni que hayan descubierto un nuevo final del calendario Maya. Es el comienzo de la Hora del Planeta, una iniciativa de WWF que nació en 2007 en Sidney para luchar contra el cambio climático y que este año celebra su décimo aniversario.

Un año después en 2008, ya se habían unido a la iniciativa más de 400 ciudades de 35 países, y en 2017, más de 7.000 ciudades de 187 países y millones de personas de todo el mundo apagaron sus luces como gesto simbólico para combatir el calentamiento global.

Grandes monumentos como El Vaticano, el Empire State, la Torre de Pisa, la Torre Eiffel o el Partenón y otros 12.000 en todo el mundo también se unirán y apagarán sus luces. En total, se estima que durante esa hora la demanda energética se reducirá en al menos un 10%.

Quiero participar en la Hora del Planeta: ¿Qué tengo que hacer?

Para participar en la Hora del Planeta solo hace falta hacer una cosa: apagar las luces el día 24 de marzo a las 20:30. Si quieres, también puedes apuntarte en la web La Hora del Planeta para dejar constancia de tu participación o acercarte a cualquier de los eventos que se celebran por toda la geografía española, desde Barcelona y Valencia hasta Zaragoza, Sevilla, Córdoba o Alicante, por citar algunas. 

Coca-Cola y su compromiso para combatir el cambio climático

A lo largo de estos años, las empresas han asumido su responsabilidad y son conscientes del papel que juegan a través de la sensibilización, la llamada a la acción y la puesta en marcha de medidas. Así, cada año centeneras participan en la iniciativa en España, decenas de miles en todo el mundo.

Como cada año, durante la Hora del Planeta, Coca-Cola apagará las luces de sus delegaciones en España. Este es un gesto especialmente simbólico, ya que el 100% de la energía eléctrica utilizada en las plantas de fabricación y en el edificio de las oficinas de Coca-Cola en España es energía verde procedente de fuentes de energía renovables. 

Pero el compromiso de Coca-Cola con el cambio climático va mucho más allá, fijándose unos ambiciosos objetivos ambientales para 2020, como mejorar la eficiencia de uso de agua en un 20%, contribuir al mantenimiento de ecosistemas de agua dulce salubre, reducir en un 50% las emisiones de CO2 en sus operaciones y en un 35% las de toda su cadena de valor o devolver el 100% del agua consumida a la naturaleza.