Fanta naranja llegó a España en 1961 y, desde entonces, la familia no ha parado de crecer. Por eso, más de medio siglo después, había llegado el momento de hacer una reunión familiar y, como buenos hermanos, vestirnos todos a juego, para que se nos reconozca bien.

Por eso, Fanta ha unido todas sus marcas bajo una sola, con una identidad visual moderna, divertida y con personalidad que engloba todas sus variantes.

De esta manera, ahora es más fácil encontrar tu Fanta favorita, da igual si es tu Fanta de siempre, Fanta zero azúcares añadidos o Fanta sin gas. Todo gracias a un etiquetado claro con un código de colores muy visual y una leyenda destacada para las variedades con zero azúcares añadidos.

A fin de cuentas, cada una es para un momento diferente pero, parafraseando otro anuncio clásico, con todas da gusto tener sed.

La historia de Fanta en España

El origen de Fanta se remonta a hace más de 75 años. Corría el año 1940 y, en plena guerra, los embotelladores alemanes de Coca-Cola tenían problemas para conseguir el concentrado proveniente de Estados Unidos. De ahí surgió la necesidad de crear un nuevo refresco que se pudiera fabricar con productos locales. 

Sin embargo, aquella primera Fanta tenía como base generalmente suero de leche y no sabor a naranja o limón. No fue hasta el año 1955 en Italia cuando se produjo tal y como hoy la conocemos, con sus sabores cítricos. A España llegaría en 1961 y, desde entonces, se han ido incorporando nuevos miembros, como Fanta limón en 1962 o Fanta zero azúcares añadidos, que llegó en 2008 para ofrecer una alternativa sin azúcares añadidos.

¡Descubre el árbol genealógico de la familia Fanta en España!