Una exposición de arte, el escenario de un teatro, la magia de un relato… A la mayoría estas palabras no les dirán nada, pero tienen un significado muy especial para los millones de jóvenes que desde 1993 han participado en las iniciativas culturales y sociales de la Fundación Coca-Cola. Todo un instrumento para ofrecer experiencias inolvidables a los jóvenes a través del teatro o la literatura e impulsar a artistas contemporáneos que sigue renovándose año tras año para cumplir con su objetivo de promover la cultura y el talento joven.

“Decía el ex presidente de Coca-Cola Roberto Goizueta que Coca-Cola está presente en la vida de la gente durante prácticamente todo el día, por lo que los consumidores debían sacar un beneficio más allá de disfrutar de las bebidas. Y así ocurre: somos un negocio comprometido con la sociedad y muestra de ello son los diversos proyectos que Coca-Cola ha desarrollado y sigue desarrollando a través de su Fundación”, señala Juan José Litrán, director de la Fundación Coca-Cola y de Relaciones Corporativas de Coca-Cola en España.

Creando una cultura de mecenazgo empresarial

La historia de la Fundación empezó a escribirse en los años 90 cuando el negocio, en un movimiento arriesgado, decidió apostar por el arte contemporáneo en una España en crisis en la que el sector de la cultura estaba especialmente afectado. “La entonces directora de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid (Arco), Rosina Gómez Baeza, nos animó a crear una cultura de mecenazgo empresarial ante la desaparición de los mecenas individuales que estaba dejando huérfano al mundo del arte”, relata Litrán. Barajaron diversas opciones como organizar un premio, convocar un concurso o comprar cuadros e iniciar una colección. Esta última fue la opción elegida porque permitía “generar más valor”.

“Cada año, durante casi 20, hemos estado comprando obras en Arco para apoyar el talento y el arte contemporáneo español”, apunta Litrán. “Aún recuerdo cómo, cada vez que lo hacíamos y en medio de una gran expectación, marcábamos las obras con una pegatina que ponía ‘Adquirida por la Fundación Coca-Cola”.

La colección de arte contemporáneo de la Fundación Coca-Cola es un impulso a la creación y un diálogo con el arte de nuestros días.

En la actualidad componen la colección 384 obras de más de 250 artistas de todas las disciplinas que, expuestas de forma permanente en el Centro de Arte Contemporáneo DA2 de Salamanca, viajan periódicamente a otros espacios para que dialoguen con nuevos espectadores. “Al comprar sus obras, ponemos en valor a los artistas, pero al exponerlas -hemos llegado a hacerlo en el MoMA y el Metropolitan de Nueva York-, la proyección es mucho mayor”, destaca Litrán. “Asimismo, mover los fondos nos permite llegar a lugares donde la oferta cultural es casi inexistente y ofrecer gratuitamente propuestas de altísima calidad, pues con 384 piezas las combinaciones son muchas y surgen exposiciones únicas”.

Educar en la creatividad

Además de la del arte, la Fundación abrió desde sus inicios otras puertas importantes. Así, “en un intento por introducir los estudios medioambientales en la universidad”, lo que en 1995 comenzó siendo una cátedra de Medio Ambiente en la Universidad de Alcalá de Henares impulsada por la Fundación, acabó convirtiéndose en lo que es hoy el Grado en Ciencias Ambientales. Con idéntico objetivo, pero en el ámbito de la restauración, la Fundación inauguró la Escuela Universitaria de Hostelería, también en la Universidad de Alcalá.

Entre sus múltiples actividades tampoco faltó la promoción de la música clásica. “Creamos la Orquesta de Jóvenes Maestros, en la que alumnos de conservatorio tuvieron la oportunidad de tocar ante un auditorio”, prosigue Litrán.

CJT 2019
Algunos de los participantes en las pruebas escritas de la edición 2019 del Concurso Coca-Cola Jóvenes Talentos de Relato Corto.

Pronto la Fundación asumiría la organización del famoso concurso de redacción de Coca-Cola, hoy Concurso Coca-Cola Jóvenes Talentos de Relato Corto, con casi 60 años de historia y en el que han participado más de 10 millones de jóvenes. Y no dejó pasar la oportunidad cuando J. K. Rowling seleccionó a Coca-Cola, entre otras empresas, para la explotación de los derechos de Harry Potter, con una condición: desarrollar algún programa de fomento de la lectura. “Ni nos lo pensamos y en 2002, de la mano del Ministerio de Cultura y Deporte, los premios María Moliner empezaron a distinguir los mejores proyectos bibliotecarios de dinamización lectora de los municipios más pequeños, donde se complica el acceso a los libros”.

Un año después, en 2003, la Fundación ponía sus ojos en los escenarios. Nacían los Premios “Buero” de Teatro Joven Coca-Cola para dar apoyo y visibilidad al teatro de aficionado, y por los que han pasado ya más de 78.000 chicos y chicas. Continuando con su apuesta por las artes escénicas, en 2010 iniciaba el patrocinio del Premio Valle-Inclán de Teatro, uno de los más destacados de la escena española.

Con iniciativas como los “Buero” o el concurso de relato corto -los proyectos de mayor alcance de la Fundación-, Coca-Cola no pretende que surjan grandes actores o literatos, sino generar un entorno educativo y cultural que estimule a quien lo toque, según Litrán. “Lo que nos mueve es ofrecer a los chicos experiencias inolvidables relacionadas con la literatura o el teatro que les empoderen y formen desde la emoción, que es como mejor se aprenden las cosas”. No solo eso. “También crear una gran comunidad de jóvenes en la que estos se reconozcan y apoyen”.

Ofrecer herramientas y habilidades para la vida

Primer Campus GIRA Jóvenes 2017
GIRA Jóvenes es un itinerario formativo para capacitar a los jóvenes personal y profesionalmente, y que sean ellos mismos los que decidan su futuro.

Siguiendo esta estela, en 2012 la Fundación ponía en marcha GIRA Jóvenes, otro ambicioso proyecto, aunque en esta ocasión de marcado carácter social, para ayudar a los jóvenes con menos oportunidades -pero con el mismo talento- a retomar los estudios e incorporarse al mercado laboral. Desde entonces, más de 4.600 chicos y chicas se han sumado a este viaje.

“Aunque cada uno tiene sus particularidades, tanto GIRA Jóvenes como el concurso de relatos o los “Buero” brindan a los jóvenes la oportunidad de recorrer un itinerario formativo que les capacita para tomar las riendas de su propio futuro”, afirma Litrán. “Y lo hacen llenando un espacio que no cubre hoy el sistema educativo, el de las llamadas soft skills, tan necesarias como las matemáticas o el inglés para desenvolverse en el trabajo y en la vida: la escucha activa, la empatía, saber trabajar en equipo, ser productivo y buscar soluciones, tener un buen verbo, atreverte y retarte a ti mismo…”.

26 años han pasado desde que Coca-Cola recogiera el guante del mecenazgo empresarial y empezara a comprar obras en Arco en un reconocimiento del arte contemporáneo español. Más de un cuarto de siglo después, el espíritu de apoyar la creación, impulsar el talento y acercar la cultura sigue intacto. “Siempre hemos querido vincularnos con la sociedad y generar bienestar”, resume Litrán. “Porque cuando te mueves en un entorno fuerte, bien cimentado, tu vida y los negocios se desarrollan mejor”.