Quizás les reconozcas porque siempre tienen prisa, hacen encaje de bolillos para llegar a todo, no se quitan las ojeras, a veces no quedan… Son los jóvenes que trabajan y estudian, los llamados sisis, tan propensos como somos a poner etiquetas.

En el tercer trimestre de 2016, los chicos y chicas de entre 16 y 29 años que compatibilizaban estudios y trabajo en España eran 568.200, 12.900 más que en el mismo periodo del año anterior, según la última Encuesta de Población Activa (EPA).

“Son más, desde luego, pero no por razones sociales o culturales, sino básicamente por la crisis económica y los recortes”, señala Ricardo Zúñiga, sociólogo, profesor universitario y miembro del equipo de investigación del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid. “El coste de la educación se ha disparado en los últimos años. Muchas familias no pueden asumir los gastos, así que esos chicos se tienen que poner a trabajar”.   

Arturo Lahera, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, añade dos elementos más. “Ante las dificultades actuales para su inserción laboral, muchos estudiantes se incorporan al mundo de la empresa para mejorar su empleabilidad. Otros quieren tener sus propios recursos económicos con los que autofinanciarse, como una estrategia de maduración personal e independencia frente a la protección familiar”. Tres perfiles que no son excluyentes y que se pueden dar en un mismo joven.

El resultado de estas circunstancias personales y/o sociales son chicos “maduros, responsables, pragmáticos, que se planifican a futuro y saben gestionar sus recursos”, apunta Zúñiga.

GIRA Jóvenes
Chicos y chicas de la promoción 2017 del proyecto GIRA Jóvenes Coca-Cola en la sede de Coca-Cola Iberia en Madrid.

Una imagen distorsionada

Los sisis no deberían destacarse en contraposición a los ninis, los jóvenes a los que se atribuye que, por iniciativa propia, no desean estudiar ni trabajar, según ambos expertos. Volviendo a la EPA, en el tercer trimestre de 2016 había 1.420.800, el 21% de los jóvenes españoles, frente al 8% de sisis. Pero, si se hila fino, dicen estos sociólogos, los ninis son en realidad una minoría.

“Para el Instituto de la Juventud (INJUVE) suponen alrededor del 3%”, señala Lahera. “Nos encontramos principalmente con chicos que, en un mercado laboral tan empequeñecido y precarizado, quieren pero no pueden trabajar. También están los que desean formarse y carecen de recursos suficientes para ello debido a la subida de tasas”, detalla Zúñiga. “Son ninis forzados porque buscan un empleo que no encuentran”, según Lahera.

Jóvenes que trabajan y estudian: mérito doble

Precisamente, los programas de inserción laboral para jóvenes con menos oportunidades y las iniciativas para que retomen sus estudios son el principal objetivo del proyecto GIRA Jóvenes Coca-Cola, que el pasado 10 de febrero iniciaba su sexta edición y que, además de impactar en Madrid y Sevilla, lo hará próximamente en Barcelona.

En el acto de inauguración del nuevo curso en la sede de Coca-Cola Iberia en Madrid, estaban muchos de esos jóvenes que quieren ser los protagonistas de su propio futuro. Y entre ellos, algunos de los que quieren estudiar y, obligados por las circunstancias económicas, tienen también que trabajar, y cuyo mérito es doble.

Es el caso de Diana, de 18 años, y Carmen, de 19. La primera estudia el grado medio de Administración y Gestión de Empresas por las mañanas mientras, en tardes alternas, enseña manualidades en un colegio y baloncesto. Los viernes por la tarde es monitora de patinaje con familias. “Mi objetivo es ahorrar, tener un título y trabajar en algo que me guste”, cuenta Diana, que estudia y se gana la vida desde los 16 años. “Me saqué la ESO en horario nocturno”.

A Carmen le encantan los niños, algo que vio claro cuando tuvo que cuidar de su hermano pequeño. Acaba de empezar primero de Magisterio. Por las tardes acude a la universidad, lo que compagina, por las mañanas, con un trabajo como promotora de campañas publicitarias.

GIRA Jóvenes
GIRA Jóvenes echó a andar en 2012 para el empoderamiento y la empleabilidad de los jóvenes con menos oportunidades.

Ni a una ni a otra las han dado a elegir, pero Carmen opina que estudiar y trabajar a la vez le ha enseñado mucho: “a organizarme mejor, a marcarme objetivos, tiempos, y a madurar”. Diana destaca la gestión de las emociones. “A veces estoy hecha polvo, pero no puedo permitírmelo, me tengo que recomponer porque tengo que dar lo mejor de mí, por ejemplo, a mis chicos del baloncesto”.

Aunque cree que los jóvenes que trabajan y estudian para pagarse la universidad o la formación profesional únicamente deberían dedicarse a lo segundo para sacar el máximo rendimiento, el sociólogo Ricardo Zúñiga solo ve “ganancias” en estos jóvenes. “Si fuera un reclutador de personal, pondría atención en ellos. Su valía no se expresa en los indicadores habituales como las notas –porque no son los que mejores calificaciones sacan-, pero sí en otros aspectos como su pragmatismo, capacidad de gestión, sacrificio, espíritu de superación, madurez… Y eso son valiosísimos recursos humanos”.