Quizás la única certeza que tengamos hoy sea el cambio. La revolución digital lo está transformando todo a un ritmo muy rápido, como la forma en la que consumimos. Con personas siempre conectadas, buscando y compartiendo información, las tendencias y los gustos mudan a menudo, y lo que vale hoy puede que no sirva mañana.

Adaptarse a estos nuevos comportamientos exige a las empresas variar su manera tradicional de hacer las cosas. En el caso de Coca-Cola, desde 2017 evoluciona para convertirse en una compañía total de bebidas que ofrezca una opción para cada momento del día y estilo de vida.

Pero ¿qué significa exactamente esta transformación cultural en una empresa con más de 130 años y que llegó a España en 1953? Lo sabe bien alguien desde cuyo departamento se afronta el reto: la directora de Recursos Humanos de Coca-Cola Iberia, Marta Muñoz.

Coca-Cola se encuentra en un momento histórico de su evolución.

Así es, nuestra estrategia de crecimiento hacia una compañía total de bebidas está cambiando nuestra forma de trabajar, de comunicarnos, de tomar decisiones y de construir el futuro de la compañía.

¿Cómo se está logrando este cambio?

Básicamente tratamos de fomentar cuatro comportamientos. En primer lugar, los empleados debemos tener la curiosidad siempre despierta: escuchar y ver lo que está pasando en el mercado, y buscar nuevas oportunidades de negocio. En segundo lugar, debemos tener mentalidad emprendedora, es decir, detectadas esas oportunidades, no esperar a tener la versión perfecta de una bebida, sino ofrecer la versión 1.0 y escuchar al consumidor para mejorarla con la 2.0 o la 3.0. En este sentido, debemos abrazar el error como una oportunidad de aprendizaje.

¿Cuáles son los otros dos comportamientos?

Debemos empoderarnos, es decir, ser responsables y autónomos para tomar decisiones en el día a día sin esperar a consultar todo con nuestros jefes, proponiendo soluciones, pensando en grande, siendo exigentes con nuestro trabajo, estando orientados a la acción. Por último, debemos ser inclusivos: conocer bien a nuestros compañeros, celebrar los éxitos, poner en valor la diversidad de los equipos y asumir los diferentes puntos de vista. Esto nos ayudará a movernos más rápido y crecer.

En Coca-Cola gestionamos el talento fijándonos en las capacidades y habilidades de la gente
“En Coca-Cola gestionamos el talento fijándonos en las capacidades y habilidades de la gente”, destaca Marta Muñoz. Foto: Marta Ortiz 

¿Cuál es la principal palanca en la que se está apoyando el negocio para esta transformación histórica?

El talento, sin lugar a dudas. Es una decisión estratégica poner a las personas en el centro del negocio. Para hacerlo crecer, debemos crecer primero nosotros como personas.

¿Qué hace Coca-Cola Iberia para impulsar este talento?

Para nosotros es una prioridad el desarrollo de nuestros mánager, no solo como especialistas en su trabajo, sino en la gestión de sus equipos. Por eso es clave formarlos y que haya un contacto fluido entre entre unos y otros. En eso hemos avanzado mucho y el feedback fluye en ambos sentidos, pero es fundamental que sea de empleado a mánager.

También invertimos continuamente en programas de formación para todos nuestros empleados, desde el convencimiento de que nuestros líderes del mañana son nuestros estudiantes en prácticas de hoy. De hecho, el 90% de los puestos directivos se cubren por promoción interna.

¿El empleado es el mejor activo de la compañía?

Las empresas debemos ofrecer a las personas todo lo necesario para que puedan desarrollar su carrera profesional, sin descuidar su vida personal. Partiendo de la base de que los empleados son responsables, ofrecemos flexibilidad y herramientas para que cada uno elija lo que mejor se adecúe a sus necesidades; el presentismo no debe ser la medida del compromiso laboral.

El error como aprendizaje
Marta Muñoz defiende que el error es una oportunidad de aprendizaje. Foto: Marta Ortiz

¿No hay talento sin diversidad ni inclusión?

Una empresa diversa es más creativa, innovadora y rentable. Nosotros entendemos la diversidad y la inclusión desde un punto de vista amplio: de género, de generaciones, de formación, de procedencia... En definitiva, en Coca-Cola gestionamos el talento fijándonos en las capacidades y habilidades de la gente.

Por ejemplo, no estamos centrados en el relevo generacional, sino en que nuestro talento senior enseñe y a la vez aprenda del talento joven. Las cifras son elocuentes: el 57% de nuestra plantilla pertenece a la Generación X (los nacidos entre 1969-1980), el 25% a la generación del Baby Boom (1949-1968) y el 18% restante a los Millennials/Generación Y (1981-1993).

Prueba también de este fomento del talento y de la diversidad es que Coca-Cola en España cuenta con un 38% de mujeres en puestos directivos, y nos hemos comprometido a que ese porcentaje se eleve hasta el 40% en 2025.

Coca-Cola figura siempre en los rankings de empresas más deseadas para trabajar.

Evoca valores, sensaciones, emociones que a todos nos gustan y con los que nos sentimos identificados, por eso no es de extrañar que, a quienes la conocemos por dentro, nos conquistara el corazón de inmediato. Es un orgullo inmenso pertenecer a ella, pero a la vez es una gran responsabilidad porque el nivel de exigencia es muy alto. Todavía hay mucho que hacer para construir esta emocionante ruta de futuro que nos hemos marcado, pero si de algo estamos seguros es de que, para hacerlo, seguiremos apoyándonos en el talento.