Las primeras experiencias cuando uno inicia su recorrido laboral son difíciles de olvidar. Las hay de todo tipo, pero las que ofrece el proyecto GIRA Jóvenes Coca-Cola a sus participantes son diferentes, atractivas, variadas y muy dinámicas.

Con ellas, los jóvenes -seleccionados para estas oportunidades según su perfil e intereses- aprenden disfrutando, ganan en confianza y ven más claro hacia dónde quieren dirigir sus pasos laborales.

Parte clave de un espectáculo como el Coca-Cola Music Experience

Más de 25.000 personas asistieron al Coca-Cola Music Experience On The Beach
El papel de los chicos y chicas de GIRA Jóvenes es fundamental para que espectáculos como el Coca-Cola Music Experience On The Beach salgan adelante.

Una de esas experiencias tiene que ver con la música y con un fenómeno que triunfa entre los jóvenes: los festivales. Entre 10 y 20 participantes de GIRA Jóvenes colaboran cada año en la organización del concierto Coca-Cola Music Experience On The Beach, que se celebra en julio en la playa, y en el Coca-Cola Music Experience, que tiene lugar en octubre en el WinZink Center de Madrid. Horas y horas de diversión y música en directo a cargo de algunos de los artistas nacionales e internacionales del momento.

“Los chicos de GIRA juegan un papel fundamental en las labores de apoyo a la producción artística y técnica de estos dos eventos”, cuenta Laura Sánchez, miembro de la organización del CCME. Mientras se afanan en las distintas tareas asignadas con tiempos muy ajustados -son uno o dos días-, tienen la posibilidad de conocer a sus ídolos musicales y moverse entre un público joven y entregado como ellos.

“En esas jornadas tan intensas aprenden muchas cosas, pero sobre todo la importancia del trabajo en equipo: el respeto por cada uno de los compañeros involucrados, que hay que ayudarse los unos a los otros y la diversión y el orgullo que supone ser parte clave de un espectáculo semejante”, subraya Laura.

Camareros y azafatos en el concurso de redacción de Coca-Cola

Los que se inclinan por el mundo de la hostelería y la organización de eventos tienen una excelente oportunidad de avanzar en estos ámbitos en la gala final del Concurso Coca-Cola Jóvenes Talentos de Relato Corto, que se celebra en la Real Academia Española, la casa de las palabras y de la lengua desde hace más de tres siglos.

“En cada edición, unos 15 chicos de GIRA Jóvenes trabajan como camareros en la cena de bienvenida previa a la gala y en el cóctel posterior, además de como azafatos durante el acto”, cuenta Paula Nicolás, miembro de la organización del certamen. “No solo conocen desde dentro el funcionamiento de una empresa de restauración y los entresijos de un evento -dos mundos con posibilidades-, sino que tienen que saber desenvolverse con los invitados y desplegar sus habilidades a la hora de solucionar cualquier imprevisto”.

Al sentir que se les tiene en cuenta y, por tanto, son útiles, los chicos ganan confianza en sí mismos y se ven capaces de hacer lo que se propongan. Así lo asegura Eugenio García, gestor de Comunicación y Relaciones Externas en Coca-Cola Iberian Partners, que trabaja con estos jóvenes en numerosos eventos, ya sean corporativos, culturales o deportivos. "Contar con ellos es una muy buena experiencia grupal y vital para todos, y siempre intentamos potenciar que emocionalmente salgan muy reforzados de estas colaboraciones".

Formándose en hostelería en el bar de las oficinas de Coca-Cola Iberia en Madrid

El bar de las oficinas de Coca-Cola Iberia en Madrid
Durante tres meses, los participantes en GIRA Jóvenes se forman en hostelería en el bar de la sede de Coca-Cola Iberia en Madrid.

Otro de los destinos, en este caso de tres meses, es el acogedor bar de las oficinas de Coca-Cola Iberia en Madrid. “Les enseñamos a manejarse en el gremio de hostelería, tocando todos los puntos: limpieza, higiene, montaje de mesas, atención al público, orden, manejo de las cafeteras, plancha, etc.”, explica Julia Arvilla. “Muchos cuentan con una habilidad especial que creo que nacen con ella; a otros les cuesta algo más, pero su actitud es buenísima y con el paso de los días y su esfuerzo acaban muy contentos con lo que aprenden”.

Entusiasmo y ganas contagiosas

Estas son solo algunas de las experiencias laborales que estos chicos pueden disfrutar, y que suelen vivir con un entusiasmo y unas ganas contagiosas. “Esa actitud de darlo todo dura hasta el final, e incluso a veces más si fuera por ellos”, dice Laura.

Pero al margen de su actitud y de las habilidades que desarrollan, “tienen también la oportunidad de conocer a muchos profesionales y ver el trabajo que hacen de cerca, por lo que pueden discernir mejor qué les interesaría hacer en un futuro y se les despiertan las ganas de luchar por ello”, prosigue.

No solo eso. “Estas vivencias también les ayudan a entender mejor el mundo adulto y el esfuerzo que han realizado otros antes para llegar hasta donde ellos quieren, contextualizando situaciones difícilmente asimilables si no hubieran pasado por estas magníficas experiencias”.