“¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Qué hay que hacer para conseguirlo?”. Es lo que han preguntado a Amanda González muchos de los 100 chicos y chicas de Madrid, Barcelona y Sevilla que han participado entre el 6 y el 9 de abril en el primer campus GIRA Jóvenes de este año, el proyecto de Coca-Cola en España para mejorar la empleabilidad de los jóvenes con menos oportunidades.

Ella, junto a Carlota Wagner, Bryan Juape y Juanjo Úbeda, son los primeros ex participantes que se convierten en ayudantes de los cinco coaches que, durante cuatro días y en medio de la naturaleza en Madrid, enseñan a estos chicos a mirarse dentro para detectar sus fortalezas y desenvolverse con éxito en el mundo adulto.

“Les he dicho que, en mi paso por el campus hace ahora dos años, me comporté tal como soy, participé en todo y di el cien por cien”, afirma esta joven de 19 años decidida a retomar sus estudios de Bachillerato para ser psicóloga.

La complicada misión de “sostener el espacio”

Primer Campus GIRA Jóvenes Coca-Cola 2018
El 'facilitador' Roberto López, durante una de las dinámicas de grupo en el Campus GIRA Jóvenes Coca-Cola.

Los cuatro días que dura esta aventura -el módulo estrella de la iniciativa- han sido intensos para Amanda, Carlota, Bryan y Juanjo, elegidos por su perfil social para brindar apoyo.

Además de servir de soporte logístico en las dinámicas grupales y actividades lúdicas, han tenido la retante tarea de “sostener el espacio”, señala Miguel Ángel Segura, uno de los coaches.

“Se trata de leer el ambiente que hay en el grupo y actuar en consecuencia. En el plano físico, puede ser sencillamente abrir las ventanas durante una de las dinámicas porque hace calor; en el puramente emocional, darse cuenta de si alguien llora y ofrecerle un pañuelo, o si necesita salir, hacerlo con él para validar su emoción: si tiene rabia, no decirle que no debería estar así, sino preguntarle qué le pasa”.

Esto último ha sido lo más complicado. “La verdad es que, ante situaciones en las que alguien se atasca y tienes que tirar de él, te preguntas: ‘¿Y ahora qué hago?’, pero te sientes mucho mejor como persona al escucharle, empatizar con él y conseguir que se anime y esté mejor”, reconoce Juanjo, de 19 años, estudiante de un Grado Medio de Informática, uno de los organizadores del evento por el quinto aniversario del proyecto y ex embajador GIRA. Los embajadores son participantes de la edición inmediatamente anterior de GIRA Jóvenes que, por su buena actitud e implicación, son seleccionados para trabajar durante los siguientes campus como auxiliares de producción.

“Hasta este año teníamos como apoyo a personal profesional, y lo hacían a las mil maravillas, pero el valor añadido de gente como Amanda, Carlota, Bryan y Juanjo es que han vivido también el campus y pueden entender mucho mejor a los chicos nuevos”, apunta Borja Raventós, que, junto al resto del equipo, han preparado a los cuatro jóvenes para este acompañamiento.

Un desarrollo profesional que empieza en el propio campus

Su compañero Roberto López destaca que “el objetivo de GIRA Jóvenes Coca-Cola es potenciar el desarrollo profesional de los chavales y la primera oportunidad para esa capacitación la estamos dando ya aquí, con la gran responsabilidad que supone lidiar con el ser humano”. No solo eso, añade Carles Herrero. “Además de ponerse en el lugar del otro y ser capaces de sostenerle, han cambiado de rol; ya no son uno más, ahora forman parte del grupo de los líderes, tienen que hacer respetar unos valores y poner límites, con el aprendizaje que eso supone. Es un excelente banco de pruebas a la hora de enfrentarse al mundo laboral”.

Lo corrobora Carlota, de 22 años, una apasionada de la escena que, gracias a GIRA Jóvenes, trabajó durante tres meses en una de las experiencias laborales que ofrece el proyecto, los Teatros del Canal de Madrid, y que también organizó el evento por el quinto aniversario de GIRA. “He tenido que enfrentarme a situaciones que no se me habían planteado nunca y, si surgen de nuevo en el trabajo o en la vida en general, ya sé cómo actuar”, considera.

Un aprendizaje que esta joven inquieta seguro que tendrá la oportunidad de poner en práctica: trabaja como monitora en un colegio para mejorar la convivencia en las horas de comedor y da clases de teatro a niños, así como de expresión corporal a ancianos. “¡Y todavía me queda tiempo para ser voluntaria de Cruz Roja!”, exclama sonriendo.

Bryan, de 21 años, ex embajador GIRA y que pasó, como Carlota, por los Teatros del Canal, lleva tiempo “encadenando trabajos esporádicos” y ahora busca “adquirir conocimientos básicos de inversión en bolsa”. Se siente, como sus compañeros, “halagado” por ser uno de los elegidos y cree que, aunque son los pioneros y en sucesivas ediciones su rol será “más redondo”, esta novedad es “un acierto que fortalecerá GIRA Jóvenes”.

Referentes e inspiración

Compañerismo y buen rollo en el Campus GIRA Jóvenes Coca-Cola
En los cuatro días que dura el Campus GIRA Jóvenes Coca-Cola, los participantes estrechan lazos.

Lo que es indudable es que su presencia es “muy estimulante” para los nuevos participantes, según Enrique Marco, coordinador de los facilitadores, como llaman en el campus a estos coaches. “Son un referente y una inspiración para todos ellos: ven a otros chicos que han evolucionado, a los que les ha servido el campus y han logrado un trabajo. Son una realidad palpable, les pueden tocar. A través de ellos, viven la posibilidad de avanzar”.

Para Enrique, esta nueva figura resume a la perfección la esencia de este proyecto de Coca-Cola en España. “Cuando alguien decide dar un giro a su vida y apostar por lo que sueña, con motivación y tesón, puede conseguirlo”. Amanda, Carlota, Bryan y Juanjo son un claro ejemplo de cómo virar la mirada. Por eso, Juanjo siempre da su particular receta a los recién llegados a GIRA Jóvenes y que se muestran deseosos de disfrutar de experiencias laborales: “Les digo que si quieren algo, tienen que esforzarse, atreverse, mostrarse dispuestos a todo, aunque tengan miedos o pasen vergüenza. Es lo que hice yo hace solo unos meses”.