El rescate de los 33 mineros chilenos que quedaron atrapados a 700 metros de profundidad en 2010 conmocionó al mundo. Entonces, el hoy director de Asuntos Públicos y Comunicación de Coca-Cola Iberia, el chileno Pelayo Bezanilla, fue el encargado de coordinar las comunicaciones del gobierno durante los 70 días que se prolongó la operación de rescate, que fue cubierta por más de 600 periodistas y reporteros gráficos de todo el mundo que llegaron hasta el desierto de Atacama.

El pasado 8 de octubre, Pelayo Bezanilla fue uno de los ponentes invitados a Sustainable Brands Madrid, un encuentro internacional para analizar los retos, los éxitos y las oportunidades de los modelos empresariales que, como el de Coca-Cola, sitúan a las personas y al entorno en el centro del negocio.

Allí, el responsable de Asuntos Públicos y Comunicación de Coca-Cola Iberia estableció un paralelismo entre los grandes aprendizajes que extrajo de aquella intensa experiencia en la mina San José y la evolución estratégica que sigue Coca-Cola para generar un cambio sistémico con la vista puesta en el desarrollo sostenible y el bienestar común.

Un propósito para avanzar

En primer lugar, Bezanilla destacó la importancia de que las organizaciones se guíen siempre por un propósito. “El rescate de los mineros no fue sólo un desafío técnico. El propósito fue más grande: una gesta nacional para mostrar al mundo lo que éramos capaces de hacer como país ante la adversidad”, contó.

La meta de Coca-Cola, trazada por su CEO James Quincey, es convertirse en una compañía total de bebidas que, teniendo al consumidor en el centro de todo lo que hace, ofrezca más innovación, más diversidad, nuevas categorías, menos azúcar. “Estamos en medio de uno de los cambios más desafiantes en la historia
de la compañía
”, reconoció Bezanilla.

Respecto al propósito de Coca-Cola, dijo que “queremos llevar a las personas las marcas y bebidas que quieren para que disfruten de sus momentos, pero en un negocio que impulsamos de la manera correcta, no de la manera fácil. Esto significa crear oportunidades compartidas para el medio ambiente, las personas y las comunidades”.

Escuchar para evolucionar

Ser rentable y sostenible
Pelayo Bezanilla explicó durante su ponencia los ejes sobre los que pivota la cultura de cambio de Coca-Cola para ser una empresa respetuosa con las personas y el entorno.

Bezanilla apuntó que otra de las claves del rescate de los 33 mineros fue el foco “casi obsesivo” en la interacción con los grupos de interés, y en especial con las familias de los mineros atrapados. “No sólo queríamos saber qué pensaban y sentían. Queríamos convertir ese input en un insumo para alimentar nuestro trabajo, nuestras decisiones, nuestro rumbo”.

El director de Asuntos Públicos y Comunicación de Coca-Cola Iberia aseguró que esa vocación por escuchar y entender a los grupos de interés también está en Coca-Cola. “Un ejemplo de ello está relacionado con el azúcar: somos conscientes de la preocupación de muchas personas por el consumo excesivo de azúcar. Hemos escuchado a nuestros stakeholders y, por ello, estamos reduciendo el azúcar de nuestras bebidas, ofreciendo nuevas bebidas sin azúcar y comercializando envases más pequeños. En el caso de España, desde el año 2000 hasta ahora hemos reducido en un 45% el azúcar promedio por litro de nuestras bebidas”, señaló.

En la misma línea, resaltó que Coca-Cola está escuchando a todas las personas y organizaciones preocupadas por los residuos de plástico. “Compartimos la preocupación y hemos asumido compromisos muy claros en este ámbito:
recuperar el equivalente al 100% de los envases que ponemos en el mercado para el año 2025, así como asegurar que nuestros envases son 100% reciclables y tienen un 50% de PET reciclado”.

Asumir riesgos para liderar

Aunque el rescate fue exitoso y los 33 mineros salieron a la superficie el 13 de octubre de 2010, al comienzo reinaba la incertidumbre. “El compromiso que asumió el gobierno pocos días después del accidente de que íbamos a sacar a los mineros fue en sí mismo un riesgo grande porque había mucha incertidumbre sobre las posibilidades reales de encontrarlos. Pero ese desafío nos energizó y movilizó a todos a trabajar por lo imposible”, recordó Bezanilla.

Para el ejecutivo, asumir riesgos es un rasgo esencial de las compañías que buscan liderar. “En el caso de Coca-Cola, somos líderes en la categoría de bebidas carbonatadas, pero para convertirnos en una compañía total de bebidas debemos salir de nuestra zona de confort e introducirnos en categorías en las que no somos líderes, como las bebidas vegetales u orgánicas. Pero creemos en la asunción de esos riesgos, en aprender y evolucionar”, manifestó.

Una cultura del cambio desde la “humildad corporativa”

Ser rentable y sostenible
El director de Asuntos Públicos y Comunicación de Coca-Cola Iberia aseguró que Coca-Cola encara los retos de futuro desde la “humildad corporativa”.

Bezanilla puntualizó que Coca-Cola encara estos retos desde el concepto de la “humildad corporativa”. “Somos conscientes de que no tenemos todas las respuestas y de que debemos seguir aprendiendo día a día para satisfacer las necesidades de un consumidor en continua evolución”.

Y finalizó su intervención citando las cuatro características principales de la cultura de cambio de Coca-Cola: curiosidad, innovación, empoderamiento e inclusión. “Actitud de curiosidad para que cada miembro de la compañía
desafíe el statu quo; innovación para no esperar a tener el modelo perfecto y, si la versión 1.0 no es perfecta, aprender de ella para seguir avanzando", detalló.

"Empoderamiento significa que todos y cada uno de los integrantes de la compañía tengan la convicción de que pueden asumir un proyecto y llevarlo a cabo de principio a fin, tomando decisiones, asumiendo riesgos y avanzando", prosiguió. "E inclusión, no solo referida a las mujeres, sino a la diversidad en todo el sentido de la palabra, a la hora de pensar, de aproximarse a los problemas, de que todos sientan que tienen un espacio para exponer sus puntos de vista y opinar”.