La Navidad son celebraciones, reencuentros, la ilusión de los más pequeños, buenos propósitos.., y la magia de Coca-Cola. Tan típicos como el turrón o los villancicos son sus anuncios, que desde hace décadas dibujan sonrisas y nos emocionan, sacándonos incluso alguna lagrimita.

Seguramente muchos recuerden algunos memorables, como el de los osos polares descubriendo el sabor único de Coca-Cola o la caravana de camiones rojos iluminados atravesando paisajes nevados y llevando felicidad a sus moradores.

Camiões de Natal da Coca-Cola
Tras su aparición en televisión, los camiones de reparto de Coca-Cola iluminados se convirtieron en todo un icono de la Navidad.

La Navidad y Coca-Cola están tradicionalmente unidas porque comparten los mismos valores: la familia, la unidad, el pasarlo bien, la solidaridad... Pero a mediados de los 70 se produjo en España un hecho que contribuyó a vincular de manera permanente ambos conceptos: la emisión del anuncio Al mundo entero en las Navidades de 1974, tal como recuerda Félix Muñoz en su libro La marca de la felicidad.

Era una versión del famoso spot Hilltop de unos años antes. En ella, cientos de jóvenes, con velas en las manos, formaban un triángulo a modo de árbol de Navidad mientras cantaban "Al mundo entero quiero dar, un mensaje de paz". "Durante años, el anuncio cerró el bloque de los tres últimos anuncios de la Nochevieja de la retransmisión de las últimas campanadas desde la Puerta del Sol de Madrid", cuenta Muñoz.

Los famosos osos polares de la publicidad de Coca-Cola han protagonizado muchos anuncios, con versión navideña incluida.

Como si de una tradición navideña más se tratase, en años sucesivos se repetiría el mismo esquema con otros spots. "Hasta que la publicidad fue retirada de TVE [lo que ocurrió en 2010], la felicitación de Coca-Cola en las campanadas de Nochevieja fue parte esencial del final del año, casi tanto como el discurso del Rey en Nochebuena", relata Muñoz.

El Papá Noel de Coca-Cola, icono de la Navidad

La imagen del Papá Noel de Coca-Cola que ha llegado hasta nuestros días nació en los años 30 por encargo de la marca al dibujante Haddon Sundblom.

Hoy, los anuncios de Navidad de Coca-Cola abren el Año Nuevo en algunas cadenas de televisión y cada campaña sigue siendo recibida con la misma expectación que la anterior. Una conexión con el público que se explica en buena parte por el hecho de que, aunque la Navidad es común a casi cualquier geografía y, por ello, las campañas navideñas de Coca-Cola son globales, el negocio en España siempre encuentra la manera de localizarlas y adaptarlas a nuestra idiosincrasia.

A lo largo del tiempo, la temática de las campañas ha ido variando, pero a partir de los años 80 empezó a hacer acto de presencia en España el que, por encima de los osos polares o los camiones de reparto decorados con luces, es quizás el elemento más característico de la Navidad de Coca-Cola: Papá Noel, en un país en el que Melchor, Gaspar y Baltasar reinaban sin competencia.

Un anciano afable y bonachón que lleva apareciendo en la publicidad de la marca desde los años 30, cuando el dibujante Haddon Sundblom ayudó con sus ilustraciones para los anuncios de Coca-Cola a fijar la imagen que tenemos hoy de este personaje barbudo vestido de rojo que es Papá Noel.

La Casa de la Navidad

Estas Navidades ven a la Casa de la Navidad de Coca-Cola
Coca-Cola en España creó en 2015 la Casa de la Navidad, el mágico hogar de Papá Noel en Madrid para que todos los niños le visiten y puedan transmitirle sus peticiones y deseos.

Conocedora de la importancia de la Navidad en nuestro país, Coca-Cola en España ha multiplicado siempre su actividad en esta época del año, con iniciativas acordes a las costumbres locales. Así, hace un tiempo "era habitual ver las cabalgatas de muchas poblaciones de nuestro país la noche del 5 de enero con enormes carrozas de Coca-Cola, desde las que los Reyes Magos saludaban a la gente y repartían caramelos a todos los que les veían pasar”, narra Muñoz en su libro.

Más recientemente, en las Navidades de los últimos años los ciudadanos han podido encontrar papel con el que envolver los regalos y bolas para colgar en el árbol en los mupis (soportes publicitarios) de algunos de los principales centros comerciales del país. También han podido participar en un vídeo cinematográfico grabado en plena Gran Vía madrileña, o disfrutar de una serie de conciertos solidarios para homenajear a los ayudantes con mayúsculas de la Navidad -y de todo el año-: los cerca de cuatro millones de voluntarios que hay en España.

Sin embargo, hay una experiencia pensada para los más pequeños que sobresale entre todo lo demás, y que va camino de convertirse en un clásico: la Casa de la Navidad, que abrió sus puertas en 2015 en el centro de Madrid. Un hogar de fantasía habitado por Papá Noel y los elfos, pero también por sus compañeros los Reyes Magos y sus pajes, que asombra y sumerge a quien se adentra en el verdadero espíritu navideño.

Un espíritu que Coca-Cola, ya sea a través de sus esperados y celebrados anuncios o de las acciones que los acompañan, sabe recrear y contagiar cada invierno como pocas marcas, porque forma parte de su ADN. Y es que una Navidad sin gente reunida en torno a una mesa no es una Navidad, pero seguramente tampoco lo sea una Navidad sin Coca-Cola.