Frente al actual sistema lineal de producción, en el que la ecuación reinante es extraer, fabricar, consumir y eliminar, la llamada economía circular propone reutilizar, reciclar y reponer. Es la puesta en práctica de la expresión “nada se pierde, todo se transforma”; un modelo en el que no hay residuos: todos los materiales y bienes de la cadena productiva sirven para alimentar otros ciclos de uso y producción, y así sucesivamente.

Desde hace tiempo, Coca-Cola se esfuerza por poner en práctica la economía circular y aprovechar todos los recursos. No solo para maximizar su valor y rentabilidad, sino también para impulsar la sostenibilidad medioambiental. Y lo hace en aquellas áreas de su actividad que más pueden aportar a la economía circular, como son envases y agua.

Envases respetuosos con el entorno

Envases más sostenibles con el medio ambiente
Los envases con materiales reciclados o de fuentes orgánicas suponen una importante reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera.

En lo que se refiere a envases, Coca-Cola trata de utilizar aquellos más respetuosos con el medio ambiente, así como reducir la generación de residuos en sus operaciones.

Por ejemplo, el 100% de los envases son reciclables y, además, todos contienen materiales reciclados o de fuentes orgánicas. Y es que Coca-Cola fue la primera compañía en comercializar en 2009 una botella PET totalmente reciclable y fabricada hasta en un 30% con materiales renovables procedentes de plantas como la caña de azúcar. 

En cuanto al contenido de material reciclado de los envases, Coca-Cola evoluciona en consonancia con las últimas tecnologías y la oferta de los proveedores. Actualmente, el 50% de las latas de aluminio, el 25% de las latas de acero, el 15% de los envases de vidrio y el 12% de los envases PET proceden de materiales reciclados. Esto supone una reducción relevante de las emisiones de CO2, lo que puede constatarse en datos como que el aluminio de fuentes recicladas utiliza solo el 5% de la energía y produce solo el 5% de las emisiones del aluminio de fuentes primarias.

Además, con los clientes del canal Horeca (hostelería y restauración), Coca-Cola fomenta el uso del envase de vidrio rellenable, que se utiliza 25 veces de media durante su vida útil, en una apuesta clara por la reutilización. No solo eso. Con el fin de movilizar a la hostelería contra el cambio climático y contribuir a que sea un sector más sostenible, Coca-Cola, en el marco de la Comunidad #PorElClima y en su rol de aliado estratégico, ha lanzado una plataforma online para una hostelería responsable.

La compañía también lleva años trabajando para reducir la generación de residuos en sus operaciones y fomentar su valorización (su aprovechamiento para diferentes usos), habiendo conseguido importantes logros. Entre 2010 y 2016, el ratio de generación de residuos por litro de producto fabricado se redujo en un 26%, destinándose a valorización un 91% de los residuos.

La economía circular también es educar y concienciar

Recogida residuos de Coca-Cola y Ecomar en la playa de Luaña, Cantabria
Recogida de residuos de Coca-Cola y la Fundación Ecomar en la playa de Luaña, en Cantabria.

Pero no se trata únicamente de una cuestión de innovación en nuevos materiales y envases más respetuosos con el entorno, sino de educación y sensibilización ambiental.

Precisamente, con el objetivo de concienciar a los más pequeños sobre la importancia de mantener limpios nuestros mares y costas, y enseñarles a reciclar, Coca-Cola desarrolla desde hace siete años la campaña Limpieza de Costas junto a la Fundación Ecomar, en la que jóvenes voluntarios recogen residuos por distintos puntos del litoral de la Península Ibérica.

La sostenibilidad cambia vidas

Además de mejorar el medio ambiente, la economía circular también cambia vidas. Iniciativas como EKOCYCLE, una impresora 3D que es capaz de transformar botellas PET en cargadores para móviles, fundas para tabletas, cuadernos y joyas sostenibles producidos por comunidades locales de Latinoamérica, África y Asia, ayudan a proporcionar una fuente de ingresos a muchas personas.

Algo a lo que también contribuye otro proyecto de Coca-Cola, 5by20, que desde 2010 busca la capacitación personal y profesional de cinco millones de mujeres para 2020. Gracias a él, mujeres de todo el mundo están utilizando los envases de la compañía para crear artículos de artesanía únicos, tales como bolsos, joyas u objetos decorativos para el hogar.

En España, Coca-Cola desarrolla el proyecto GIRA Mujeres, cuya primera edición 2016/2017 ha impulsado los sueños empresariales y la empleabilidad de 4.643 mujeres de ciudades y pueblos de prácticamente toda España.

Devolver el agua a la naturaleza

El pensamiento circular de Coca-Cola se refleja también en los recursos naturales, sobre todo en el agua, el más importante para la compañía, que se ha marcado como objetivo reponer a la naturaleza el 100% del agua contenida en sus bebidas para 2020. En 2015, cinco años antes de lo previsto, la compañía logró cumplir esta meta a nivel global, convirtiéndose en la primera empresa de la lista Fortune en alcanzar un objetivo de reabastecimiento de agua tan relevante.

En 2016 en España, devolvió a la naturaleza 3.051 millones de litros de agua mediante diferentes proyectos ambientales desarrollados en ecosistemas vulnerables. Esta cantidad supuso el 95% del agua contenida en las bebidas comercializadas en España y Portugal.

1.100 millones de agua ahorrados en las tablas de Daimiel
Uno de los proyectos de Coca-Cola para devolver a la naturaleza el agua contenida en sus bebidas es el de la recuperación de las Tablas de Daimiel.

Protagonizar el cambio hacia un modelo sostenible y rentable

En la actualidad somos 7.600 millones de habitantes en el mundo y, según la ONU, se estima que en 2050 seamos 9.800 millones. La demanda de recursos aumentará, pero no así la oferta, más si consideramos que la mayor parte de lo que se produce hoy, se desecha. Ante este panorama, la economía circular se presenta como una solución alternativa a un modelo de producción y consumo que tiene fecha de caducidad.

Coca-Cola cree firmemente que, más allá de una necesidad, sumarse a la economía circular es una oportunidad para convertirse en protagonista del cambio hacia un modelo sostenible y rentable. Su responsabilidad es también utilizar su visibilidad y la fuerza de sus marcas para lograr que otras empresas y consumidores se lancen con ella y juntos avancen en esta transformación.