Tal vez no hayamos estado en Japón, pero nos encanta el sushi; o no conozcamos muy bien la cultura china, aunque sabemos mucho de rollitos de primavera y ternera con bambú y setas. Lo cierto es que la comida, además de hacernos abrir la boca, tiene el poder de abrirnos la mente: nos acerca, al menos durante un rato, haciéndonos aparcar las diferencias.

Rodeados de gente, en buena compañía, compartiendo grandes momentos, no importa si el fuet es catalán, si la milanesa no nació en Milán o la hamburguesa en Hamburgo. Son de todos y para todos.    

Precisamente, porque la cabeza nos separa y el estómago nos une, la última campaña de Coca-Cola nos anima a juntarnos a comer para compartir y disfrutar los unos de los otros más allá de razas, culturas, tradiciones o creencias. Y siempre en torno a una Coca-Cola bien fresca, de la variedad y el formato que sea, pues, como la comida, tiene el poder de acercar a las personas, por muy diferentes que sean. Al igual que la tortilla de patatas, un kebab o unas fajitas mexicanas, Coca-Cola es de todos y para todos.

La campaña, que se lanza a nivel mundial y firma la agencia de publicidad McCann, podrá verse en televisión, redes sociales y publicidad exterior.