Joaquín Pallarés, director técnico de La Reva, una de las fincas más importantes de la Comunidad Valenciana dedicada al cultivo de naranjas y mandarinas, considera que, al menos en esta autonomía, “la agricultura es bastante sostenible, aunque siempre hay margen de mejora". 

Precisamente, la propia finca La Reva, de la empresa Revacitrus, es ahora más que nunca un ejemplo de prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente. Con una superficie de cultivo de 540 hectáreas, está aplicando en una sexta parte de ellas dos de las recomendaciones de la Guía Fanta de buenas prácticas sostenibles en el cultivo de cítricos: reducir el consumo de agua para el riego y el uso de fertilizantes. Según la Guía Fanta, una fertilización eficiente permite ahorrar un 23% de emisiones de CO2, mientras que disminuir el consumo de agua baja 8,8 euros los costes de producción por tonelada de cítricos.

“Hemos parcelado la explotación en dos zonas diferenciadas: en una se sigue la Guía Fanta y en la otra la rutina habitual”, explica Pallarés. “El balance está siendo claro: estamos logrando producir lo mismo, y con idénticos estándares de calidad, empleando menos fertilizantes y con importantes ahorros de agua. Además, no solo estamos disminuyendo nuestro impacto ambiental, sino también los costes, lo que mejora nuestra competitividad”.

La Reva es una de las 37 explotaciones participantes en el proyecto Cítricos Sostenibles de Coca-Cola, que, desde principios de 2017, trata de que los productores de cítricos españoles pongan en marcha prácticas sostenibles de riego y fertilización para reducir el consumo de agua y el impacto ambiental asociado a su producción.

La iniciativa, que cuenta con la colaboración de la Universitat Jaume I de Castelló, Inèdit y el IRTA de la Generalitat de Catalunya, se replica a gran escala tras los buenos resultados del proyecto piloto, desarrollado entre 2015 y 2016 en dos fincas valencianas.

“El programa está abierto a todo tipo de productores de cítricos en España –pequeños, medianos, grandes-, ya sean o no proveedores de Coca-Cola”, afirma la directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola Iberia, Ana Gascón, que subraya que la iniciativa busca la sostenibilidad en toda la cadena de valor de Coca-Cola y tiene un "impacto transversal" en tres de las cuatro prioridades de su estrategia ambiental: agua, emisiones y agricultura sostenible. 

"Permite ahorrar agua, disminuir las emisiones de CO2 al utilizarse menos fertilizantes e incrementar el valor de los cítricos al ser catalogados como sostenibles, lo que abre nuevos mercados a los agricultores". Según apunta Gascón, el fortalecimiento de sus modelos de negocio tendrá a su vez "un impacto socioeconómico en su entorno, pues al contribuir a mejorar la competitividad del producto final ayudamos a preservar los empleos rurales".  

Cada año, Coca-Cola compra a productores españoles 3,5 millones de kilos de zumo de naranja y 1,1 millones de kilos de zumo de limón para la fabricación de Fanta Naranja y Fanta Limón.

Sustitución de sistemas de fertirrigación e instalación de sensores

Cítricos Sostenibles finalizará a finales de 2019, con un ahorro total estimado de 800 millones de litros de agua en las 750 hectáreas de plantaciones que se han unido.

Para ello, dependiendo de la finca, los principales esfuerzos se centran en instalar sensores se humedad y/o sistemas de riego con goteros antidrenantes y autocompensantes, de los que se han instalado más de 1.300 kilómetros.

"Los goteros antidrenantes permiten ajustar la presión y obtener un riego eficiente y uniforme, lo que no ocurre con los goteros envejecidos obturados, que limitan el desarrollo de unos árboles mientras riegan en exceso otros, con el derroche consiguiente”, subraya el profesor Ignacio Morell, catedrático de Hidrogeología en la Universitat Jaume I y director del proyecto. "Además, al cerrarse el grifo, permiten que la manguera no se vacíe, quedando el agua retenida hasta el próximo riego, lo que se traduce en un importante ahorro de agua”, añade el director de Proyectos de Inèdit, Carles M. Gasol. “En un territorio de gran estrés hídrico como es la Comunidad Valenciana, esta eficiencia es fundamental”, concluye el profesor Morell.

Por otro lado, los sensores de humedad monitorizan cómo evoluciona la humedad del suelo a medida que avanza la campaña de riego. De esta manera, si los sensores ofrecen indicios de que el suelo se está secando, se aumentará ligeramente el riego, mientras que si ofrecen indicios de que el cultivo no consume toda el agua, se podrá reducir el consumo.

Los sensores de humedad y los goteros antidrenantes y autocompensantes no son una tecnología nueva, pero pocos agricultores los incorporan si no cuentan con algún tipo de ayuda. En este caso, Cítricos Sostenibles asume parte de los costes. “El apoyo de Coca-Cola ha sido el empujón final que necesitábamos para cambiar el sistema de riego. Lo habríamos acabado haciendo, pero todo habría ido mucho más despacio, porque suelen surgir siempre necesidades más acuciantes”, asegura Pallarés.

Para establecer la comparativa entre las parcelas con una fertirrigación eficiente y las que continúan con la praxis habitual, cada semana los técnicos del proyecto piden a los agricultores que lean los contadores del agua y les reporten los datos. En función de los mismos y gracias también a las visitas periódicas de los expertos a las explotaciones, reciben nuevas indicaciones y recomendaciones. Cada finca participante tiene un seguimiento de un año (un ciclo de cultivo) y se compromete a su monitorización durante cinco años más con objeto de cuantificar las mejoras.

Una agricultura con "una mejor competencia ambiental"


Aunque el ahorro de agua es el vector principal del proyecto, la reducción del uso de fertilizantes es el otro punto clave. “Si bien la fertilización se suele hacer bastante bien, quienes la hacen mal, suelen fertilizar mucho y a destiempo, algo que se ve al analizar los nutrientes que llegan a la planta”, cuenta Gasol. “En estos casos, nos encontramos con suelos con un alto contenido en potasio y fósforo, mientras hay carencias de nutrientes en las hojas de la planta, donde deberían estar. Ante esta situación, lo que hacemos es recalcular las dosis de fertilizantes tras la analítica del suelo e instruir al agricultor para que las aplique en función de la etapa de desarrollo vegetal”, prosigue.

Pallarés reconoce que “las cosas han cambiado mucho" y que ahora "se respetan las recomendaciones de los técnicos, que ajustan las dosis de fertilizantes según el estado del cultivo, pues un exceso puede contaminar el entorno, las aguas y verse comprometida una futura cosecha". A su juicio, “hay más consideración con el medio ambiente; se recicla, se permite la cubierta vegetal entre líneas de cultivo... En definitiva, estamos cada día más en un cultivo sostenible".

Tal como afirma el profesor Morell, más allá de los ahorros puntuales y de la reducción de costes, el objetivo final de la iniciativa es “crear una cultura de la sostenibilidad que vaya calando poco a poco y acabe instaurando una agricultura con mejor competencia ambiental que contribuya a reducir la huella hídrica y de carbono”. Para ello, se han impartido más de 4.100 horas de asesoramiento a agricultores. 

Cómo participar

Las fincas interesadas en participar en Cítricos Sostenibles pueden solicitar más información escribiendo a Inèditcitricos.sostenibles@ineditinnova.com o llamando al teléfono 932 683 476 (a la atención de Julia).

Proyecto financiado por The Coca-Cola Foundation