La cultura y la población de un país siempre se han caracterizado por sus tradiciones. En España las hay de todo tipo, de todos los colores, sonidos y olores. Algunas se han ido perdiendo, otras se han ido ganando, pero si hay una que perdura con los años, son los bares. Nuestros bares. Y así es nuestra relación con ellos, inquebrantable.

En nuestro país hay un espacio en el que ocurren miles de historias cada día. Donde la gente se conoce. Se empiezan relaciones, se cierran otras tantas. También se ven partidos de fútbol, se trabaja o se descansa, se escriben libros, guiones de cine, se guardan secretos. En definitiva, pasa la vida y con ella cantidad de cosas. Y todo, con un testigo único: la barra del bar.

Desde que vieran la luz en el siglo XX, los bares se han ido forjando como nuestra seña de identidad, hasta llegar a ser el gran punto de encuentro para el 70% de los españoles, según el Informe Coca-Cola realizado por Sondea en 2013, Los españoles y los bares. De hecho cada vez los frecuentamos más. El 42% de la población española visita frecuentemente un bar, según el estudio interno Coca-Cola 2015, A Day in the Life.

La amistad, algo intrínseco a los bares

Se dice que no importa el dónde, sino el con quién. Pero si el dónde es un bar y el quién ya lo pones tú, entonces todo tiene más peso. Según los datos de Kantar Worldplanel de 2016, un 26% de los españoles va a los bares para “tomar algo en compañía”.

¿Y quién es esa compañía? La amistad es algo intrínseco a los bares: un 65% de la población española asocia a los bares con valores como la amistad. Razón suficiente para que casi nueve de cada diez habitantes elija ir al bar “con sus amigos”.

Y es que sentarse en la barra con buena compañía, apetece en cualquier momento, aunque la mayoría, un 40%, se decanta por ir por la mañana de 10h a 13h, y un 34% prefiere ir entre las 19h y las 21h horas, según el estudio interno Coca-Cola 2015, A Day in the Life.