Solo hay un lugar común en el mundo en el que encajen un tenedor, el color rojo, una impresora 3D, la ciudad de Helsinki, y una caja de botellas de Coca-Cola; un lugar en el que (casi) todo vale con tal de lograr un resultado útil y a la vez artístico. Ese lugar es el universo del diseño, donde los estudiantes de la universidad finlandesa de Aalto han transformado 2.000 cajas rojas de Coca-Cola en algo completamente diferente.

Una vuelta de tuerca al reciclaje

La caja roja para el transporte de 24 botellas de vidrio de Coca-Cola es un icono del siglo XX. Un icono que un grupo de estudiantes de diseño de la Aalto University School of Art and Design ha tenido la oportunidad de transformar para buscarle más usos.

Algunos de los materiales obtenidos a partir de las cajas de Coca-Cola
Algunos de los materiales obtenidos a partir de las cajas de Coca-Cola

Foto: Eeva Suorlahti

El objetivo que tenían en sus manos era reconvertir las cajas en materiales básicos y, con ellos, dar forma a objetos prácticos. Libertad total de creación, pero con un denominador común: el característico color rojo de las cajas no debía perderse por el camino.

Así, durante este curso de diseño experimental, las cajas fueron hechas pedazos, fundidas, cortadas, dobladas y trabajadas con herramientas caseras (como tenedores o secadores de pelo) e industriales (impresoras 3D o cortadoras láser). Y el plástico HDPE, o polietileno de alta densidad, se convirtió en todo tipo de objetos.

La utilidad y el arte

Trabajo de Yang Ting-Jhen a partir de fibras de plástico obtenidas de las cajas
Trabajo de Yang Ting-Jhen a partir de fibras de plástico obtenidas de las cajas

Foto: Eeva Suorlahti

Los 100 mejores resultados están recogidos en el manual del proyecto y han dado vida a una exposición temporal durante la semana del diseño de Helsinki. De las 2.000 cajas rojas de Coca-Cola nacieron desde camisetas hasta lámparas, pasando por cestas de la fruta o vestidores. Todo, gracias al trabajo y la imaginación de un grupo de 16 estudiantes y sus profesores.

“Tener la oportunidad de utilizar estas cajas de plástico como material para nuestro curso fue una agradable sorpresa. Ya habíamos colaborado con empresas en ediciones anteriores, pero esta era la primera vez que podíamos trabajar de forma absolutamente libre con el material. La libertad fue fundamental para el desarrollo del curso y creo que es visible en el resultado final”, explica Anna van der Lei, profesora del curso.

Este es el resultado práctico del trabajo de Camilo Cortes
Este es el resultado práctico del trabajo de Camilo Cortes

Foto: Eeva Suorlahti

Durante el curso, de siete semanas de duración, 16 estudiantes de 13 países distintos trabajaron con el material reciclado, multitud de herramientas a su disposición y los límites de la imaginación como única frontera. Los participantes en las clases eran de Noruega, Rusia, Líbano, México, Portugal, Estados Unidos, Irán, Colombia, Japón, Dinamarca, Corea del Sur, Taiwán y, claro, Finlandia.

“El resultado final del curso ha sido una fiesta de la creatividad. El único factor que interconecta los trabajos es el color porque nos pusimos de acuerdo en que el único material que utilizaríamos era el plástico de las cajas”, señala Tiina Aarras, profesora adjunta del curso de diseño.

Así fue el proyecto final de la danesa Martha Jensen
Así fue el proyecto final de la danesa Martha Jensen

Foto: Eeva Suorlahti

Uno de los objetivos principales del curso de la universidad de Aalto es que los participantes, que son los artistas, diseñadores y emprendedores del futuro, aprendan el valor de los materiales y del desarrollo sostenible.

“La sostenibilidad de nuestra economía es uno de los grandes desafíos de la sociedad. Cómo usar los materiales y cómo innovar en su utilización son asignaturas urgentes. En este proyecto, estudiantes de diferentes disciplinas aprenden a colaborar con las empresas para desarrollar nuevas ideas”, continúa Ann van der Lei.

Mary McPartlan diseñó dos lámparas a partir de las cajas de Coca-Cola
Mary McPartlan diseñó dos lámparas a partir de las cajas de Coca-Cola

Foto: Eeva Suorlahti

“No es la primera vez que diseñamos objetos a partir de plástico reciclado. Pero sí ha sido la primera vez en que nos hemos encargado del reciclaje en sí mismo. Era una oportunidad única”, añade Arras.

"El futuro del plástico empieza en las mesas de los diseñadores. Es necesario repensar el diseño de un material que todavía tiene gran potencial de innovación. Los diseñadores tienen el poder de desarrollar este potencial y hacer un producto nuevo que beneficie al mundo”, concluye Ulrike Sapiro, Director of Sutainability de Coca-Cola.

Este artículo es una adaptación de Coca-Cola Journey Finlandia