Recorrer los ríos es una de las mejores formas de conocer a fondo los territorios que se extienden a sus márgenes. Que se lo pregunten si no al Guadalquivir. Desde los tartessos hasta nuestros días, el gran río de Andalucía ha condicionado la vida a su alrededor: la de sus pueblos y sus gentes, desde su historia, cultura y modelo económico, hasta la configuración de los paisajes con su enorme biodiversidad y vida salvaje.

En el tramo final del río hay un lugar único donde se funden el agua dulce del río y la salada del Océano Atlántico: el estuario del Guadalquivir, de 110 kilómetros de longitud y sinónimo de riqueza desde la Presa de Alcalá del Río hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda.

No solo por su abundante fauna, con al menos 150 especies catalogadas, algunas en peligro de extinción como la anguila europea, la cerceta pardilla o la malvasía cabeciblanca. También por ser la base de una serie de actividades económicas ligadas al río: la acuicultura, la pesca en el Golfo de Cádiz, la agricultura y el turismo.

Sin embargo, el estuario no goza de buena salud y se encuentra en la actualidad en una situación crítica, según diversos estudios del CSIC, las universidades de Sevilla y Granada, la Junta de Andalucía o la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. El principal problema tiene que ver con la cantidad y la calidad del agua.

"Como tramo final de un gran río, sufre el excesivo consumo y la contaminación de toda su cuenca", lamenta Felipe Fuentelsaz, de WWF España. “Al no bajar suficiente agua dulce, aumenta la salinidad, lo que afecta a especies como el boquerón y la corvina, y, por tanto, a la pesca”, prosigue. "Además, los acuicultores y agricultores de la zona necesitan agua limpia para desarrollar adecuadamente su actividad”.

Para tratar de paliar la situación, a principios de 2018 Coca-Cola en España puso en marcha, de la mano de WWF España -con la que mantiene una colaboración histórica-, el proyecto Misión Posible: Desafío Guadalquivir, que se prolongará hasta 2020. “El objetivo es mejorar la cantidad y la calidad del agua en el estuario a través de dos intervenciones principales: recuperar una marisma en Trebujena, en la provincia de Cádiz, y hacer un uso más eficiente del agua en 15 fincas de cítricos de la provincia de Sevilla”, resume Fuentelsaz, coordinador técnico de la iniciativa.

Esta actuación se enmarca dentro del compromiso medioambiental de Coca-Cola en España. “Llevamos más de 11 años trabajando en proyectos de recuperación de agua y promoviendo su utilización responsable a lo largo de toda la cadena de valor", afirma la Directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola en España, Ana Gascón. “Aunque empezó el año pasado, el proyecto lleva años gestándose porque se basa en la exitosa metodología de Misión Posible: Tablas de Daimiel, otra de las iniciativas que hemos desarrollado con WWF España", explica.

Restauración de una marisma

Imagen 360 interactiva de la zona de restauración de la marisma. Desliza para navegar. Foto: Arturo de Lucas.

En la margen izquierda del bajo Guadalquivir, en la localidad de Trebujena, se despliegan las antiguas marismas del Guadalquivir - las famosas marismas de Adventus-, un área de 4.000 hectáreas cuyos bellos atardeceres llevaron a Steven Spielberg a viajar hasta allí para rodar su película El imperio del sol. “De tiempos inmemoriales, hoy estas marismas están secas porque hace 70 años se hicieron canales para extraer sus aguas”, cuenta el naturalista Beltrán de Ceballos.

Este proyecto busca, precisamente, restaurar una parte de lo que se destruyó: recrear las típicas depresiones del terreno de estos ecosistemas -los denominados lucios- y llenar una lámina de 6 hectáreas con agua procedente fundamentalmente de lluvia y de marea a través de un sistema de canales y compuertas.

“Sin laguna no había vida, pero ahora proliferarán las praderas de algas y la vegetación emergida, que traerán la fauna asociada a ellas, como invertebrados, anfibios y aves”, dice De Ceballos, director de estos trabajos de recuperación. Esto es clave para especies como la cerceta pardilla, que acaba de ser declarada en peligro crítico de extinción. Además, el manto vegetal de dentro y fuera del lucio actuará como filtro verde, favoreciendo el retorno de agua limpia al estuario.

“La recuperación de la biodiversidad transformará el entorno en un punto de interés muy importante para las empresas de ecoturismo, fomentando así el desarrollo socioeconómico y cultural de esta área”, subraya la directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola en España. A ello contribuirán también la torre y el observatorio que se levantarán, como parte del proyecto, para disfrutar de las vistas de la marisma y de su interesante avifauna, a los que se podrá acceder por una pasarela y diversos senderos que se construirán al efecto.

Ahorro de agua en el cultivo de cítricos

Imagen 360 interactiva de una de las fincas participantes. Desliza para navegar. Foto: Arturo de Lucas.

Río arriba, en la Vega del Guadalquivir, en la provincia de Sevilla, la tierra fértil del río permite el cultivo de cítricos. Aquí el proyecto busca un ahorro de agua de entre 500 y 1.000 millones de litros al año en 15 fincas de naranjas y mandarinas mediante unos innovadores sensores.

"Estos dispositivos miden en tiempo real el estado de la planta, el agua en suelo y las condiciones meteorológicas”, detalla José Luis Artes, coordinador de cítricos de Tepro Consultores Agrícolas, con cuatro explotaciones participantes en el proyecto. Dichos datos llegan a los citricultores a través de una moderna aplicación móvil de la empresa Hidrosoph, pudiendo ajustar al momento el riego a las necesidades de cada planta.

Según Artes, por su experiencia, los agricultores conocen a la perfección el estado del cultivo, pero estos sensores les permiten ver más allá de sus ojos, facilitándoles su labor. “Por ejemplo, no pueden saber qué está ocurriendo bajo el suelo. La humedad debe estar siempre a nivel de raíces, pues por debajo de ahí se está regando más de la cuenta y derrochando agua”, continúa. No solo eso. “Un uso eficiente del agua hace que también reduzcamos la cantidad de fertilizantes, evitando una pérdida innecesaria de nitrógeno hacia los acuíferos”.

La información de los sensores se recoge en una app que permite ajustar el riego a las necesidades de cada planta

La información de los sensores se recoge en una app que permite ajustar el riego a las necesidades de cada planta. Foto: Arturo de Lucas

Los citricultores de las fincas participantes -cuatro de cultivo ecológico y el resto convencionales- recibirán asesoramiento continuo y varios cursos de formación para aumentar su implicación en la producción responsable de cítricos. Una formación que estará abierta a los agricultores de otras fincas que quieran conseguir la mejor calidad de cultivo con el menor agua posible.

Por el momento, los resultados están siendo positivos. En este primer año de proyecto se ha conseguido un ahorro de más de 700 millones de litros de agua y una reducción del 14% en el uso de fertilizantes, además del ahorro económico que esto supone para los agricultores.

Un modelo exportable

Aves en las marismas de Trebujena

Aves sobrevolando la zona de restauración de la marisma. Foto: Arturo de Lucas

En el caso de los cítricos, con Misión Posible: Desafío Guadalquivir se busca impulsar la transición hacia un sistema productivo más respetuoso con el entorno, manteniendo la producción y la calidad de la fruta. Además, “al mejorar el desempeño ambiental de los productores, mejora también su competitividad en el sector, puesto que pueden entrar en mercados donde los criterios de agricultura sostenible son obligatorios", asegura la Directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola en España Ana Gascón.

En cuanto a la recuperación de la marisma en Trebujena, se trata de un proyecto punta de lanza por ser el primero de restauración de humedales en las marismas de Adventus. Aunque es algo que todavía tiene que hacerse en las otras 4.000 hectáreas que conforman este ecosistema, ya se están generando dinámicas para tratar de replicar el modelo.

Precisamente, buena parte del valor del proyecto reside en la divulgación de sus resultados tanto a nivel nacional como internacional para que, en sus dos vertientes, Misión Posible: Desafío Guadalquivir se pueda aplicar en otros lugares de características similares. Tal como apunta Gascón, “nuestros proyectos se estiman no solo por los indicadores cuantitativos que ofrecen, sino también por su carácter innovador y su potencial de réplica en otras zonas que puedan beneficiarse de estas metodologías”.

Proyecto financiado por The Coca-Cola Foundation