Para Blas Senent, todo comenzó en la embotelladora de Valencia con tan solo 21 años. Un joven profesor del colegio El Vedat de Torrent (Valencia) que, un día, llevó de visita a su clase a la fábrica de Coca-Cola en España. Esa mañana salió de allí con una idea: llevar todas las redacciones posibles de sus alumnos al Concurso Jóvenes Talentos de Relato Corto Coca-Cola.

Este concurso, conocido y llamado familiarmente por todos como el CJT, es uno de los concursos de escritura más prestigiosos de España. Cada año, miles de niños de distintos colegios e institutos de todo el país presentan sus redacciones para elegir al mejor escritor o escritora de España.


100.000 minutos corrigiendo textos

Durante más de 35 años, Blas ha sido jurado nacional de este concurso. “Pensé que iba a durar poco”: no era veterano y se encontraba rodeado de grandes figuras literarias como Gregorio Marañón hijo o Luis Rosales. Sin embargo, su especialidad como profesor en comentarios de texto, el entusiasmo de su juventud y su contacto directo con la realidad de los chavales, han hecho que Blas, a sus 64 años, pueda presumir de ser el juez más veterano de todo el concurso.

Blas Senent
Blas ha sido jurado del Concurso Jóvenes Talentos de Relato Corto Coca-Cola durante más de 35 años.

“Cuando llegaba Coca-Cola, se acababa el mundo”. Gracias a sus más de 100.000 minutos corregidos y más de 20.000 historias leídas, Blas calcula que ha impulsado a casi 3.000 niños a encontrar su pasión por la escritura. De entre todos ellos, tres consiguieron ganar el premio nacional. Para él, “no hay ningún otro concurso en el que los chicos lo hagan todo”. Bajo su punto de vista y su extensa experiencia, el concurso en general y los relatos en particular son un reflejo de nuestra sociedad y nuestro tiempo. Los sueños, los miedos o las ilusiones de los más jóvenes son algunos de los temas que el CJT ha traído a la superficie en cada una de sus ediciones.

Tras años dedicados a la docencia, Blas recibió un emotivo homenaje de sus alumnos y compañeros el último día que pisó el colegio El Vedat: una pelota de baloncesto y, cómo no, una Coca-Cola.

Gracias Blas, por ayudarnos a que miles de jóvenes descubran la pasión por escribir.