Los errores de los conductores son, con diferencia, la principal causa de accidentes de tráfico, pero también hay estados fisiológicos, como la hipohidratación leve, que pueden producir un aumento considerable de errores menores en la conducción. De hecho, el objetivo de un estudio reciente publicado en la revista Physiology & Behavior consistió en realizar un análisis inicial sobre los efectos de la hipohidratación leve en el rendimiento durante una conducción prolongada y monótona, mediante el uso de un simulador de conducción.

Tal y como han demostrado otros estudios, “la hipohidratación leve puede producir cambios negativos en el estado de ánimo y reducciones moderadas en la concentración, en el estado de alerta y en la memoria a corto plazo”, en comparación con los resultados de los participantes que realizaban la misma tarea estando hidratados. En este estudio, que utilizó un diseño cruzado, se solicitó a 11 hombres sanos que consumiesen suficiente líquido para cumplir con las directrices recomendadas o el 25% de la cantidad aconsejada. El estudio observó que “la hipohidratación leve producía un incremento significativo de los errores  menores en la conducción durante una conducción prolongada y monótona en comparación con la observada al realizar la misma tarea estando hidratado”. Además, en ambos ensayos “la incidencia de error aumentaba con el tiempo, pero la proporción incrementaba con la restricción de líquidos” en comparación con las personas que estaban adecuadamente hidratadas. Cabe destacar que “la magnitud de la disminución (en el rendimiento en la conducción) reportada fue similar a la observada tras la ingesta de una bebida alcohólica, dando como resultado un contenido de alcohol en sangre de aproximadamente 0,08%, o al tener falta de sueño” [11].

11. Watson P, Whale A, Mears SA, et al. Mild hypohydration increases the frequency of driver errors during a prolonged, monotonous driving task. Physiol Behav, 2015:147:313-8; doi:101016/j.physbeh.2015.04.028