Durante las últimas décadas, se han desarrollado varios edulcorantes intensos para permitir que los consumidores puedan disfrutar del agradable sabor dulce de sus comidas y bebidas favoritas sin la carga energética del azúcar. “El poder endulzante de estas sustancias es mayor que el del azúcar, por lo que pueden utilizarse en pequeñas cantidades para conseguir el nivel de dulzura deseado a los alimentos y bebidas, al mismo tiempo que aportan muy pocas o ninguna caloría al producto final”.

Un reciente artículo de revisión publicado en la revista científica ‘Current Obesity Reports’ establece que “los edulcorantes bajos en o sin calorías de gran intensidad son utilizados por muchos consumidores para limitar la ingesta de energía y facilitar así el control del peso corporal”. Sin embargo, “estos efectos beneficiosos son cuestionados a menudo en los medios de comunicación especializados”, ya que “se acusa con frecuencia a los edulcorantes bajos en o sin calorías de estimular y/o mantener el gusto por el dulce, lo que a su vez podría ser perjudicial para el control adecuado del peso corporal”.

“Los edulcorantes bajos en calorías son un tipo de sustancias que comparten el sabor dulce intenso pero varían considerablemente en sus estructuras fisicoquímicas”. Según este análisis, “su seguridad está sometida a un continuo escrutinio por parte de las autoridades de salud pública en los países desarrollados. Por ejemplo, la seguridad de uno de los edulcorantes bajos en o sin calorías, el aspartamo, fue reafirmada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en diciembre de 2013 tras una revisión extensa de todas las publicaciones relevantes. Mientras las organizaciones públicas pertinentes continuarán haciendo seguimiento de los temas sobre seguridad, las condiciones de uso para un beneficio óptimo han de ser identificadas”. El consumo de aspartamo es seguro para prácticamente la totalidad de la población. La única excepción es que las personas con fenilcetonuria no pueden metabolizar la fenilalanina y, por lo tanto, es aconsejable que eviten el aspartamo.

Según este estudio, varias investigaciones desarrolladas en Europa y Estados Unidos arrojaron luz sobre los efectos potenciales del consumo de edulcorantes bajos en o sin calorías enla apetencia de productos dulces. “Aunque muchos de los estudios existentes no han identificado ninguna relación causal entre el consumo de edulcorantes bajos en o sin calorías y la apetencia por el sabor dulce, ensayos aleatorizados recientes en niños y adultos sugieren que el consumo de edulcorantes bajos en o sin calorías tiende a reducir, más que a incrementar, la ingesta de alimentos que contienen azúcar, y facilita, más que dificulta, la pérdida de peso”.

Así, de acuerdo con este análisis publicado en la revista ‘Current Obesity Reports’, un estudio previo mostró que los participantes que consumían edulcorantes bajos en o sin calorías tenían una ingesta calórica diaria menor que los no consumidores, e ingerían bastante menos azúcar. En general, “estos datos concuerdan con la idea de que los consumidores de edulcorantes bajos en o sin calorías son personas con mayores dificultades para controlar el peso que los no consumidores, quienes buscan de manera activa disminuir la ingesta de azúcares mediante la selección de alimentos saludables, además del consumo de edulcorantes bajos en o sin calorías al menos ocasionalmente”. Por lo tanto, “los resultados no aportaron pruebas que revelasen un aumento de la apetencia en general o una mayor apetencia por el azúcar y por productos dulces en los consumidores de edulcorantes bajos en o sin calorías”.

Asimismo, el análisis recoge los resultados de otro estudio, que fue desarrollado con el fin de examinar “las respuestas al probar un zumo de fruta azucarado en 64 mujeres con peso normal o con sobrepeso. De la muestra, las participantes que consumían frecuentemente edulcorantes bajos en o sin calorías mostraron el mismo nivel de apreciación del zumo que las mujeres que consumían frecuentemente azúcar, sugiriendo una vez más que la apetencia por el dulce no aumentaba en los consumidores de edulcorantes bajos en o sin calorías”.

El estudio también incluye los resultados de una investigación reciente, que fue realizada en adultos obesos. A los participantes de este estudio se les solicitó “sustituir la ingesta diaria de bebidas azucaradas por bebidas con edulcorantes bajos en o sin calorías, mientras que al otro grupo se le pidió sustituir bebidas azucaradas por agua”. “[…] Se testó que el consumo de edulcorantes bajos en o sin calorías en bebidas podría incrementar el consumo de alimentos y bebidas de sabor dulce”, pero “los cambios dietéticos registrados en el grupo de intervención no avalaron esta teoría”.  En este ensayo controlado aleatorizado, los datos de ingesta espontánea no respaldaron la idea de que los edulcorantes bajos en o sin calorías en las bebidas ejercen un efecto estimulador en la apetencia en general y en la apetencia por productos de sabor dulce en particular. En realidad, los resultados indicaron una supresión mayor de la apetencia por el dulce en los participantes con una ingesta diaria elevada de bebidas con edulcorantes bajos en o sin calorías que en el grupo del agua”.

En una intervención de pérdida de peso aleatorizada de 12 semanas, a un grupo se le solicitó consumir bebidas bajas en calorías en lugar de bebidas azucaradas, mientras otro consumió agua en lugar de bebidas azucaradas. “La mayor pérdida de peso en el grupo de los edulcorantes bajos en o sin calorías iba acompañada de una mayor reducción de los sentimientos subjetivos de hambre que la observada en el grupo del agua. De hecho, mientras que el grupo del agua reportó un ligero (no significativo) aumento del hambre experimentada desde el punto de partida hasta el final de la intervención, el grupo de los edulcorantes bajos en o sin calorías reportó una leve (no significativa) disminución del hambre experimentada. Estas diferencias contribuyen a producir un efecto global significativo de los tratamientos sobre las sensaciones de hambre al final de la intervención”.

“En general, los estudios existentes que utilizan metodologías muy diferentes en diversos tipos de consumidores (hombres, mujeres, delgados, obesos, personas que nunca han sido obesas y personas que anteriormente fueron obesas), llegan a conclusiones muy similares: el consumo de edulcorantes bajos en o sin calorías no está asociado de manera consistente con un aumento de la apetencia por el azúcar o productos dulces. De hecho, en muchos casos, el consumo de edulcorantes bajos en o sin calorías está asociado con una menor ingesta de productos con sabor dulce”. “[…] Se requieren estudios aleatorizados a largo plazo para confirmar los beneficios de los edulcorantes bajos en o sin calorías en diferentes aspectos de control de peso: prevención del aumento de peso, pérdida de peso y/o mantenimiento de la pérdida de peso”.

Bellisle F. Intense Sweeteners, Appetite for the Sweet Taste, and Relationship to Weight Management. CurrObes Rep, 2015;DOI 10.1007/s13679-014-0133-8