“Todas las bebidas hidratan y la mayoría de ellas aportan además nutrientes y energía” [1]. La amplia gama de bebidas disponibles ofrece una gran variedad de elección (en función de las preferencias por el sabor, las alternativas nutricionales o las necesidades según el estilo de vida de cada persona) entre categorías como el té, el café, las bebidas lácteas, el zumo de fruta, los refrescos, las bebidas light y las bebidas energéticas.

Las bebidas aportan en torno a un 25-50% de la ingesta de agua y, en consecuencia,  resultan relevantes para satisfacer las necesidades hídricas diarias. Sin embargo, las diferentes categorías de bebidas no contribuyen de la misma forma a la ingesta de energía total, dado que el contenido energético de la bebida, así como factores como la estacionalidad, los niveles de actividad física o el género, pueden influir en la elección de los consumidores.

El agua, nutriente esencial

"El agua es un nutriente esencial que se obtiene mediante el consumo de diferentes alimentos y bebidas como parte de nuestra alimentación" [2]. El grupo de expertos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) establece que "los valores de referencia para la ingesta total de agua deberían comprender el agua de todo tipo de bebidas, incluida el agua potable y el agua mineral, y de la humedad contenida en los alimentos" [3]. "Los datos reflejan que existe una gran variedad de bebidas que aportan agua para mantener una adecuada hidratación" [4]. En cuanto a estas, se recomienda leer la información nutricional y las calorías que aportan, ya que es posible  elegir entre varias alternativas bajas en o sin calorías.

Según un estudio publicado recientemente en la revista científica Nutrients, “la ingesta energética de las bebidas fue mayor en verano que en invierno (p < 0.001) y superior en hombres que en mujeres en ambas estaciones (p < 0.001 en verano, p = 0.02 en invierno)” [1]. El café, las bebidas de café, la leche y la leche con chocolate contribuyeron aproximadamente un 56% de la energía de las bebidas. Por su parte, el zumo de fruta y las bebidas azucaradas (incluidos los refrescos y las bebidas a base de zumo de fruta) se consumieron con menor frecuencia, contribuyendo hasta un 25% de la ingesta energética de líquidos. El aporte de energía de las bebidas varía en función de su contenido energético y la frecuencia de consumo. El café y las bebidas lácteas fueron los principales contribuyentes de energía [1].

Los autores concluyeron que “este estudio señala la importancia de las bebidas en la hidratación como punto de partida para nuevas investigaciones, vinculando la hidratación con la ingesta energética. Las bebidas hidratan, pero también contribuyen a la ingesta total de energía según los hábitos alimentarios y el contenido energético de la bebida [1].

Ingesta, perfil y fuentes de energía en la población española: Resultados obtenidos del estudio científico ANIBES

Un estudio transversal similar, publicado en la revista científica Nutrients, ofrece información actualizada sobre datos de ingesta de alimentos y bebidas  y las principales fuentes de energía de estos, en función de la edad y género de la población española en 2013. Los autores de este estudio concluyeron que “los diez primeros grupos y subgrupos de alimentos de las  fuentes de energía en la alimentación española fueron (en orden decreciente): pan, aceite de oliva, carnes, bollería y pastelería, embutidos y productos cárnicos, leches, frutas, precocinados, verduras y hortalizas, y granos y harinas. Estos representaban en torno a dos tercios de la ingesta total de energía, mientras que el 33% restante de la energía de los alimentos y bebidas se distribuía ampliamente entre 35 subgrupos diferentes de alimentos y bebidas” [5].

“Las fortalezas que reúne el diseño, protocolo y metodología utilizados en el estudio científico ANIBES son la muestra nacional representativa utilizada para el mismo, la amplia franja de edad incluida (9-75 años), la distribución geográfica (península e islas), la correcta gestión de los 128 puntos de muestreo, así como el uso de herramientas innovadoras y novedosas para medir la ingesta dietética y el desperdicio alimentario. No obstante, el estudio científico ANIBES tiene también cierta complejidad, principalmente las dificultades para algunos participantes (ej.: las personas mayores) de utilizar nuevas tecnologías para el registro de las ingestas. El estudio tampoco consideró la estacionalidad en el consumo de alimentos. Por último, aunque los datos de ANIBES fueron representativos de la población española, debería actuarse con prudencia al establecer relaciones causales entre la calidad de la alimentación, el peso corporal y otros resultados en materia de salud. A pesar de las limitaciones, estos son los mejores datos disponibles para evaluar la ingesta de energía alimentaria actual y sus factores determinantes en la población española” [5].

 

1. Malisova O, Bountziouka V, Zampelas A, Kapsokefalou M. Evaluation of Drinks Contribution to Energy Intake in Summer and Winter. Nutrients, 2015;7:3724-3738; doi:10.3390/nu7053724

 *El estudio fue respaldado con una ayuda para la investigación de Coca-Cola Grecia. Los autores declaran no tener conflicto de interés.

2. Serra-Majem Ll, Gil A. Conclusions of the I International and III National Hydration Congress Madrid, Spain 3rd and 4th December, 2013. Rev Esp Nutr Comunitaria, 2014;20(1):2-12

3. EFSA panel on dietetic products, nutrition and allergies, Scientific opinion on dietary reference values for water. EFSA Journal, 2010;8(3):1459

4. Gómez-Candela C. Thirst and hydration status in daily life. Rev Esp Nutr Comunitaria, 2014;20(1):4-5

5. Ruiz E, Ávila JM, Valero T, del Pozo S, Rodriguez P, Aranceta-Bartrina J et al. Energy Intake, Profile, and Dietary Sources in the Spanish Population: Findings of the ANIBES Study.* Nutrients, 2015;7:4739-4762; doi:10.3390/nu7064739

*El estudio fue respaldado económicamente por Coca-Cola Iberia. Los patrocinadores de la financiación no participaron en el diseño del estudio, la recogida, análisis o interpretación de los datos, la elaboración del manuscrito o en la decisión de publicar los resultados. Los autores declaran no tener conflicto de interés.