Viajamos a Rubona, una pequeña localidad al este de Ruanda (África), para conocer cómo es un día cualquiera en un EKOCENTER,quioscos instalados en zonas remotas del planeta que ofrecen bienes y servicios básicos a sus habitantes, como agua potable, energía solar e internet. Un proyecto lanzado por Coca-Cola, que, junto a otras empresas, gobiernos y sociedad civil, pretende empoderar a las comunidades a través de la empresa social.

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Como muestra la imagen siguiente, el pueblo aún se está despertando, pero Jeannette Umuhoza ya va camino del trabajo. Es la encargada del EKOCENTER de Rubona. Al mando de estas estructuras modulares están en su mayoría mujeres de espíritu emprendedor, ofreciendo oportunidades de empleo a uno de los colectivos más vulnerables.

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La joven, de 18 años,
 sobresalió en los cursos de formación para dirigir EKOCENTERs y ahora está al frente de esta empresa social en Rubona. En 2014 se instalaron 25 EKOCENTERs en Ruanda, Kenia, Tanzania, Etiopía, Ghana y Vietnam, y a largo de este año se espera alcanzar la cifra de 150.

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Aquí vemos a Jeannette recibiendo al primer cliente del día. Es habitual que muchos de ellos, como el de la foto, se queden asombrados contemplando el puesto. No habían visto antes los productos que Jeannette ofrece a su comunidad. Los EKOCENTERs funcionan como espacio comercial y dan agua potable, energía solar y acceso a internet. También sirven para almacenar y refrigerar vacunas, ofrecer educación en salud, y como zonas de ocio.

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Haciendo las veces de un profesor, Jeannette instruye a sus vecinos sobre las nuevas tecnologías. En la imagen, la vemos explicando la importancia del uso de lámparas de energía solar en zonas como Rubona, sin acceso a la red pública de abastecimiento de energía. En medio de este remoto pueblo rural, EKOCENTER da a sus habitantes la posibilidad de acceder a bienes y servicios que de otra manera no podrían encontrar, entre los que se incluyen fax, fotocopias y recarga de móviles, lo que es de gran ayuda para los pequeños empresarios locales.

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Pero, más allá de bienes y servicios, lo más importante es el hecho de que los EKOCENTERs se han convertido en centros de reunión social, como este de Rubona. Un lugar seguro donde familiares, amigos y vecinos pueden olvidarse al menos durante un rato de sus preocupaciones, charlar, reír y encontrar un poco de felicidad.

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