A principios del siglo XX, Vicente Blasco Ibáñez puso a la Albufera de Valencia en el mapa del mundo al ambientar en ella su famosa novela Cañas y Barro. Poco queda ya, sin embargo, de ese paraje rebosante de vida que describió el escritor.

Declarado Parque Natural en 1986, este valioso espacio formado por la laguna de la Albufera y todo su entorno húmedo, en su mayoría arrozales, parte de la Red Natura 2000, sufrió en los años 70 una crisis ambiental de la que todavía hoy trata de salir.

"En solo un año, la laguna se colapsó. Lo hizo fundamentalmente debido a los vertidos incontrolados de origen urbano, industrial y agrícola, junto con la reducción del caudal proveniente del Júcar, que en cantidad suficiente aseguraba unas adecuadas tasas de renovación del agua y contribuía a mantener la alta biodiversidad sumergida”, cuenta Mario Giménez, Delegado de SEO/Birdlife en la Comunidad Valenciana.

La vegetación subacuática, riñón de la laguna, desapareció, lo que dio paso a la eutrofización de las aguas, su contaminación por microalgas fruto del exceso de nutrientes procedentes en su mayoría de los vertidos (fósforo y nitrógeno, principalmente).  


Mejorar la calidad del agua con un sistema de filtros verdes

Ante este descorazonador escenario, en 2009 la Confederación Hidrográfica del Júcar puso en marcha un innovador proyecto piloto para avanzar en la recuperación de la transparencia de las aguas y, consecuentemente, de la vegetación sumergida, los hábitats y la población de aves.

La experiencia, con la participación de Coca-Cola entre 2013 y 2016, SEO/BirdLife, Acció Ecologista-Agró, la Universitat de València y la Universitat Politècnica de València, ha sido todo un éxito.

Gracias al esfuerzo conjunto, se ha logrado que un humedal creado artificialmente a partir de unos antiguos campos de arroz sea capaz de actuar como depurador natural del agua. Se trata del Tancat de la Pipa, de 40 hectáreas, situado justo en la entrada de agua a la laguna, de aproximadamente 3.000 hectáreas y ubicada en el corazón de un Parque Natural de más de 21.000.

El Tancat de la Pipa, un filtro verde para mejorar el agua de la Albufera de Valencia
El sistema de filtros verdes del Tancat de la Pipa es un innovador proyecto para limpiar el agua de la laguna de la Albufera y recuperar la biodiversidad.

“El agua eutrofizada que entra al Tancat pasa por una serie de parcelas antes de desembocar en la laguna. En estas parcelas se han introducido unos filtros verdes, plantas acuáticas como eneas, carrizo, masiega y lirios, muy eficaces en la absorción de nutrientes. Así, este agua que acabará en la Albufera, tras circular por los filtros mediante un sistema de canales naturales y compuertas, llega a la laguna con una reducción considerable de nitratos, fosfatos y sólidos en suspensión”, detalla Giménez. “El Tancat de la Pipa es una solución a pequeña escala de los problemas ecológicos de la Albufera”.

1.530 millones de litros de agua tratada al año

El Director de Relaciones Corporativas de Coca-Cola Iberia, Juan José Litrán, destaca que “se trata de un proyecto único en el mundo con estas condiciones, innovador e inspirador para quienes busquen desarrollar iniciativas de depuración similares”.

Desde que se sumara a este reto en 2013 y hasta 2016, Coca-Cola ha contribuido, con la plantación de más de 10.000 ejemplares de siete especies de plantas acuáticas, al tratamiento de 1.530 millones de litros de agua al año de los 3.000 millones de litros que circulan anualmente por el Tancat de la Pipa.

La iniciativa también es un modelo de gestión participativa, pues ha puesto a trabajar bajo un mismo objetivo a un colectivo diverso: administración, dos ONG, dos universidades y una empresa privada.

El Tancat de la Pipa, un filtro verde para mejorar el agua de la Albufera de Valencia
Plantas acuáticas como el lirio son muy eficaces en la absorción de nitrógeno y fósforo de las aguas eutrofizadas.

Lucía Moreno

Un tesoro para las aves

Con agua de calidad y vegetación subacuática, el Tancat de la Pipa es de nuevo un tesoro para las aves. En los últimos ocho años se ha convertido en el principal refugio dentro de la Albufera de dos especies emblemáticas y antaño bien asentadas, cuyas poblaciones mermaron hasta casi desaparecer, pero que han vuelto a nidificar: el pato colorado y la focha común.

“La laguna contaba en los años 60 con más de 1.000 parejas nidificantes, principalmente de estas dos especies que se alimentan de la vegetación sumergida. A partir de los años 70, el número de ejemplares descendió hasta las pocas decenas y gracias a esta iniciativa hemos conseguido duplicar su número", señala el delegado de SEO/BirdLife, que, junto a Acció Ecologista-Agró, gestiona el Tancat de la Pipa tras un acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Júcar, propietaria del terreno.


Aula de educación medioambiental al aire libre

El Tancat de la Pipa, en cuyo entorno tienen su núcleo urbano siete municipios, también es un lugar de educación y sensibilización medioambiental. Acoge uno de los dos centros de visitantes del parque natural -el otro es el de Racó de l'Olla-, en el que, entre otras cosas, puede verse el proceso de depuración natural del agua y todo el trabajo realizado. Un centro cada vez más solicitado; por él han pasado ya 30.000 personas.

Estos antiguos campos de arroz que, según cuenta la leyenda, recibieron el nombre de Tancat de la Pipa porque su dueño regalaba pipas de fumar a sus trabajadores para que no perdieran tiempo liándose cigarrillos, son también motor de la economía local y de un turismo sostenible.

Litros de agua regenerados al año por el proyecto Tancat de la Pipa

Hasta aquí se acercan numerosos turistas y visitantes atraídos por las actividades de observación de aves, los paseos en barca en los que los pescadores enseñan el arte de la pesca tradicional, los platos típicos de la zona o la contemplación de las puestas de sol sobre los arrozales en temporada de siega. Dicen que son unas de las más espectaculares de la Península.

Hoy, en el Tancat de la Pipa, la Albufera vuelve a presentar el aspecto que tenía hace medio siglo, cuando el agua era limpia y transparente. Este exitoso sistema de filtros verdes se ha implantado en los otros dos humedales artificiales del parque natural: el Tancat de Milia y el Tancat de l’Illa. Los tres son diminutas islas en medio de un gran océano con mala salud que sigue siendo la Albufera, pero recuerdan que la recuperación de este enclave de alto valor ecológico, que no solo fascinó a Blasco Ibáñez, sino a otros escritores, historiadores y científicos de siglos pasados, es posible.

Fotos | Pablo Vera y Lucía Moreno