Cuando pensamos en ser más sostenibles en nuestra vida cotidiana, muchas veces se nos viene a la mente separar y reciclar nuestros residuos. Y por supuesto, esa es una medida muy necesaria que todos deberíamos tener en cuenta, pero no es la única manera. La regla de las tres R de la ecología nos ayuda en tres conceptos básicos a cuidar nuestro planeta y hacer un uso sostenible de los recursos.

Cuidar el planeta y detener el cambio climático es tarea de todos. Y no resulta tan complicado si interiorizamos una serie de hábitos que no nos afectarán demasiado. Repasemos algunos:

Primera R: Reducir

La primera y más importante regla es reducir el consumo de materiales y energía, es decir, ahorrar. Esto tiene un doble efecto: por una parte seremos más eficientes en nuestro uso, y además económicamente nos beneficiará.

Reducir el consumo de agua y electricidad en nuestra casa es sencillo cambiando algunos hábitos como no dejar el grifo abierto ni las luces encendidas, aprovechar el agua fría para otros usos u optar por bombillas LED y electrodomésticos eficientes. También podemos reducir los residuos que generamos utilizando bolsas reutilizables al hacer la compra, evitando los envoltorios desechables en los productos que compramos y evitando compras impulsivas que no necesitemos. Desplazarnos en bici o transporte público también ayudará a reducir el consumo energético de una manera muy importante.

Desde el punto de vista industrial, Coca-Cola aplica esta primera R en el diseño de sus envases, haciéndolos más ligeros para consumir menos materias primas y reducir la huella de carbono derivada de su transporte. También en innovaciones como la PlantBottle, una botella de plástico que incorpora un 30% de materiales de origen vegetal (un subproducto de la caña de azúcar), lo cual evita consumo de plástico y permite aprovechar materiales que antes se tiraban.

Segunda R: Reutilizar

Una vez que hemos consumido algo, su vida no tiene por qué acabar ahí. Y es que el residuo más sostenible es el que no se produce, porque se reaprovecha. Desde los folios impresos por un solo lado con los que te puedes hacer una libreta para anotaciones rápidas, hasta las latas de refresco que sirven como portalápices, objeto decorativo o mil cosas más.

Incluso las cosas que ya no te sirven se pueden reutilizar. La ropa que ya no te pones o los libros que ya no quieres más se pueden donar, tanto a conocidos como a una ONG donde alguien podrá darle una nueva vida, evitando tener que fabricar otra.

El grupo Coca-Cola aplica esta segunda R en los envases de vidrio en los que te tomas tu refresco en el bar. ¿Sabías que se vuelven a utilizar hasta 35 veces? Después de haberse utilizado en el bar, vuelven a la planta embotelladora donde son higienizados completamente y se rellenan. De esta manera, un mismo envase puede tener muchas vidas y se evita la emisión de carbono asociado a la fabricación de nuevas botellas.

Ser sostenible es mucho más que reciclar: la regla de las tres erres

Tercera R: Reciclar

Cuando es imposible no generar un residuo por medio de las dos primeras erres, aplicamos la tercera: reciclar. Y es que reciclar supone evitar emisiones contaminantes, ya que crear un nuevo objeto a partir de otro requiere menos materias primas y menos energía que hacerlo desde cero, y sobre todo se evita que acaben en el vertedero.

Para reciclar correctamente es fundamental conocer hacer una correcta separación de residuos, teniendo en cuenta los que se recogen en nuestra localidad. Por lo general son cuatro grandes tipos: envases (contenedor amarillo), vidrio (contenedor verde),  papel y cartón (contenedor azul) y resto de residuos (contenedor gris). En ciertas zonas del país también hay un contenedor para desechos orgánicos (restos de comida, etc), y por supuesto, las pilas, baterías, cristales, electrodomésticos, medicamentos y otros objetos pueden ser depositados en los puntos limpios que los ayuntamientos habilitan para ello.

Hay materiales, como el vidrio o el metal, cuyo ciclo de reciclado es infinito: puede ser reciclado una y otra vez sin límite. Es el caso de las botellas y de las latas de aluminio, por ejemplo. Sin embargo, otros como la celulosa del papel se puede reciclar unas seis veces mientras que los diferentes tipos de plástico pueden ser reciclados unas cuatro o cinco veces.

En el caso de Coca-Cola, todos los envases que se producen son reciclables, y tanto las botellas de vidrio, las de plástico PET como las latas incorporan parte de materiales reciclados. El siguiente reto en el que se está trabajando es elaborar una PlantBottle con materiales 100% reciclados.