Coca-Cola España y Ashoka, la mayor red social de emprendedores innovadores, se han unido para colaborar en un proyecto de trascendencia mundial: salvar la biodiversidad marina. El compromiso de Coca-Cola con el medio ambiente queda patente en su esfuerzo por devolver cada gota de agua que contienen sus refrescos a la naturaleza. Pero ese compromiso no se queda solo ahí, sino que en su búsqueda de otros objetivos igualmente ambiciosos, se ha propuesto colaborar para salvaguardar el medio marino. 

Liderado por Ricardo Sagarminaga van Buiten, especializado en la coordinación de programas internacionales de investigación y conservación, este proyecto trata de involucrar a todos los grupos de interés vinculados a la industria pesquera y al transporte marítimo, principales responsables de la preocupante situacion de mares y oceános. 

Históricamente, la conservación del medio marino se ha considerado responsabilidad de organizaciones medioambientales, lo que unido a la falta de responsabilidad del resto de actores ha provocado la degradación del ambiente marino y la extinción de muchas especies, poniendo en peligro el suministro de alimentos y también el sustento de quienes viven del mar. 

En el mundo, más de 300 millones de personas trabajan en actividades relacionadas con la pesca (el 7% de esa industria pesquera corresponde a España), e iniciativas como esta ayudan a la conservación de su medio de vida. 

El éxito del proyecto se basa principalmente en el establecimiento de esquemas que buscan soluciones positivas para todos los implicados, logrando que se involucren los actores clave. Además, Ricardo introduce la ciencia aplicada como una herramienta clave para ayudar a los pescadores en la conservación marina, desarrollando estrategias de pesca eficaces que preserven los ecosistemas marinos y contribuyan a las comunidades, garantizando la sostenibilidad de la actividad a medio y largo plazo. 

Con la colaboración de Coca-Cola y Ashoka, el proyecto tiene como meta la construcción de puentes entre los grupos de interés que históricamente se han negado a colaborar, ampliando la responsabilidad de la conservación marina a todos aquellos que viven, intervienen o afectan a un área específica. 

El resultado es la colaboración productiva entre pescadores artesanales y operadores de flotas grandes, instituciones de investigación, grupos de defensa del medio ambiente y empresas marítimas privadas. Entre todos lograremos salvar la biodiversidad marina.