Son el matrimonio olímpico español. Cuando se habla con Sugoi Uriarte y Laura Gómez, es difícil dejar de lado la anécdota del altar. Pero ellos se encargan de recordar que son mucho más que eso. Antes de todo fueron judocas y compañeros, después amigos, más tarde novios y, desde hace unos años, mujer y marido. “No entendemos este deporte el uno sin el otro”, recalcan al unísono.

En esta pareja, la primera en la historia que compite en una misma disciplina (judo) en los mismos Juegos, hay muchas coincidencias. Pero también cosas que se salen del unísono. Diferencias o, mejor dicho, historias que se complementan.

Laura es primeriza en unos Juegos y Sugoi la voz de la experiencia en el equipo de judo español. Para la valenciana, el sueño olímpico fue llegando con el tiempo. Su marido lo tuvo claro con ocho años, cuando vio a Fermín Cacho ganar el oro en Barcelona 92.

Pero ambos coinciden cuando recuerdan: “respeto, respeto y respeto”. Para ellos es esencial el respeto al rival, a los compañeros, al equipo y a la gente que los rodea. “Tú solo no llegas a ninguna parte, sin el equipo no eres nadie”, señala Sugoi Uriarte, a quien muchos recordarán por sus lágrimas en Londres 2012, cuando se quedó sin bronce en la llamada final de consolación.

El valor de la experiencia y del equipo

Camino a Río 2016
“Es difícil sacar valor positivo de una derrota así. Pero después de Londres tenía dos salidas, rendirme o luchar. Y elegí luchar. Luchar por lo que quería”. Sugoi Uriarte ha vuelto a unos Juegos Olímpicos con opciones claras de medalla. El de Vitoria sabe que es su último cartucho olímpico y que, para conseguir una medalla, cuenta con su experiencia sobre el tatami como gran aliada.

“Le veo con las máximas aspiraciones. Motivado, calmado y usando su experiencia. Vamos a liarla en Río 2016”. Con la motivación por las nubes, Laura Gómez no parte como favorita, pero eso puede, incluso, convertirse en una ventaja.

Los Juegos Olímpicos son la fiesta del deporte, el evento más importante para disciplinas como la nuestra, menos televisivas. La gente alrededor es la de siempre y el tatami es el mismo, pero es un evento que moviliza a todo el planeta. Tenemos que hacerlo bien por nosotros y por todos lo que nos están empujando”, dice Laura. Y ahí, otra vez, aparece el valor del equipo.

Entre los deportistas de élite hay excepciones, pero “la norma general es que seas una persona normal, ambiciosa, y un poco egoísta, con un trabajo detrás increíble, y muchos amigos, familia y un equipo empujando en la misma dirección. Enderezándote si te sales del camino”. Para Laura Gómez, esa es la fórmula, o al menos una de las fórmulas, para alcanzar el éxito en el deporte.

La importancia del deporte base

El debate de si el deportista de élite nace o se hace, lo dejamos para otro momento. Pero lo cierto es que tanto Laura como Sugoi vienen creciendo desde abajo. El vasco se encontró con el judo en Vitoria, pero no con los medios necesarios que le permitiesen seguir mejorando.

“Con 18 años, al acabar el instituto, tuve que trasladarme a Valencia y labrarme un futuro, seguir entrenando mientras empezaba mis estudios universitarios. Fue una decisión dura, pero la volvería a tomar”, recuerda Sugoi, a quien Laura Gómez convenció para unirse al Valencia Club Judo.

Para ellos, cuidar el deporte base es fundamental y tienen muy claro cómo debería ser el entrenamiento de los más pequeños: diversión de la mano de profesores profesionales. “Necesitan un profesor que se preocupe por ellos, que les enseñe valores, que les exija, pero de otra manera”, explica Laura.

Además, se necesita una organización cuando llega el momento en que un judoca despunta hacia la élite y otros se quedan a niveles más aficionados. “Hay que tener una buena organización para conseguir continuidad. Pensamos que el niño es propiedad de cada club, pero hace falta ayudar a que los que destaquen se puedan mover y aprovechar las oportunidades”.

Camino a Río 2016

 

©Laura Gómez y Sugoi Uriarte, un equipo insaparable dentro y fuera del tatami

Así, entre reflexión y reflexión, con un calendario de entrenamientos marcado y acostumbrándose al huso horario de Brasil, Sugoi Uriarte y Laura Gómez cuentan los días para volar a Río 2016. Mano a mano, como desde que tienen 16 años; un reto más en una larga lista.

Es, también, tiempo para los últimos consejos. “Sugoi es bastante pesado, le hago caso, pero llevo mi propio ritmo”, bromea Laura. Y él insiste, “que esté tranquila, es un campeonato más. Y tiene nivel para poder ganar a cualquiera”.

Aunque digan lo contrario, e intenten mantener la concentración, todos los escenarios posibles recorren, estos días, sus cabezas. Aun así, pase lo que pase a partir del seis de agosto, es difícil imaginarse sus vidas lejos de un tatami.