¿Quién ha dicho que los monumentos y los lugares increíbles se encuentran solo en el centro de nuestras ciudades? Te proponemos preparar tu mochila para pasar un día de excursión recorriendo alguna de estas siete rutas de una hora con sorpresa final.

El senderismo es una forma genial de disfrutar de la naturaleza al tiempo que nos activamos físicamente. Y es que hacer ejercicio no tiene por qué solo significar entrenar en el gimnasio: caminar por la montaña tiene premio para nuestros pulmones, que se purificarán con el aire libre; para nuestros ojos, que disfrutarán de un paisaje al que no les tenemos acostumbrados; y para nuestra mente, que agradecerá un día de descanso.

Senda Maeso a Gran Cañada en La Pedriza (Madrid)

Si le preguntas a cualquier madrileño si ha ido a la montaña seguramente te contestará que sí, que a La Pedriza. Situada en la Sierra de Guadarrama, en la zona de Manzanares el Real, es uno de los parajes más típicos de la sierra madrileña. Es muy frecuente encontrar a familias enteras practicando senderismo en La Pedriza, que conforma el mayor conjunto granítico de Europa.

Os proponemos la ruta de la senda Maeso a Gran Cañada: una senda de ida y vuelta con un total de 7,5 kilómetros, muy accesible incluso para los peques de la casa, aunque cuenta con un buen desnivel. La ruta parte desde el pueblo de Manzanares El Real y comienza el ascenso por la senda Maeso. A lo largo de los kilómetros podemos ir jugando con los niños a descubrir las diferentes formas que tienen las rocas del lugar, como si de nubes se tratara. Encontraremos en nuestro camino rocas tan famosas por sus formas como el "Caracol" o el "Candelabro". Tras recorrer alrededor de dos kilómetros veremos que hacia el oeste se abre la ruta de Gran Cañada, un valle entre las montañas madrileñas poblado hace tiempo por bandoleros y que ahora dominan las cabras, a las que no es difícil ver saltando entre los riscos.

Siguiendo la senda del Tranco (continuación de la ruta de la Gran Cañada que hemos seguido hasta ahora), llegamos de nuevo al pueblo de Manzanares El Real.

Ruta a la cascada del Sotillo en Sanabria (Zamora)

La zona de Sanabria es famosa por su lago, declarado Parque Natural. Situado en el norte de Zamora, este paraje de más de 20.000 hectáreas es uno de los lugares más mágicos que podemos visitar durante una excursión de fin de semana.

La ruta a la cascada del Sotillo es ideal para realizarla con niños: el desnivel es de solo 400 metros, pero al final de nuestra aventura nos espera un precioso rincón con cascada . Si además lo visitamos en primavera nos aseguraremos de que el caudal de la cascada sea mucho mayor, y por lo tanto más espectacular.

Dejando el coche aparcado en el pueblo de Sotillo, arrancamos nuestra ruta desde la Plaza Mayor. Desde allí bajamos por la zona recreativa hasta el arroyo de las Truchas, cruzándolo por el pequeño puente. Seguimos el sendero señalizado hacia la cascada del Sotillo, que transcurre por un bosque de robles, y llegaremos a nuestro destino al cabo de una hora aproximadamente.

Ruta del pozo Airón en Arribes de Duero (Salamanca)

Otra ruta más que desemboca en una cascada, esta situada en Pereña de la Ribera, en Salamanca. En esta ocasión recorreremos unos 7 kilómetros desde las afueras del pueblo hasta la cascada, aunque si necesitamos hacer el camino más corto es posible llegar en coche hasta un aparcamiento que se encuentra a mitad de camino de la ruta.

El desnivel es el menor de las rutas propuestas, por lo que es ideal si queremos realizarla con niños. La senda no está señalizada, pero no tiene pérdida, ya que consiste solamente en seguir un camino que no tiene bifurcaciones. Descenderemos por el camino hacia la garganta del arroyo de los Cuernos, que forma graciosos saltos de agua entre la vegetación de la zona.

Al final del sendero encontraremos la cascada del pozo Airón, que en realidad son dos cascadas seguidas. Tras la cortina de agua se ha formado de manera natural una pequeña cueva a la que es muy fácil acceder para su visita.

Ruta del Hayedo Encantado en el Sitio de Urbasa (Navarra)



Una de las rutas más bellas de la zona de Navarra se encuentra subiendo desde Olazagutia, en el Hayedo Encantado. En el centro de visitantes encontramos un aparcamiento público donde podemos dejar el coche y comenzar este recorrido mágico a pie. Esta ruta, con una longitud de unos siete kilómetros de ida y vuelta y poco desnivel, nos llevará por parajes casi místicos, con rocas de formas curiosas y bonitos colores dorados.

Para visitar el hayedo podemos seguir la ruta de los montañeros, perfectamente señalizada para evitar perdernos. Este pintoresco lugar cuenta con algunas simas y pasos estrechos en los que podemos disfrutar de la naturaleza. En el camino encontraremos antiguas construcciones como la casa de carboneros, que nos recuerdan las actividades que tuvieron lugar allí en otras épocas.

Las rocas, con la erosión y el musgo, han cobrado formas caprichosas y algunas hasta tienen nombres propios, como "el submarino" o "el lagarto". Además, no es extraño que por el camino encontremos a algún pastor con su rebaño, ya que esta zona ha sido y sigue siendo lugar de pastoreo.

Al llegar al final de nuestra ruta podremos disfrutar de un precioso mirador con vistas hacia Alsasua y la sierra del Aralar. El broche final para el final de nuestra aventura en el hayedo.

Zona árabe y ermitas de Siyasa en Cieza (Murcia)

En una montaña a orillas del río Segura, en Murcia, encontramos el yacimiento hispano-musulmán de Siyasa, de un gran interés arqueológico. Este enclave, desarrollado entre mediados del siglo XII y principios del XIII, cuenta con grandes acequias que servían para abastecer de agua a la población. Todo un paseo por la historia del que podemos disfrutar al aire libre.

La ruta comienza y termina en el Convento de San Joaquín de Cieza, construido entre los siglos XVII y XVIII. Desde allí cruzaremos el río Segura por el puente de Alambre mientras disfrutamos de las vistas de la Atalaya de la ciudad. Seguiremos ascendiendo y visitando la Ermita del Santo y la propia Medina Siyasa hasta que llegamos al castillo, una construcción de los siglos XII y XIII de la que aún se conserva una torre y varias paredes. Desde la explanada del castillo podemos ascender por unas escaleras hasta la Ermita de la Virgen del Buen Suceso, donde se encuentra el punto final de nuestra ruta: un precioso mirador desde donde podemos admirar toda la población de Cieza y la huerta murciana.

Ruta de los lagos de Covadonga en los Picos de Europa (Asturias)


 

La parte asturiana del Parque Natural de los Picos de Europa cuenta con la zona de los Lagos de Covadonga, formada por dos pequeños lagos de origen glaciar. Si bien el comienzo de las diferentes rutas se encuentra en el santuario de Covadonga, en invierno es posible acceder al aparcamiento de la Buferrera, desde donde podemos iniciar un paseo de aproximadamente seis kilómetros.

Podemos ir por el camino marcado hasta el monumento al minero (hasta 1979 se explotaron minas de hierro, manganeso y mercurio), y desde allí subir las escaleras que conducen hacia el lago de la Ercina. El sendero que lo bordea nos llevará hasta el mirador de la Picota. Desde allí podemos descender hasta el lago Enol y volver al punto de partida.

La exuberante vegetación hace de los lagos de Covadonga un lugar de visita obligada para cualquier amante de la naturaleza. Es también un pequeño santuario para los amantes del deporte, ya que el lugar cobró fama internacional debido a su inclusión en una de las etapas de la Vuelta Ciclista a España. Ya sea a pie o en bicicleta, es una visita que merece la pena realizar.

Nacimiento del río Abión en la Fuentona (Soria)

El nacimiento del río Abión se encuentra en una zona conocida como La Fuentona de Muriel. Es un lugar de extraordinaria belleza, donde las aguas que han transcurrido bajo tierra durante kilómetros salen a la superficie para regar los alrededores del Monumento Natural del sifón de la Fuentona, constituido por un conjunto de barrancos y desfiladeros flanqueados por impresionantes formaciones rocosas de origen calizo.

La ruta hacia la Fuentona, perfectamente señalizada, comienza en el puente del río Albión. A los 300 metros nos encontraremos una zona de descanso, y tras 800 metros más caminando por una senda, llegaremos hasta la Fuentona. El camino de vuelta podemos hacerlo por el mismo sitio por el que hemos venido, o bien descender por el Umbriazo (también señalizado), que nos llevará  hasta la fortaleza o castillo que se encuentra en la zona.

La Fuentona destaca por sus aguas cristalinas a través de las cuales podemos apreciar perfectamente la flora y la fauna subacuática. En esta zona se realiza también espeleobuceo, y son muchos los que han intentado llegar lo más profundo posible de esta sima sifónica.

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Imágenes | Pexels, Rubén Ojeda, FlickrXandra Gixela