¿Sabías que la huella de carbono es uno de los legados que todos dejamos al planeta? Ésta mide las aportaciones de CO2 originadas por una persona a través de la quema de combustibles fósiles, y cuyo límite debería encontrarse según los expertos en dos toneladas por persona y año.

Actualmente la media global se encuentra en cuatro toneladas por persona y año, con grandes variaciones en función de las distintas zonas geográficas y del grado de desarrollo de los países. Estados Unidos actualmente es la campeona en cuanto a emisiones de CO2 con una media de 20 toneladas por persona y año, mientras que en un país como la India la huella de carbono no pasa de las 1’2 toneladas.

La buena noticia es que si quieres colaborar a reducir esta huella de carbono para que tu legado sea mucho más limpio lo tienes muy fácil: el 45% de la huella de cada persona proviene de sus acciones individuales, de modo quecon pequeños cambios en nuestros hábitos diarios podemos conseguir una gran diferencia. Además, ¡las medidas para reducir las emisiones de carbono pueden ser muy beneficiosas para la salud!

Desde Coca-Cola creemos que ese cambio es posible si todos nos implicamos, y te dejamos unas cuantas ideas para reducir tu huella de carbono con acciones fáciles y cotidianas.

Pequeños cambios en tu medio de transporte

Un cambio de hábitos hacia una vida más activa puede no sólo mejorar el medio ambiente, sino que también tiene consecuencias estupendas en tu propio cuerpo. El incremento de la actividad física diaria puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis y obesidad. A la vez que reducimos la contaminación atmosférica reduciremos el riesgo de enfermedades respiratorias, y si nos centramos en la contaminación acústica podremos reducir el riesgo de pérdidas auditivas y del nivel de estrés

  • Cambia tus hábitos y desplázate andando, en bicicleta, compartiendo coche o en transporte público hasta el trabajo
  • Caminar en los trayectos cortos te ayudará a mantenerte en forma y a reducir la contaminación, ¡muévete!
  • No tengas tanta prisa y modera la velocidad de tu vehículo; además, las marchas más largas son las que menos consumen.
  • Busca alternativas a los viajes en avión, como por ejemplo el tren.
  • Aprovecha el transporte público de tu ciudad y, si vas a cambiar de coche, ten en cuenta aquellos que minimizan el impacto causado por las emisiones.

Beneficios de una dieta sana para ti y para el planeta

Nuestra calidad de vida está directamente relacionada con nuestra alimentación: una dieta sana y equilibrada con un consumo reducido de grasas saturadas, azúcares y sal, reduce notablemente el riesgo de obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer de colon y de mama.

  • Reduce tu consumo diario de productos de origen animal: en los países desarrollados, el consumo de carne se encuentra muy por encima de las necesidades diarias de cada persona (224 gramos de carne diaria frente a los 90 gramos que serían suficientes). El aumento de su consumo en los países menos desarrollados podría reducir las deficiencias de crecimiento.
  • Elige productos locales y de temporada: siempre requieren menos energía y, por tanto, una menor producción de CO2.
  • Compra la comida necesaria, y evita de esta forma tirar alimentos.
  • Los residuos orgánicos pueden reciclarse, e incluso podemos hacerlo nosotros mismos a través del compostaje si tenemos un jardín.

Energía limpia y fiable para todos

  • Baja la calefacción y el aire acondicionado: sólo bajarla un grado marca la diferencia de emisiones de CO2 en un año. Algunas alternativas menos contaminantes para mantenernos frescos en verano son los ventiladores o los equipos de climatización a base de agua.
  • Utiliza un termostato para regular la temperatura por la noche o cuando estés fuera de casa.
  • Una pequeña inversión que te puede ahorrar mucho dinero y energía es el uso de ventanas dobles y de buenos aislantes en el hogar.
  • Coloca el frigorífico y el congelador lejos del horno y de la caldera para que consuman menos ydescongélalos periódicamente para evitar la acumulación de hielo y un mayor consumo de energía.
  • Regula el termostato del agua: con llegar a 60º es más que suficiente.
  • Apaga las luces cuando no sean necesarias y conseguirás un ahorro de energía y también en tus facturas. Las bombillas de bajo consumo también pueden ayudarte a ahorrar.
  • Apaga del todo los electrodomésticos, evita dejarlos en standby y desenchufa el cargador del móvil cuando no lo necesites.
  • Apuesta por las fuentes de energía renovables para conseguir energía limpia y pásate a los combustibles alternativos y más respetuosos con el medio ambiente.

Agua potable y accesible para todos

¿Qué puedes hacer tú para preservar un consumo responsable del agua, su calidad y sus reservas? Algunas ideas que puedes llevar a cabo en tu casa son:

  • Preservar el agua doméstica con la recolección y reutilización de aguas residuales y la recolecta de agua de lluvia mediante azoteas habilitadas.
  • ¿Tienes un jardín y vives en un medio seco? Procura utilizar sistemas de barrera para regarlo.
  • Intenta hervir el agua justa que necesitas, y cocina de forma inteligente cubriendo las ollas para consumir menos energía.
  • Si dispones de agua del grifo de buena calidad, ¡aprovéchala! El consumo de agua embotellada implica un elevado coste medioambiental y económico.
  • Una ducha mejor que un baño, y recuerda cerrar el grifo cuando no necesites agua corriente.
  • Espera a que la lavadora y el lavavajillas estén llenos antes de usarlos, y utiliza la secadora sólo cuando sea necesario.

Gestión de los desechos: la importancia del reciclaje

  • Separa los residuos y recicla: cada residuo tiene un contenedor especial. Asegúrate de que sabes dónde colocar cada uno y de que tienes contenedores a tu disposición para hacerlo.
  • Reduce la cantidad de desechos que produces a través del uso de recipientes reutilizables, una nueva vida para las bolsas de la compra…
  • Elige productos con poco embalaje: otra forma de reducir la producción de desechos y el consumo energético.
  • Compra de manera inteligente: una botella de 1,5 litros requiere menos energía y produce menos cantidad de desechos que tres botellas de 0,5 litros.