Por mucho tiempo que pase, nunca nos olvidamos de montar en bicicleta. Esto ocurre porque montar en bici no es un recuerdo normal, como recordar un nombre o la la lección para el examen: cuando aprendemos a montar en bicicleta, ese conocimiento se almacena en otra región del cerebro distinta a la que usamos para almacenar recuerdos normales.

Esta región es el cerebelo, y allí se almacenan no sólo nuestras habilidades para montar en bicicleta, sino también otros recuerdos motores y automatismos, como nadar o conducir un coche. Una vez aprendes a montar en bicicleta, pues, esa habilidad va contigo el resto de tu vida.

Pero si la bicicleta es eléctrica, entonces el recuerdo se debería almacenar en otra región del cerebro para cosas tremendamente útiles y cómodas.

Porque la bici eléctrica, a diferencia de la bici convencional, está llamada a cambiar el paradigma del transporte en las ciudades. Porque en un futuro próximo todos nos trasladaremos a lomos de un corcel eléctrico de forma sostenible, al ritmo de las mariposas, en silencio, haciendo ejercicio en la medida de nuestras posibilidades (o ganas), sin contaminar, salvando pendientes como si una mano invisible nos empujara.

Al menos es lo que sostienen muchos expertos, que han visto en este vehículo el medio de transporte urbano que más se usará en un futuro próximo, lejos de esas imágenes utópicas de las películas de ciencia ficción de coches voladores o propulsores en la espalda.

¿Qué es una bici eléctrica?

Una bicicleta eléctrica no es más que una bicicleta con sistema de pedaleo asistido o Pedelec. Es decir, que no debemos confundirla con un ciclomotor eléctrico, que dispondría de un acelerador o un pulsador. En el momento que dejamos de pedalear o accionamos el freno, el motor deja de funcionar.

Además, para que el vehículo eléctrico tenga rango de bicicleta debe desarrollar una potencia máxima de 0,25 kilovatios y no asistir a nuestro pedaleo más allá de los 25 km/h. Su autonomía media suele rondar los 50 kilómetros, pero algunos modelos pueden llegar a alcanzar los 100.

En este nuevo escenario, quizá los coches se conciertan en vehículos para ocasiones especiales, como viajes de larga distancia. Conscientes de ello, muchos fabricantes de coches ya están empezando a apostar por las bicicletas eléctricas, estudiando cómo incorporar las prestaciones del coche, así como otras nuevas tecnologías, a este nuevo medio de transporte masivo, como Skoda, Smart, Peugeot, BMW o Kia.

Pronto empezaremos a ver baterías más ligeras, con más potencia y que puedan cargarse por inducción, simplemente con dejar la bicicleta aparcada en determinados sitios, sin necesidad de enchufarlas.

Además,para que podamos vestir elegante para acudir al trabajo sin prescindir del corcel eléctrico, algunos modelos, como las nuevas fabricadas por la empresa española Yamimoto, ya presentan la bicicleta sin cadena y, en consecuencia, sin manchas de grasa. La bici sin cadena es un invento del húngaro Róbert Kohlhéb y sustituye la cadena por un sistema de cableado interno que no necesita lubricación y que puede ser utilizado hasta unos 10.000 kilómetros sin cambios.

Ventajas

 + Medio ambiente: Las principales ventajas del transporte urbano en bicicleta, que con el tiempo podrá convertirse en interurbano e incluso participar en iniciativas de cicloturismo, es su condición de sostenible. Una bici eléctrica no genera emisiones de CO2 de primera mano.

  + Consumo: alrededor de 1 euro al mes en electricidad. Aproximadamente, ocho céntimos de euro por cada 100 kilómetros recorridos.

  + Precio: el coste oscila entre los 600 y los 2.000 euros. Pero la bicicleta eléctrica es un vehículo que no acarrea gastos de seguro ni permisos de circulación, y tiene un mantenimiento asequible.

  + Salud: aunque la asistencia en pedaleo permite avanzar casi sin hacer nada, siempre debemos pedalear. En otros casos, si nos sentimos con ánimo, podemos reducir la asistencia o eliminarla, lo que permite hacer ejercicio de vuelta a casa. El aire nos acaricia el rostro, el sol nos broncea, y podemos tomar senderos más silenciosos y menos estresantes. Además, puedes permitirte hacer todo eso sin sudar, por si te estás dirigiendo al trabajo o a una cita importante.

Presente y futuro

El desarrollo de la tecnología que asiste a las bicicletas eléctricas no deja de asombrarnos con nuevos modelos que están saliendo al mercado o que muy pronto lo hará, como la Electrolyte Vorradler S3 FC, una bicicleta con pila de combustible de hidrógeno, que promete más de 400 kilómetros de autonomía.

También en cuanto a peso se están realizando grandes avances, con nuevos materiales ligeros. Como la GoCycle, una bici plegable que incluso se puede guardar en un maletín con un peso total de 16 kg.  

nCycle, también plegable, además de contar con dos baterías, dispone de altavoces Bluetooth para conectar con nuestro smartphone y un sistema de cierre que permite dejarla anclada a cualquier elemento con el propio manillar.

La eDL 132 Concept Bike, de Peugeot, tiene un aspecto casi futurista. Su cuadro de fibra de carbono es extremadamente ligero. También dispone de iluminación LED integrada bajo el asiento.

Orcinus, también plegable, permite controlar todos sus parámetros desde nuestro smartphone, y su cambio interno permite que el exterior de la bicicleta luzca más limpio y sin cables.

Denny, que ha recibido el premio de diseño Oregon Manifest, también dispone de un manillar que se transforma en candado para anclar la bicicleta a cualquier elemento urbano. También está provista de unos LED´s incorporados en el manillar con los que avisar de nuestros giros.

La campeona del peso ligero es la Audi Ebike, de solo 1,5 kg (sin motor ni batería). Todavía es un prototipo pero se espera que tenga una autonomía de entre 50 y 70 km.

Por último, no podemos olvidar los gadgets que convertirán bicicletas normales en bicicletas eléctricas, como la FlyKly Smart Wheel, una rueda de bicicleta de tamaño convencional que puede instalarse en la mayoría de las bicicletas y que alberga en la zona central, en torno al eje, la tecnología necesaria para que viajemos a lomos de un corcel eléctrico: batería, motor eléctrico, conexión inalámbrica y GPS. Además, la rueda incorpora un generador que produce electricidad a partir del movimiento de la rueda, y que puede suministrarse para cargar el teléfono móvil y alimentar la iluminación de la bicicleta.

 

Imágenes: Mikefairbanks2canmarin myftiu