Existe un ingrediente que convierte las locuras en historias épicas. Quizá sea el valor, como el de que afronta una ruta de 770 kilómetros sin descanso. O el tesón, como el de las pedaladas que se suceden, una tras otra, sin pausa. O puede que sea el sudor, que gotea por la frente del que se atreve a cruzar la península Ibérica, tierra de conejos y matorrales, al final del verano.

El caso es que toda historia épica merece ser contada. Dos capitales históricas unidas por una ruta poblada de nombres de lugares muy antiguos. La Sierra de Gredos y el Valle del Jerte, el curso del Tajo hasta que empieza a llamarse Tejo o los “montados do sobro”, de donde nace el corcho de medio mundo. Los ingredientes para la historia son, sin duda, buenos. Ahora bien, son sus protagonistas los que la hacen grande.

La Powerade MTB Non Stop afronta su quinta edición entre Madrid y Lisboa, un recorrido de 770 kilómetros por tierras agrestes entre Las Rozas y el Parque das Nações, en la capital portuguesa. Y 55 horas para completarlo, lo que hace que dormir no sea una opción para los participantes.

"Una cosa sí te diré, te llegas a dormir pedaleando”. Jordi Pereira afrontó el año pasado su primera carrera entre las capitales, pero ha ganado dos veces la Barcelona-San Sebastián, la otra competición de la serie Non Stop que se celebra en España. Además, lo ha hecho solo, sin relevos y sin descansos.

©Jordi Pereira, encima de su MTB / Oriol Batista

“El tema de no dormir lo llevo bien, la primera noche se pasa sin problemas, la segunda noche es donde se hace más duro”, explica este ciclista nacido en La Jonquera, en Girona. “Mentalmente te preparas para sufrir mucho, y, la verdad, siempre me imagino mucho más sufrimiento del que después hay en realidad”.

Entrenarse para el camino

¿Se nace preparado para superar una Non Stop o se pueden entrenar todos los factores? Cada ciclista tiene su librillo. Pero parece que ninguno cuenta con un entrenamiento específico de cara a los 770 kilómetros de pedaladas sin descanso.

“Yo trabajo en mi tienda de bicicletas, pero siempre salgo a entrenar”, dice Julen Zubero, integrante del equipo MMR-Powerade, que ha ganado todas las ediciones de la Madrid-Lisboa y la Barcelona-San Sebastían. “Siempre que se puede hago entrenamientos de más de dos horas, y a veces preparamos, en equipo, cosas más específicas”.

Pero este bilbaíno reconoce que entrenar en grupo es lo más difícil, por temas de disponibilidad. “Casi nunca salimos juntos, la mayor parte del entrenamiento es individual. Nuestro secreto quizá sea que nos preparamos durante todo el año, no tenemos picos de forma, mantenemos una línea constante. Y como la Madrid-Lisboa es casi al final de temporada, mucha gente llega cansada y nosotros más frescos”.

©Julen Zubero, en un momento de la prueba


Aunque las piernas aguanten, preparar la mente es complicado, como en todo buen deporte de fondo. “Es más cansado que una carrera normal. En menos de 24 horas te pegas tres carreras, tres relevos, y hay que tener la mente fría”, asegura Zubero. “El buen ambiente en la caravana es clave, el ánimo de los demás. Y no presionarse unos a otros”.

En la modalidad individual, sin equipo compartiendo bicicleta, la cosa cambia, y hay que buscar otros apoyos en la carretera. “Mi padre me tenía todo a punto, los bidones y el camelbak, la mochila de hidratación, siempre llenos y bien fresquitos, para llegar y perder el menor tiempo posible. En la modalidad solo todo el tiempo que estés parado juega en tu contra,” señala Jordi Pereira.

La parte técnica, bien engrasada

Con cada pedalada, la máquina y el hombre se fusionan un poco más. Por eso la bicicleta y todo lo que la rodea tiene que estar tan a punto como el ciclista. Sobre todo, si vas a correr 48 horas sin descanso. “Siempre preparamos alguna salida nocturna para ver si van bien los focos y tenemos listo todo el material. Es difícil hacerse a todo”, reconoce Zubero.

En cuanto al recorrido, la organización lo divide en 10 tramos separados por estaciones de hidratación. Y no hay señales más allá de un track de GPS que se puede descargar antes de que empiece la carrera.

“El primer año no sabíamos cómo iba a ser y planeamos todos los relevos a conciencia. Al final, adaptar los perfiles de cada corredor a los de cada trayecto, es lo que más influye. Si eres escalador o de llano, de largo recorrido, quién tienes más técnica, quién es más explosivo…”

 

©El MMR Powerade, entrando en la meta / Non-Stop series

Si vas solo, la cosa cambia un poco. Jordi Pereira sigue las directrices de carrera. “La preparo mirando los perfiles y leyendo el tipo de terreno por el que rodaremos. Pero las etapas son entre las estaciones de hidratación, sin puntos intermedios”.

Este 22 de septiembre se acaban los análisis y las especulaciones. A media mañana, parte la carrera. Y, si nada se tuerce, tanto Jordi Pereira en categoría solo como el equipo MMR Powerade de Zubero, Joseba Albizu, José Luís López Miranda y Vidal Celis volverán a estar en la línea de salida.

“Somos un equipo de tradiciones. Cuando llegamos a Lisboa siempre aparcamos en el mismo sitio y vamos a comer al mismo restaurante”. En el menú de Zubero y compañía, nada especial de la gastronomía portuguesa, “siempre algo de carne”. Y, hasta ahora, siempre con sabor a victoria.