Salir a correr es un deporte muy sano y ayuda a ponernos en forma, pero no a todos les gusta y también hay quien no debe practicarlo por lesiones u otras cuestiones físicas. Las patologías en la rodilla, por ejemplo, hacen que el running no sea el deporte más indicado. Para todos aquellos a los que os gusta el aire libre pero correr no os convence demasiado, tenemos la solución: el power walking.

Y es que el power walking no consiste en ponerse a caminar sin más, sino en hacerlo a un ritmo bastante ligero (unos siete kilómetros por hora) y al son de una música que ayuda a marcar el paso y a mantener una intensidad moderada durante toda la sesión. Os damos las claves de este deporte accesible a todo el mundo.

¿Cómo es una sesión de "power walking"?

La recomendación general para mantenernos activos y en forma siempre ha sido caminar al menos 30 minutos diarios. Nosotros te proponemos convertirlo en un deporte, subiendo un poco la intensidad y alargando ese tiempo dedicado a cuidarte. Con 55 minutos caminando al ritmo de la música te mantendrás en forma y además te divertirás.

Solamente tienes que descargar tu lista de reproducción favorita, pasarla a tu smartphone o MP3, atarte las zapatillas y comenzar a caminar al ritmo de la música. Tus pasos deben acompañar los graves de la música: cada golpe de bombo debe traducirse en un paso. Lo ideal es que el BPM de la música (beats por minuto, la velocidad) vaya ascendiendo poco a poco para que tu esfuerzo sea gradual y puedas ir subiendo las pulsaciones progresivamente. Buena música y ejercicio físico, ¡no se puede pedir más!

Prepárate para el "power walking"

Lo único que necesitas para comenzar a practicar el power walking son unas buenas zapatillas, tu móvil o reproductor MP3 para poner la música y mucha energía. Recuerda que si hace frío te vendrá bien vestirte por capas (una camiseta térmica, un forro polar y un cortavientos) para ir lo más cómodo posible. Asegúrate de que tus manos, orejas y cabeza están bien protegidas (gorro y guantes son imprescindibles para caminar a bajas temperaturas) y utiliza gafas de sol si fuera necesario.

Escoge la ruta de tu salida de power walking: si es la primera vez que lo practicas lo mejor es que optes por una ruta llana. Cuando vayas cogiendo fondo y mejorando, puedes empezar a subir cuestas y realizar itinerarios un poco más complejos.

Cuida tu postura mientras caminas

Lo más importante a la hora de practicar power walking es cuidar nuestra postura corporal. Ten en cuenta que vas a pasar 55 minutos caminando, así que es crucial que lo hagas bien. Veamos los tres puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de llevar una buena postura:

  • Hombros atrás y abajo: no llevemos nunca los hombros cerca de las orejas ni echados hacia delante, sino que se colocan hacia atrás y hacia abajo. Esto hay que tenerlo en cuenta sobre todo cuando vamos acusando el cansancio, ya que de forma instintiva nos inclinamos hacia delante encorvando los hombros, creando tensión en la zona alta de la espalda.
  • Cabeza arriba y al frente: siempre que caminemos, y no solo cuando practiquemos power walking, es importante que nuestra cabeza esté erguida y con la mirada aproximadamente dos metros por delante de nosotros. Llevar la cabeza hacia abajo mirando al suelo, además de ser peligroso porque no vemos los obstáculos que tenemos delante, genera una gran presión en las vértebras cervicales, lo que se traducirá seguramente en un buen dolor de cuello.
  • Pecho proyectado hacia delante: imaginemos que tenemos un potente foco en el centro del pecho; debemos asegurarnos de que la luz que sale de ese foco se dirige hacia delante para iluminar el camino que tenemos ante nosotros. Con este simple gesto evitaremos llevar el pecho hundido, los hombros caídos y la espalda encorvada.

Ya solo queda que te pongas en marcha: escoge tu música preferida, ponte los cascos y las zapatillas y sal a ponerte en forma, 

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