Cada 17 de marzo el mundo se vuelve un poco irlandés para celebrar el Día de San Patricio, patrón de Irlanda, con sus desfiles, fiestas y bebidas teñidos de verde, antesala de los días cálidos de primavera.

Sin embargo, las posibilidades de que Sprite se vista de ese color por San Patricio son nulas, pues este popular refresco de lima-limón adoptó el verde hace décadas, en 1961, cuando se lanzó por primera vez en Estados Unidos.

La conexión de Sprite con el verde es similar a la de Coca-Cola con el rojo o Fanta con el naranja. Es el color primario de esta bebida -cuyo desembarco en España se produjo de forma gradual entre 1975 y 1976- y puede verse en sus envases, publicidad, merchandising y máquinas expendedoras.

El verde es clásico y moderno, fresco y limpio a la vez. Nunca es agresivo, ni aburrido, y siempre refrescante. Sencillamente, lo que es Sprite.

De hecho, el que se haya merecido un sitio entre las marcas más reconocidas del planeta puede atribuirse en buena medida a la inconfundible personalidad que le da su característica botella verde. Su forma y sus inseparables hoyuelos la convierten en uno de los envases más llamativos y singulares del mercado. No en vano hace las delicias de miles de fans en todo el mundo y continúa representando lo que los gurús del diseño llaman brand equity (valor, capital de marca).

El verde también es calidez. El Pantone Color Institute eligió el verde (Esmeralda 17-5641) como el color del año en 2013. "Es el tono más abundante en la naturaleza; el ojo humano ve más verde que cualquier otro color de la paleta cromática", señala Leatrice Eiseman, directora ejecutiva del Pantone Color Institute.

Volviendo a los inicios, a la década de los 60, ingenieros y diseñadores de The Coca-Cola Company realizaron una concienzuda investigación antes de dar con los estándares de diseño de Sprite, a partir de los cuales se definieron cómo serían los envases y la imagen de marca. Luego sería el turno de las etiquetas, los embalajes de cartón y la publicidad. Se barajaron decenas de diseños para la popular botella verde, creada siguiendo los mismos estándares de calidad que los utilizados para elaborar la icónica botella Contour de Coca-Cola.

En 1967, mientras Sprite ganaba terreno en el mercado y estaba ya disponible para el 85% de la población de Estados Unidos, así como para los consumidores de otros 38 países, el equipo de la marca contrató a una agencia de Nueva York para su rediseño y relanzamiento. ¿El objetivo? Comunicar la frescura de Sprite y ayudarle a sobresalir entre las demás.

El nuevo envase desembarcó en el mercado al año siguiente, en 1968. La revista The Coca-Cola Bottler lo describió como "el resultado de contrastar diferentes tonos de verde" y predijo que la nueva apariencia "sacaría a Sprite de entre la multitud como nunca antes había ocurrido". No se equivocó.

Este artículo es una adaptación del publicado en Coca-Cola Journey Global