Miles de personas atesoran objetos relacionados con Coca-Cola en todos los rincones del planeta. Una pasión que no conoce fronteras y que este mes de marzo ha tenido un escaparate de excepción: la convención anual del Club de Coleccionistas deCoca-Cola de Francia, celebrada en el hotel Dream Castle de Disneyland París.

Unos 30 puestos daban cuenta de la gran cantidad de objetos producidos por Coca-Cola en sus más de 125 años de historia y recopilados por sus entusiastas seguidores, algunos dispuestos para la venta o el intercambio tras apasionados debates y duras negociaciones.

Entre el público, personas de diferentes nacionalidades, desde Túnez hasta México, como una familia de aficionados belgas -madre, padre e hijo- interesados en una reedición hecha en Reino Unido de la icónica botella Contour.

Tampoco quitaba ojo de los expositores el joven coleccionista Jérémy, de 14 años. "Al principio nos pareció curioso que nuestro hijo estuviera más interesado en las botellas de Coca-Cola que en los videojuegos", decía su madre. "Sin embargo, desde que comenzó su colección, está en contacto con aficionados de todo el mundo y habla inglés, español e italiano", añadía orgullosa.

Compartiendo la pasión por Coca-Cola

©Algunas de las ediciones especiales de botellas de Coca-Cola expuestas en la convención anual del Club de Coleccionistas de Coca-Cola de Francia.


Una gran familia, una misma pasión

Más allá de las oportunidades de negocio y de los aspectos puramente materiales, por encima de todo está lo que se respira en las reuniones de este tipo, que los coleccionistas de Coca-Cola son una gran familia vertebrada en torno a una misma pasión.

Entre sus máximos exponentes está el italiano Davide Andreani, que tiene más de 15.000 latas de Coca-Cola y figura en el Libro Guinness de los Récords. Cuando su padre salía de viaje de negocios por Europa, le traía las latas de Coca-Cola de los aviones y otras que encontraba con diseños bastante curiosos. Aquí en España, Rafael González es el mayor coleccionista de botellas de la marca, con más de 7.000 diferentes, que guarda en el particular museo que tiene junto al restaurante que regenta en Barcelona.

Fotos | Julien Philippy