Los niños tienen un pensamiento mágico que les ayuda a comprender el complicado mundo que les rodea. Creen, por ejemplo, que los árboles sienten, las plantas hablan o los coches se cansan. Papá Noel, los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez forman parte también de ese mundo imaginario. Hay padres que consideran que hablarles de estos personajes es engañarles y prefieren decirles que no existen para ahorrarles ese día en el que todo se descubre. Otros no están dispuestos a privarles de esa ilusión que les hace vivir momentos muy especiales.

“No solo es positivo, sino que es imprescindible que los niños crean en Papá Noel y los Reyes Magos. Es, sencillamente, respetar su infancia porque es algo que solo se da en esta etapa de la vida”, asegura Cristina García, pedagoga, terapeuta infantil y directora de Edúkame. “Esta creencia les ayuda a desarrollar la imaginación y la fantasía, y es también importante para su desarrollo emocional”, apunta por su parte Sonia López, maestra, psicopedagoga y colaboradora del Club de Malasmadres. “Además, es una forma preciosa de transmitir la ilusión por los sueños y otros valores como la entrega, el amor y la bondad”.

Eso sí, nunca hay que utilizar al entrañable barbudo que viste de rojo ni a Melchor, Gaspar y Baltasar en sentido negativo para lograr la obediencia de los más pequeños, subraya López. “Ya en agosto oí a una madre que decía a su hijo en el parque que, si seguía portándose así, no le traerían nada los Reyes, y eso es lo que no hay que hacer”, recuerda esta maestra de sexto de Primaria a la que algunos alumnos preguntan: “¿y si suspendo tendré regalos?”.

 pensamiento mágico

Guardianes de los secretos

A partir de los siete años, el niño está preparado para distinguir la fantasía de la realidad. Normalmente, descubren la verdad de una manera natural, cuando su pensamiento está maduro y empiezan a escuchar comentarios de otros niños y adultos. “Antes ni se dan cuenta”, dice García, para quien “no debería ser traumático enterarse de que los Reyes son los padres; se trata de una desilusión, decepción, frustración, pero eso también forma parte del crecimiento”.

A juicio de López, “es la mejor forma de entrar en el mundo de los adultos”, y pone como ejemplo a su hijo de 10 años. “Lo acaba de descubrir y se ha convertido en una complicidad maravillosa entre nosotros, porque su hermano, de 7 años, aún no sabe nada. Se siente mayor y es el guardián de los secretos”.   

García opina que “no les mientes, simplemente les estás acompañando en esa ilusión. Los padres que deciden no ofrecerles esta creencia, les están robando su infancia, así de tajante soy al respecto. A veces el miedo a que se frustren nos lleva a ser sobreprotectores con los hijos". No obstante, puntualiza: “Una vez que el niño te viene con lo de ‘me han dicho que los Reyes son los padres’ y ves que ya está preparado psicológicamente, no hay que alargar la fantasía, porque eso sí sería mentirle”. Y aunque ahora el niño sepa distinguirla de la realidad, no debemos dejar que la pierda del todo. “Lo que hay que explicarles es: ‘Cierto, los Reyes son los padres, pero vamos a seguir creyendo en ellos, porque Melchor, Gaspar y Baltasar existen en la fantasía, en la ilusión, y nosotros creemos en ella”.

No hay que olvidar que los adultos también tenemos un pensamiento mágico, aunque con conciencia de ello, claro está. “Es esencial mantener viva la ilusión -recomienda García- y dejarnos llevar por los ojos de la infancia, porque nuestro mundo es muy hostil. Hay que descontaminarse, y si tenemos la suerte de tener niños alrededor, nos ayudarán a lograrlo con personajes como Papá Noel y los Reyes Magos”.

Sorprende a los que más quieres

Coca-Cola también cree en la magia de la Navidad y siempre trata de alimentarla. Este año lo hace especialmente, dentro de su campaña navideña #HazFelizaAlguien, con dos iniciativas. Padres, abuelos y familiares pueden sorprender a los más pequeños haciendo que Papá Noel les llame al móvil y visitando su encantadora casa en Madrid. Dos experiencias inolvidables, tan reales como mágicas, para los niños y no tan niños.