Jimena llevaba tiempo “atascada”, como ella misma afirma. Por eso se pensó dos veces acudir al último campus de GIRA JóvenesCoca-Cola 2016, celebrado entre el 23 y el 26 de septiembre en el centro de naturaleza, educación ambiental y ocio NaturAlcalá, a las afueras de Madrid. “Cuando me lo comentaron, me dije: ‘¿Cómo me van a ayudar a saber qué hacer con mi vida en cuatro días? No va a ser lo mismo que ir al psicólogo”, cuenta. Finalmente, decidió sumarse al centenar de jóvenes que durante cuatro días y tres noches vivieron esta intensa experiencia, parte del itinerario formativo del proyecto GIRA Jóvenes que, desde 2012, busca el empoderamiento y la empleabilidad de chicos de 16 a 22 años con menos oportunidades.

“Me ha permitido concentrarme en mí misma y dejar a un lado a los demás, aclararme y resolver dudas que tenía, como por ejemplo, cómo manejar los conflictos. Me han dado claves que nunca había escuchado”, destaca Jimena el último día del campus, justo antes de la emotiva despedida de sus compañeros, algunos ahora amigos. “Te das cuenta, además, de que no estás solo, de que hay gente con los mismos problemas que tú”, continúa.

 

©Algunos de los jóvenes, durante una dinámica de los "facilitadores" en el aula.


Ser el capitán de tu propia vida

A través de talleres, como el de teatro; dinámicas grupales; testimonios inspiradores -esta vez a cargo de la judoka paralímpica Marta Arce-; y otras actividades, como la reforestación, los chicos aprenden a mirarse dentro, conocerse mejor y detectar sus fortalezaspara saber autogestionarse en el mundo adulto.

Un programa diseñado por un grupo de cinco experimentados “facilitadores”, coaches de formación, en el que ejercicios aparentemente sencillos como caminar de noche con los ojos vendados con la sola guía de una cuerda o visualizar el propio futuro al ritmo de una audición, pueden suponer una catarsis y ser absolutamente reveladores. Es lo que le pasó a Andrés. “Al tener que pensar en cómo me quiero ver el día de mañana, me he dado cuenta de que lo que deseo realmente es algo que me rondaba desde hacía tiempo: ser militar”.

“El campus te ayuda a conocer tu don, a aclarar metas y te da confianza en ti mismo”, apunta por su parte Rafa, a quien su madre animó a vivir la experiencia y no ir ese fin de semana a trabajar, “y eso que el dinero hace falta en casa”. Gratamente sorprendido, porque pensó en un principio que iba a ser “el típico curso para que estudies”, también le ha servido para “saber escuchar a los demás, ponerte en su lugar y trabajar en equipo”.

 

©Los chicos ponen a prueba sus habilidades personales y sociales en un ejercicio al aire libre.


"Nos unen más cosas de las que nos separan"

Todos coinciden en que otra de las enseñanzas clave ha sido romper estereotipos. “Vine a lo loco, pero vi el ambiente tan diverso, con gente de diferentes etnias y tantas nacionalidades, que pensé que no iba a tener una conversación con casi nadie, ¡y han salido solas! Ves que te unen más cosas de las que te separan”, manifiesta Toni, miembro de GIRA Jóvenes en Sevilla, donde este año echó también a andar la iniciativa.

Sacudirse prejuicios y superar la timidez, tan característica de la adolescencia. “Soy muy callada; el caso es que puedo aportar al grupo, pero no me hago notar, y he conseguido integrarme”, comenta satisfecha Sabrina. Es el caso también de Mercedes, que llegó “desanimada, un poco a regañadientes”, pero a quien el campus ha dejado una “huella fuerte”. “Pensé que no me iba a abrir, que si nadie se me acercaba, no iba a ser capaz de hablar, y para nada”.

Jimena, Andrés, Rafa, Toni, Sabrina y Mercedes, seis chicos con seis experiencias positivas del Campus GIRA Jóvenes. “Si no lo coges, pasa”, avisa Jimena. “De no haberlo hecho, me habría arrepentido”, reconoce ahora Mercedes.

 

©Las despedidas tras el campus son siempre muy emotivas.