Tres mujeres han sido protagonistas del evento único en Madrid en el que Coca-Cola ha destapado su revista para “beber” como regalo a la botella Contour por sus cien años. Una periodista, una ilustradora y una actriz que triunfan en sus respectivas profesiones y que, desde la infancia y la adolescencia, mantienen una relación muy especial con Coca-Cola.

A los ocho años, la presentadora de Informativos de Telecinco Carme Chaparro tenía mucha imaginación. “Demasiada para los años 70 y un colegio de monjas”, dice. El Concurso Coca-Cola Jóvenes Talentos de Relato Corto, el certamen literario más longevo de España con 55 años de historia, le permitió volcar ese torrente de fantasía. Se presentó desde los 8 hasta los 14 años. “Soñaba con ganar, pero nunca lo hice. Eso sí, me metió el gusanillo de contar historias. Podría decirse que el concurso fue el inicio del querer ser periodista”.

Chaparro fue la maestra de ceremonias del acto en Madrid. “Si me llegan a decir cuando tenía ocho años, cuando era el patito feo, la chica con imaginación, la rarita, que iba a presentar el evento, no me lo hubiera creído. Es como empezar a cerrar el círculo”, confiesa.


Anuncios y visitas a la fábrica de Coca-Cola

Para la artista Rebeca Khamlichi, Coca-Cola es muchas cosas, pero sobre todo esos anuncios de la marca que se hacían virales “antes de que todos supiéramos lo que era la viralidad con Internet”. Spots “de los que hablabas en el recreo y de los que te sabías la canción”. También las visitas a la fábrica. “Fui dos o tres veces con el cole, y era una excursión que esperabas, la cosa más maravillosa. Me parecía tecnología de la NASA ver todos esos robots trabajando”.

Hoy, Rebeca pinta pop, y cuando Coca-Cola le propuso plasmar en directo, durante el evento en Madrid, su visión de Coca-Cola en el 2115, “no daba crédito; el pop es elevar a la categoría de icono objetos absolutamente cotidianos y no se me ocurre nada más icónico y cotidiano que la botella Contour”, asegura.


Una Coca-Cola para la sed y el cansancio

Los Premios “Buero” de Teatro Joven supusieron un antes y un después para Natalia Huarte. Dejó su Pamplona natal para actuar en el Teatro Valle Inclán de Madrid. De ahí surgió una beca para estudiar arte dramático y viajar a Estados Unidos. Actualmente es actriz profesional y colabora con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. “Que existan premios así para la gente joven es un regalo, y es necesario”, afirma.

Antes de que su paso por los “Buero” cambiara su vida, Huarte ya tenía una relación muy especial con Coca-Cola. “Ay esos campamentos, qué recuerdos, esas largas caminatas, cuando, extenuados y sedientos, hacíamos un alto en el camino y abríamos una Coca-Cola, destapándose la energía”. Momentos de “vida, frescor y mucha alegría”.