Hubo en tiempo, a finales del siglo XIX, en el que estaba de moda inventar deportes. En esas décadas se enmarca el nacimiento de muchas de las disciplinas modernas. Pero es mucho más difícil ponerse de acuerdo sobre el lugar donde empezó todo. Países y ciudades de todo el mundo se disputan este honor.

Massachusetts, Uruguay, Francia, Hawái… No se sabe a ciencia cierta dónde nació el vóley playa, pero sí se sabe que fue en Brasil donde se ganó un estatus oficial. En 1941, se organizó allí el Primer Campeonato sobre Arena y, hoy, el país que acoge los Juegos Olímpicos 2016 es una potencia en este deporte y uno de los lugares con mayor afición del mundo.

Copacabana, Ipanema o Leblon son nombres propios de playas que llenan letras de canciones y literatura. Pero para Adrián Gavira y Pablo Herrera, la pareja española de vóley playa en Río 2016, significan mucho más.

“Jugar en una de las playas más conocidas del mundo como es Copacabana y en un país de tanta tradición de vóley playa es especial para este deporte”, asegura Gavira. “Sin duda alguna será uno de los deportes por excelencia en estos Juegos Olímpicos”.

La fórmula para llegar a Río

Pareja desde 2009, ambos saben ya lo que es estar en unos Juegos. Herrera conoce, incluso, el sabor de una medalla. En Atenas 2004, formando pareja con Javier Bosna, fue plata, el único metal olímpico que tiene España en vóley playa.

Estos días ultiman su preparación para Río 2016, cita para la que se muestran ambiciosos. "Estamos al 100% y podemos rendir al máximo, intentaremos pasar primeros de grupo y luchar por las medallas”, explica Herrera, a quien una lesión mantuvo lejos de su máximo nivel en Londres 2012.

Más allá de Copacabana

©Pablo Herrera y Adrián Gavira, tras ganar el campeonato de España en 2009 / RFEVB


Las lesiones, al igual que el sudor o el cansancio, forman parte de la vida de un deportista tanto como el éxito y la satisfacción. “La fórmula pasa por mucho sacrificio, muchos entrenamientos, superar lesiones, caerte, levantarte… Es ahí cuando valoras los éxitos. Al final, lo único que te queda cuando no consigues tu objetivo es saber que has dado el 100% de ti”. Y Herrera reconoce que todo esto, sin el equipo, no es posible.

“Nosotros trabajamos para intentar ser primeros en cualquier competición, pero no siempre sale como quieres. Es lo que tiene el deporte y la vida en general. Tenemos un equipo detrás con mucha ilusión y mucha implicación y eso es más importante que valorar tu temporada por un resultado bueno o malo”, añade Gavira.

Además, de la actuación en las grandes competiciones, depende mucho toda la temporada. "En las citas más importantes del año es donde podemos conseguir la beca ADO, una beca con la que podemos costear la temporada completa".

Mano a mano

Tras ocho temporadas compitiendo juntos en la arena, la mayoría de las respuestas de Adrián Gavira y Pablo Herrera coinciden. Son mucho más que simples compañeros de equipo. Más que dos cabezas que llevan a lo más alto un deporte que, en España, no cuenta con el mismo apoyo que recibe en otros países. De ahí, quizá, su unión.

“Somos un equipo atípico en el circuito, a pocos o ninguno verás juntos durante su tiempo libre y nosotros estamos casi siempre juntos. Aunque parezca una chorrada, tener una buena relación de equipo es una de las cosas más difíciles de llevar dentro del vóley playa”, dice Gavira.

Su compañero recuerda que juntos han pasado ya muchos buenos y malos momentos, pero que ahora les toca disfrutar, “y ahí es donde llegan los resultados”.

Hablando de buenos y malos momentos, de carreras y trayectorias, de éxitos y fracasos, es inevitable que surja el tema del deporte base. Los cimientos en los que se sustenta la cima de la pirámide, los olímpicos que alcanzan el éxito.

“Si no hay una base sólida, no se podrá llegar a tener un futuro en el deporte. En el vóley playa hay que trabajar más para garantizar un futuro internacional”, señala Adrían Gavira. El deportista gaditano habla también del papel de los medios, que tantas veces destacan el fútbol por encima del resto de deportes. “En televisión hay tiempo para más cosas y se está enseñando a todo el mundo que si no juegas al fútbol y no eres campeón del mundo, no tiene mérito”.

Más allá de Copacabana

©´Herrera y Gavira, durante un partido del World Tour / RFEVB

Para la pareja de vóley playa, esta situación también afecta a cómo los valores del deporte llegan a la sociedad. “Una buena estructura es importantísima porque no solo te forma como deportista, sino que te da un estilo de vida, te forma como persona, te inculca valores de profesionalidad, respeto y sacrificio”.

El deporte base, los apoyos institucionales y económicos, la repercusión, la implicación de la sociedad… El debate está servido cuando se habla de deportes minoritarios. Pero el reloj se para pocos días antes de que arranquen los Juegos de Río. Todo se aparca para disfrutar de la fiesta del deporte internacional.

“Es un evento inigualable en el mundo del deporte y formar parte de ello te hace sentir especial”. “Será algo inolvidable”. Una vez más, y esperemos que no sea la última, las voces de estos dos olímpicos vuelven a coincidir. Una fusión que también tiene sus resultados sobre la arena.