Pocas personas brillan con luz propia, y ese es el caso de Mary Alexander. No es una cuestión de belleza o de seguridad en sí misma, aunque reúne ambas cosas, sino que más bien tiene que ver con la felicidad y positividad que irradia. Probablemente por eso se convirtió en 1955 en la primera modelo afroamericana de Coca-Cola, comprometida históricamente con la diversidad.

Mary se crió en una granja de un pequeño pueblo de Alabama (un Estado del sureste de Estados Unidos) y dedicó la mayor parte de su infancia a las labores del campo, junto a sus otros nueve hermanos. "Tuve mi primera Coca-Cola con 7 u 8 años", recuerda. "Después de un largo y duro día de trabajo, esa era nuestra recompensa".

Hoy madre, esposa y abuela, Mary quería ser profesora y se convirtió en el segundo miembro de su familia en ir a la universidad.Ya allí, la encargada de la residencia de estudiantes en la que se alojaba le comentó que Coca-Cola estaba buscando a afroamericanos para una nueva campaña publicitaria, y la animó a presentarse. Al principio, Mary vaciló, pero al final acudió a las pruebas. Todo fue muy rápido: la entrevistaron y fue seleccionada. "Me sorprendió que me eligieran", reconoce. "Las jóvenes que estaban conmigo eran de Atlanta y Nueva York, y yo una simple chica de pueblo".

Una pionera nata

Afrontó su primera sesión de fotos "hecha un manojo de nervios". "Regresé a mi habitación y lloré un poco", relata. "No sabía si estaba haciendo lo correcto; mis padres eran muy estrictos”. Pero el estado de ánimo cambió una vez publicados los anuncios. "Se lo contamos a toda la familia. Fue un sueño. Estaba tan feliz". Ganó 600 dólares por 15 spots, lo suficiente para pagarse un año entero de universidad.

mary alexander afroamericana Una pionera

Mientras su rostro figuraba en periódicos, revistas, vallas publicitarias y las estaciones del metro de Nueva York, Mary dejó de tener contacto con Coca-Cola. Esos anuncios fueron el principio y el final de su carrera como modelo, aunque ella seguiría abriendo camino.

Terminados los estudios, se trasladó a Detroit (en el Estado de Michigan). El mercado de trabajo estaba difícil para una mujer afroamericana en pleno movimiento por los derechos civiles, pero tras casi tres años opositando, consiguió una plaza en el instituto Mount Clemons, donde se convirtió en la primera profesora afroamericana. Aún rememora vivamente cuando el director del centro le dijo que los alumnos eran en su mayoría blancos. Imperturbable, ella le preguntó: "¿Todos tienen sangre roja corriendo por sus venas?". A lo que él contestó: "Claro". "Entonces no tengo ningún problema", respondió Mary.

Tras tres años de docencia, abandonó Mount Clemos para enseñar en otro instituto, del que fue la primera directora afroamericana. Años más tarde, volvía a despejar el paso: era nombrada directora de Formación Profesional para el Estado de Michigan, también la primera afroamericana en conseguirlo.

Un redescubrimiento casual

Mary seguía sin tener contacto con Coca-Cola hasta que, 52 años después de aquellos anuncios, fue redescubierta por casualidad. Una de sus sobrinas, junto a un compañero de clase, miraba viejas fotos cuando, para su sorpresa, se topó con una cara que le resultó familiar. Su tía estaba también en los anuncios de Coca-Cola, así que contactaron con la compañía para contarles que conocían a una de sus modelos. En un principio, Coca-Cola pensó que la afirmación era falsa, como tantas otras, pero Mary conservaba una carta de Coca-Cola de sus días como figurante. La envió por fax y la compañía confirmó, efectivamente, lo que Mary había sabido todo el tiempo.

“Me enteré de que me había casado con una modelo de Coca-Cola a los tres años de matrimonio”, cuenta Henry Alexander, marido de Mary, para destacar su discreción y humildad.

Aunque agradece los halagos recibidos, esta precursora asegura que en realidad no tienen que ver con ella. Eso sí, admite que hay algo que la hace realmente feliz: "Espero haber abierto algunas puertas, haber puesto algunas bases para las generaciones futuras, que vean lo que se puede hacer pese a las pocas posibilidades”.

Este artículo es una adaptación del original publicado en Coca-Cola Journey Reino Unido, que puedes leer aquí.