Sorprendidos y extrañados se quedan los visitantes del Museo de Cera de Madrid cuando, en la Sala del Espectáculo, entre Marilyn Monroe, Michael Jackson, Woody Allen o David Bisbal, se topan con la réplica en cera de un joven en sudadera al que no conocen de nada junto a una lata gigante de Aquarius. Hasta que leen la placa, claro. “José Gallardo López, primera persona anónima en el Museo de Cera. Ganador del Concurso de Aquarius en Twitter”.

Desde que se hiciera la primera figura, la de Cristóbal Colón, cientos de ellas, aunque de personajes ilustres, han ocupado y ocupan este singular espacio. Pero nunca se había reproducido una lata, ni siquiera una botella. “En una figura que hicimos del piloto Carlos Sainz, llevaba una botella Magnum de champán, pero era de verdad”, cuenta Gonzalo Presa, responsable de Comunicación del emblemático museo, inaugurado en 1972 y el primero del mundo en atreverse con una iniciativa así.

Un mes de trabajo

Hacer una réplica en cera de la lata ha supuesto un mes de trabajo y todo un desafío para el experimentado equipo artístico del museo. “Lo primero que hice fue crear la estructura con dos bidones que corté y empalmé. Luego se modeló en barro y se hizo el vertido en cera; la chapita de metal de arriba la creé aparte”, cuenta Pedro, el escultor. Después se añadieron la pintura, las letras y una capa de barniz.

“Colocar las letras serigrafiadas fue de lo más complicado; las poníamos y no ajustaban bien. Al final cortamos un poco los bordes y encajaron, pero a la cuarta o así”, dice Javier, el ayudante de Pedro.

Recrear las gotas del original también llevó lo suyo. “Son muchas, y de diferentes tamaños y tonalidades, así que hice plantillas grandes y pequeñas de las gotitas, y las fui superponiendo fijándome en las fotos ampliadas del envase”, explica Pedro, cuyas manos han modelado infinidad de personajes históricos en sus 18 años en el museo.

Venirse arriba como estrella del espectáculo

Inmortalizada la lata, se situó entre artistas como Justin Bieber, Sara Montiel o The Beatles porque, como afirma Gonzalo Presa, “la más increíble sensación de venirse arriba -lema de la última campaña de Aquarius- se tiene siendo una estrella del espectáculo“.

La cera, como la piel humana, tiene entre sus principales enemigos a la polución. Cada cierto tiempo hay que limpiar el polvo que se incrusta en las figuras. Sin embargo, la lata de Aquarius, aunque es la primera en pasar a la posteridad, no envejecerá, al menos no en el museo. Solo estará expuesta junto a la figura de José Gallardo hasta el 22 de octubre, quien además tendrá la suerte de poder llevarse a su doble en cera a su casa de Asturias, algo que también es la primera vez que ocurre.