Los jóvenes amantes de las letras que participen en la 56ª edición del Concurso Coca-Cola Jóvenes Talentos de Relato Cortoderrocharán creatividad en la prueba escrita para llegar a la final. Una escritura a mano cada vez menos común, pues las pantallas empiezan a sustituir al cuaderno en las aulas.

Plasmar en papel los pensamientos facilita, según los expertos, un mejor conocimiento de la ortografía, una mayor fluidez de ideas a la hora de redactar y una mayor comprensión de lo que se escucha, además de potenciar la memoria. Pero al margen de estas ventajas, es un acto que también encierra cierta magia.

La pluma para textos especiales

“Los textos escritos son como las fotos de un álbum. Los ves, los tienes, los tocas. Consultas las notas, las repiensas, tachas, las retomas”, señala la profesora Sara Medrano, profesora de Pau Martínez, triunfador de la última edición del Concurso Jóvenes Talentos.

A Andrea Moldes, ganadora del certamen en Navarra, le regalaron una pluma el año pasado como recuerdo de un campamento en el que participó. Aficionada a escribir, empezó a usarla. “Ahora la empleo para ocasiones especiales, como para hacer poemas a mi abuela”, cuenta. El ordenador lo deja para las redacciones de clase. “El problema es que es muy difícil encontrar tiendas que vendan tinteros y plumas”, se queja.

Mario Muñoz, que obtuvo el segundo premio, asegura que “al escribir a mano me salen más ideas e historias”. Algo que también le pasa a Sofía Santos, que quedó en tercer puesto. Pese a ello, prefiere el ordenador. “Es más rápido y no ocupa espacio”.

Todas las palabras con todas sus letras

La periodista Blanca Berasátegui, miembro del jurado estatal del concurso desde hace más de 10 años, cree que debemos cultivar la escritura a mano porque, entre otras cosas, “al hacerlo ponemos todas las palabras, con todas sus letras, cosa que no ocurre con los dispositivos móviles que utilizamos a diario”.

El hecho de recurrir cada vez menos al papel nos va a privar en el futuro, según Berasátegui, de conocer no solo el proceso de escritura y las transformaciones de las grandes obras literarias, sino también “esas correspondencias de escritores ilustres que nos han enseñado tanto”, como su educación, carácter e incluso estado de ánimo. “Ya no escribimos cartas, en su lugar mandamos vídeos, y, sí, lamentablemente se pierde la magia”.