Han pasado ya 90 años desde que, en 1926, Coca-Cola empezara a embotellarse en España, en una pequeñísima concesión llamada "La Perfección", en la calle Jesús Nazareno de Santa Cruz de Tenerife, aunque no sería hasta los años 50 que Coca-Cola se establecería en España como la compañía que conocemos hoy

Desde entonces, hasta hoy, muchos han sido los lugares que Coca-Cola ha llamado "hogar", así que ahora que la sede actual está transformándose y forma parte de las oficinas más innovadoras de Coca-Cola en todo el mundo, es un magnífico momento para echar la vista atrás y ver todo el camino recorrido.

La pequeña fábrica de "La Perfección"

En 1926, Hans Peter Olsen y su hijo Guillermo comenzaron a embotellar Coca-Cola en su pequeña planta "The Perfection" en Santa Cruz de Tenerife, convirtiéndose en los primeros en fabricar Coca-Cola en toda Europa. Después se abrirían otras concesiones en París, Bruselas, Roma y Barcelona. 

Por aquel entonces, el concentrado para elaborar la bebida llegaba directo de Baltimore (donde se fabricaba) en botes de medio kilo, mientras que las botellas se importaban a través de Cuba. Y para la distribución, se compraron tres modernos carros de mulas en Londres, que estaban preparados para llevar cajas como las de Coca-Cola y tenían un radio de giro muy pequeño, ideal para las calles y caminos de la isla. 

Espumosos el Rayo en Barcelona

Solo dos años más tarde, en 1928, Espumosos el Rayo, que tenía la fábrica en la calle Balmes de Barcelona, se convertía en la segunda concesión de The Coca-Cola Company en España.

Una concesión que abrió las puertas a muchas otras, pues la familia Duffo, sus propietarios, tenían muchos contactos por todo el país. En 1929, por ejemplo, de los 64 embotelladores extranjeros que tenía Coca-Cola en todo el mundo, 11 eran españoles, más que ningún otro país. Y en 1930, esa cifra creció hasta los 23.

Así que aunque The Coca-Cola Company no tenía filial en España -todos los contratos se firmaban directamente con Atlanta- y por tanto tampoco una sede oficial, se podría decir que tenía 23 casas diferentes repartidas por todo el territorio español

La planta de la calle Almogáraves

Ante el éxito cosechado, a finales de los años 20 The Coca-Cola Company decide abrir una filial en España. Se consituyó el 3 de julio de 1930 bajo el nombre de "Compañía Coca-Cola de España". Su primer domicilio social fue en la calle Maldonado de Madrid, aunque más tarde se trasladó a el número 177 de la calle Balmes en Barcelona, muy cerca de la fábrica de Espumosos el Rayo.

Incluso se abrió una nueva planta de embotellado en Barcelona a mediados de los años 30, en la calle Aragón. Estuvo operativa hasta los años 50, justo cuando entró en funcionamiento, el 31 de marzo de 1953, la nueva planta de la calle Almogáraves (la imagen que encabeza el artículo), la primera embotelladora de Cobega, de la familia Daurella.

Esta fábrica marcó un antes y en después, no solo por ser mucho más moderna (en la otra, un ciclista pedaleaba para mezclar el concentrado cuando se iba la luz, sino porque fue la primera planta del nuevo modelo de negocio de Coca-Cola, que pasaba de ser una mera delegación de una empresa norteamericana, a ser la suma de un montón de compañías españolas de embotellado y distribución, formando un matrimonio ejemplar: una empresa tutora de servicios y socios regionales que conocen el terreno y el oficio de vender y embotellar refrescos. 

El modelo de embotelladores fue todo un éxito, y muy pronto se inauguró también la planta de Casbega en Barcelona. En los 60, ya había ocho plantas embotelladoras distribuidas por todo el país: Madrid, Barcelona, Valencia, Tenerife, Palma de Mallorca, Sevilla, Málaga y Zaragoza. 

Las primeras oficinas de Coca-Cola

Tras dos décadas con la sede en la fábrica de Aragon, cuando se inauguró la planta de Cobega en Almogávares, Coca-Cola volvía a Madrid. Primero en un pequeño despacho de tres habitaciones en la Plaza de España, después en la calle Alcalá y, más tarde, al número 26 de la calle Serrano, donde trabajaban 44 empleados en dos pisos. 

Pero la compañía no paraba de crecer, así que, en 1967, se inauguraron unas nuevas oficinas centrales mucho más grandes, en Josefa Varcárcel, que fueron la sede de Coca-Cola hasta el año 2009.

Aquellas oficinas, construidas por Coca-Cola, eran realmente modernas para la época, y contaban con todo lo que ahora consideramos tan moderno e innovador: había un campo de futbol sala cubierto, uno exterior de baloncesto, un gimnasio y hasta una zona de prácticas de golf, aunque con el tiempo la pista de fútbol sala y la zona de prácticas de golf se perdieron en sucesivas ampliaciones de las zonas de oficina. 

Las nuevas oficinas de Madrid

30 años después, en 2007, las oficinas vuelven a quedársele pequeñas a Coca-Cola, que en 2007 decide diseñar y construir un nuevo edificio para la sede en Madrid, que además plasmara el compromiso prioritario de la compañía con la sostenibilidad.

Dos años más tarde, en 2009, tras muchos estudios y resfuerzos, se estrenaron las nuevas oficinas. Un edificio sostenible y eficiente desde su construcción, levantado en un terreno de bajo valor ambiental, con un plan de movilidad sostenible que promoviera el tranporte público y un consumo reducido de agua y energía, logrando así el prestigioso certificado LEED oro que otorga US Green Building a los edificios más respetuosos con el medio ambiente. 

Este año, además, las oficinas están siendo remodeladas por dentro con el fin de adaptarlas mejor a la forma de trabajar en Coca-Cola -el edificio alberga la sede de Coca-Cola Iberia para The Coca-Cola Company y también la de Coca-Cola European Partners- buscando potenciar el trabajo el equipo y la creatividad a través de espacios abiertos, zonas de esparcimiento y lugares para desconectar y, como en todas las oficinas a las que Coca-Cola ha llamado hogar largo de todos estos años, sentirse como en casa.