La existencia del Acuífero 23 en La Mancha fue descubierta por primera vez durante la década de 1970. Desde entonces, los agricultores locales se han servido sistemáticamente de esta agua para riego en la zona de La Mancha.

La primera vez que se cobró conciencia pública de la sobreexplotación acuífera de la zona fue en 1980. Para 1988, el acuífero fue oficialmente declarado sobreexplotado y el gobierno estableció limitaciones para los agricultores. A partir de ese momento, a los agricultores solo se les permitió acceder a la mitad del agua que se les había otorgado inicialmente.

Sin embargo, el uso todavía era demasiado intensivo, y a principios de la década de 1990 empezaron las primeras sequías en el acuífero. Para el año 2009, el humedal de las Tablas de Daimiel estaba completamente seco.